Masonería en Argentina y el Mundo (Anibal Rottjer)

El rotarismo internacional, hermano menor de la masonería

El Rótary Club - asociación de hombres, preferentemente de negocios y profesionales, que se proponen moralizar y mejorar los espíritus contribuyendo a la paz universal mediante la práctica de una moral sin dogmas y de un laicismo y naturalismo absolutos - es la masonería internacional esparcida por todo el mundo, como noviciado de la Orden, para probar, ensayar y conquistar adeptos.
Sus jefes son elegidos por los masones residentes en la ciudad norteamericana de Evanston, Illinois, cerca de Chicago, sede del organismo central. Al frente de cada club local hay un presidente a quien acompaña el vicepresidente, el secretario, el tesorero y el macero; y en cada distrito de clubes federados existe un gobernador, el cual depende directamente del Club Central, integrado por una Junta Directiva mundial que se renueva anualmente.
Esta Junta Directiva del Rótary International consta de un presidente, tres vicepresidentes, diez directores, un secretario y un tesorero... Para elegir a los directores los distritos se agrupan en zonas. Cada club rotario debe tener entre sus socios un representante de cada profesión, negocio o institución reconocida en la comunidad donde actúa. El número mínimo de socios es veinte y deben ser todos varones.
Su nombre surgió - según se lee en sus estatutos y reglamentos - de la costumbre de celebrar las reuniones del primer club por “rotación” en los distintos despachos de los socios fundadores. Dos años después ya no se hacían en los domicilios de los asociados sino en los hoteles más lujosos, como cuadraba a la categoría social de sus integrantes, millonarios industriales, magnates de la Banca y de los consorcios comerciales de profundísima penetración internacional. Su lema oficial es: "Dar de sí antes de pensar en sí. Se beneficia más quien mayor sirve".
El ”mallete”, distintivo del venerable maestro de la logia masónica, es también el distintivo del presidente del club rotario, y la bandera blanca de los masones es el emblema de los rotarios, que han sustituido en ella el águila de dos cabezas por la rueda dentada.
El gobernador, elegido en la reunión anual de los clubes del distrito, debe ser presentado al Rótary Internacional para su aprobación definitiva.
Fundado el Rótary Club, o Círculo de la Rueda Dentada, el 23 de febrero de 1905 en Chicago por el abogado masón Paul Harris, adquirió carácter internacional en 1912; estableciéndose en la Argentina el 8 de noviembre de 1919.
El 21 de febrero de 1965 el señor Rafael Cabral, gobernador del distrito 489 de Buenos Aires del Rótary Internacional, manifesto en una entrevista del Canal Teleonce: "Como el Rótary está integrado sobre la base de la comunidad en que actúa, sera católico en una comunidad católica, como sucede en la Argentina; y donde la comunidad es protestante, será protestante... No tiene ninguna vinculación con la masonería…; pero es indudable que en sus clubes existen masones, por cuanto en el Rótary no hay ninguna clase de discriminaciones".

