La inconsistencia de los más Modernos (Guillermo Sepúlveda Castro)

Cuanto uno oye a "los más modernos", a esos tipos vestidos de colores, pelo verde y esas cosas, suele uno generalmente a decirse a sí mismo: ¡Vaya, que "revolucionario"!, ¡o mira: Ese hombre "tiene personalidad" para decir las cosas como son!.

Sin embargo la cuestión es mucho más sencilla: Son pagados y motivados para decirlas. Si uno se fija en las empresas, editoriales e inclusive planes de gobierno asociados a la Organización de Naciones Unidas, se da cuenta de la "motivaciones" económicas de estos tipos. Nada de "voluntad particular", ni mucho menos de "pachorra".

Ahora, el segundo punto tampoco es ni parece ser algo tan cierto. Si uno visualiza con detenimiento de búho, "lo revolucionario" ya es moda. Y es más, vende.

Lo peor de todo es que si uno ve posturas como el feminismo o la perspectiva de género en su todalidad, se dará cuenta que tanto "las mujeres concientizadas" como "los gays movilizados" han vendido todos sus contenidos ideológicos (si es que los tienen) a la merced de lo que el Capital admira.

Si alguien todavía cree que el Capitalismo es Orden Moral, lo invitaría a pegarse un tiro ya que la realidad no es así. Desde las "Grandes Revoluciones del Mayo del 68" y retroayendonos inclusive a sus inicos, el sistema ha debido usar y abusar de diversos mecanismos de vulgarización, en pro - siempre - de su propia acumulación.

A la "libertad exigida" ha ofrecido el cine libre. Ha permito que "aquellas mujeres feministas sedientas de Revolución" vacíen sus odios en TeleNovelas, algunas marchas autorizadas y en leyes como el Divorcio.

Por su parte a todo áquel que posea una "opción" sexual distinta (como si la Libertad se diera en una isla y no en una sistema de Relaciones Sociales: Más conocido como Sociedad), da lobby para "Leyes de Matrimonio", deconsturuye su tradicional función de procreación y protección de la Familia, etctéra. Y si fuera poco: Les da la oportunidad de ser agentes socializadores reproductores de un orden separatista y absolutamente distinto a la totalidad de los hombres y mujeres.

Cuando uno oye a "los más modernos" calla toda estas cosas, creyendo que en realidad ellos defienden su legítimo derecho... cuando en realidad no se promueve no más que una dictadura de un pensamiento que jamás es preguntado, ni jamás pretende dialogarse democráticamente.