La nueva religión laica de la amistad rotaria

"Nuestro plan - declaró Harris - hace caso omiso de todo credo y glorifica los hechos. Rótary está abierto a protestantes, católicos, judíos, musulmanes, cristianos, budistas y ateos. ¿Vamos a ser retrogrados, o debemos ir adelante con el progreso de los tiempos?".
Esto es lo que se prone el rotarismo, a saber: Racionalismo en doctrina, naturalismo o laicismo en moral e indiferentismo absoluto en religión.
Su semejanza con la masonería radica cabalmente en el naturalismo racionalista, en el indiferentismo religioso y la moral universal atea. Se proponen mejorar la humanidad por la amistad y la camaradería, sustituyendo el mandil masónico por el mantel laico de la opípara mesa. En esta campaña de mejoramiento social no cuenta para nada la religión; “ni siquiera debemos acordarnos de ella”, decía el gobernador del distrito 63, Abente Haedo, en mayo de 1936.
El católico, soldado por vocación, deberá dejar sus armas a la puerta del club, si desea permanecer en el Rótary y, obligado al combate espiritual, quedará inerme ante los errores que le serán presentados bajo los velos de la indiferencia.
El rotario William Mayer afirmó en México que “todos y cada uno de los rotarios deben desterrar de sus mentes los prejuicios de religión y de nacionalidad”; y en 1944 el rotario argentino, doctor del Forno, aseguró que “la moral sin dogmas forma la conciencia del Rótary.”
Ya el rotario belga Hermann Doms había expresado en 1927 que "la moral del Rótary no tiene religion. Es estrictamente neutra en el sentido más amplio de la palabra".
Para un rotario es muy fácil entonces hablar de tolerancia religiosa en su propaganda laicista; pues, si en nada cree, todo para él resulta una misma cosa.
En 1936 el rotario argentino, Salvador Díaz Moreno, manifestó que "al Rótary no le interesa la religión ni los dogmas revelados; ni dioses ni tampoco santos. El Rótary vive de la realidad del presente; pero en sus entrañas se gesta una “nueva religión laica” de la amistad. El porvenir dirá si tendrá o no su Olimpo".
Y el rotario brasileño Ferraz Alvim decía en el club de San Pablo: "Rotary no tiene moral práctica ni mucho menos teórica".
En el club de la provincia de San Juan en 1937 - para citar algún caso entre tantos - se desconoció la divinidad de Cristo y se le llamó “bohemio”; y en el club de Buenos Aires, el 21 de Julio de 1944, se injurió a los santos de la Iglesia Católica, endosándoles el carácter de “epilépticos” a San Pablo, a San Franciso de Asis, a Santa Juana de Arco y a Santa Bernardita Soubirous. (El Pueblo del 21 de enero de 1951. Tonelli, Armando, La verdad sobre el Rotary Club, Pássim, Buenos Aires, 1946.)
Este mismo club de la Capital Federal celebró con gran pompa y entusiasmo, el 11 de Julio de 1934, el cincuentenario del laicismo escolar argentino; y tal homenaje se repitió en marzo de 1956 junto con el de la masonería, cuando el gobierno provisional anunció la vigencia de la ley 1420, que consagró nuevamente entre nosotros el laicismo en la escuela haciéndole extensivo a todo el país.
El 11 de abril de 1944 decía Julián Lastra en el Rótary Club de Neuquén: "Sobre la cumbre de la montaña de los siglos hay una nueva cruz, el Rótary , pero cruz sin víctima. Nuestro código moral rotario sin principios dogmáticos, sino empíricos, es como el evangelio de la sagrada escritura. Con nuestra política de buena vecindad y nuestra palabra de honor, alcanzaremos la paz entre los hombres y la armonía entre las naciones". Esta es la misma teoría del masón Harris, fundador del Rótary, el cual decía - olvidándose de la venida de Jesucristo y la publicación de su Evangelio - que “el firme cimiento sobre el cual se edificará la paz permanente del mundo y que excluye a cualquier otro es el Rótary” (El rotario argentino, página 22, mayo de 1944. Revista Rotaria Internacional).
El general Pedro Aramburu – al ser declarado miembro honorario del Rótary por el gobernador metropolitano, expresó lo siguiente: “Conozco los altos fines que persigue esta institución y por ello he sentido una gran satisfacción cuando se me ha invitado a concurrir a esta comida de camaradería. Ojalá, señores, pudieran multiplicarse en el país instituciones de la naturaleza del Rótary Club, porque de ellas emana una fuerza espiritual tan extraordinaria que, en realidad, son el puntal, la garantía más segura para la democracia y la libertad…”.
El 8 de abril de 1959 el ex presidente provisional, Pedro Aramburu, es despedido, en reunión secreta, por el Rótary Club de Ramos Mejía, antes de emprender viaje a europa. Residía la mesa, como invitado de honor, el señor Drysdale, Gran Maestre de la masonería argentina y agente confidencial de S.M.B. El homenajeado se hallaba a su derecha revistido - según algunos cronistas - con su mandil reglamentario, correspondiente al grado 33. (La Nación del 16 de enero y del 13 de febrero de 1958. Azul y Blanco del 14 de abril de 1959).
En 1926 los rotarios enviaron al verdugo de la iglesia Cátolica de México, Plutarco Calles, un telegrama en el cual, después de felicitarlo, le decían: "Estamos resultos a cooperar con vuestro gobierno mientras podamos.” Al hablar de la cuestión religiosa mexicana declaraba el masón neoyorquino Roberto Grennfield: “La masonería se vale de la YMCA (protestante) y del Rótary para combatir al catolicismo".
Es un hecho que los rotarios florecen donde más abundan los masones, a tal punto que aquellos, generalmente, no son otra cosa que masones disfrazados.
Masón fue su fundador y sus principales colaboradores y masones son los actuales dirigentes internacionales. En Londres existe una logia masónica - la Rótary Lodge - reservada exclusivamente para rotarios masones.
El Boletín de enero de 1928 del Gran Oriente Español decía que "los masones podían considerarse como los hermanos mayores de los rotaries, ya que entre una y otra institución hay grandes puntos de contacto".
"En los clubes rotarios - afirma la revista masónica “Alpina” - tienen su puesto muchos masones; y esto es fácilmente comprensible - añade - dados los principios porque se rige el rotarismo".
No es, por lo tanto, una novedad que en la revista masónica “El Nivel”, editada en Buenos Aires, se informara al público masónica, en su entrega de febrero - marzo de 1944, sobre "los eficientes trabajos realizados por el Gran Maestre de la Gran Logia Argentina en conexión con el Rótary Club".
El masón Pérez Torreblanca decía en la Asamblea de la Masonería Simbólica de España en 1929: "Por sus orígenes los clubes rotarios cumplen una función internacional muy parecida a la masónica, aunque la limitación de sus fines los coloque en la situación de hermanos menores de nuestra Orden. La masonería debe colaborar en este movimiento para que no se desnaturalicen sus fines primordiales.” Y luego, a raíz de las censuras eclésiasticas recaídas sobre los socios de la “rueda dentada”, añadía : “El movimiento rotario, condenado por la Iglesia y perseguido por los obispos, merece una simpática consideración, e incluso el apoyo de integrarlo allí donde las posibilidades masónicas lo permitan". (La Prensa, 18 de diciembre de 1954).
Entre los diversos centros que deben su iniciación al Rótary, debemos nombrar, por su gran importancia, al Club de Leones. Esta institución, llamada también Lions International, cuya casa matriz se halla en Chicago, nació en la ciudad estadounidense de Dallas, Texas, en 1917, como hermano menor del Rótary. Según se cree, es una organización internacional de origen masónico que responde a los intereses petroleros de los Estados Unidos. El leonismo ha fundado ya 16,000 clubes en el mundo y cuenta con 700,000 asociados, llamados “leones”. La sigla leones puede significar, según los intérpretes del leonismo: Lealtad, Entendimiento, Orden, Nobleza de Ideales, Esfuerzo por el progreso y Servicio al individuo.

Rotarismo y catolicismo

El Obispo de Palencia decía: "La institución rotariana, como tal, hace profesión de laicismo absoluto, de indiferencia religiosa universal, e intenta moralizar a los individuos y
sociedades por medio de una doctrina radicalmente naturalista, racionalista y aún atea. Sepan, por tanto, nuestros amados fieles que, dentro de los titulados clubes rotarios, no pueden entrar los buenos católicos".

Todo sistema ético que no se base en los principios cristianos es inadmisible para un católico, y “las tentativas de acuerdo en este terreno - nos advierte Pío XI en la encíclica Mortalium ánimos del 6 de enero de 1928 - no pueden, en ninguna manera, obtener la aprobación de los católicos, puesto que están fundadas en la falsa opinión de los que piensan que todas las religiones son, con poca diferencia, igualmente buenas. Cuantos sustentan esa opinión poco a poco vienen a parar en el naturalismo y ateísmo” (Colección Completa De Encíclica Pontifica,opinión citada, Tomo uno, páginas 1114 a 1120, Encíclica “Moralium animos” de Pio XI del 6 de enero de 1928).
El célebre pensador ingles Chésterton lo define como “una organización sin alma, desprovista de toda dignidad espiritual. El compañerísmo rotariano - dice - no tiene nada de cristiano y su teoría de la propia suficiencia es las más negra de las modernas herejías”. Y concluye así el erudito escritor: “El hombre no se basta a sí mismo, debe apoyarse en Dios: Y el rotarismo prescinde de toda idea divina en las relaciones humanas. La hermandad de los hombres necesita la paternidad de Dios. Cuando se suprime or evita la creencia en lo sobrenatural (como hace el Rótary) todo queda reducido a una mezquina colección de presuntuosos.” (Serra, opinión citada. Tomo segundo, página 398. Comin Colomer, opinión citada página 22).