Los judíos y la política con Juan Domingo Perón

Lejos de la mitología popular, los judíos no son ajenos a la realidad social que los circunda. Hay judíos ricos, pero también hay y hubieron judíos de la clase trabajadora y muy pobres. Muchos de ellos, lejos de ver en Perón la reencarnación del Faraón esclavizador de Egipto o el monstruo de un nuevo "holocausto", vieron en él a un líder que cumplía con su pueblo, y se sentían beneficiados e integrados gracias a muchas de las conquistas sociales que se consiguieron.

Perón quiso luego sumar a la Organizacion Israelita Argentina como una sección de hombres de negocios del Movimiento Justicialista. Pablo Mangel, presidente de la institución, es designado posteriormente embajador argentino en Israel. En 1948, se crean Nueva Sión, el Instituto Judío Argentino de Cultura e Información y la Cámara de Comercio Argentino-Israelí; en 1949 llega el primer Embajador de Israel a la Argentina, y en 1951, Golda Meir visita Buenos Aires abrazándose con Eva Perón, por la labor realizada en favor del Estado de Israel. El Gobierno de Perón fue uno de los primeros en reconocer al Estado de Israel y fue uno de los pocos que le brindaron ayuda humanitaria durante la guerra de la "independencia israeli"... hasta el día de hoy, pueden verse en algunos kibbutz muebles, emplementos agrícolas, frazadas y sabanas con el sello de la Fundación Eva Perón.

Cuenta el periodista Roberto Bardini que “en 1946, durante el gobierno peronista, por primera vez en la historia argentina se conceden días libres a los soldados conscriptos judíos para que puedan celebrar sus fechas religiosas. Al año siguiente, se instituye la primera Feria del Libro Judío, que funciona durante 30 días y vende más de 25 mil volúmenes. Esta actividad continúa a lo largo de décadas, cerca de la celebración de Rosh Hashaná. Se exhiben y venden libros de temática judía en idish, hebreo, castellano, inglés y francés, además de discos y objetos del ritual judío”. Añade que “también en 1948 se funda en Buenos Aires el Instituto Judío de Cultura e Información, presidido por Simón Mirelman, y la colectividad israelita inicia contactos con Perón, principalmente a través del ministro del Interior, Ángel Borlenghi, cuya esposa es de origen judío. El rabino Amran Blum es designado catedrático de la Facultad de Filosofía y Letras, y asesor presidencial en temas religiosos”.

La Constitución promulgada por el peronismo en 1949, incluyó una condena a la discriminación racial y religiosa. En ese mismo año, Eva Perón pronunció un discurso en el que afirmaba que quienes propiciaban el antisemitismo en la Argentina eran “los nefastos representantes de la oligarquía”. El jefe de prensa del gobierno peronista, Raúl Apold, era judío. Pero los antiperonistas, sin embargo, lo llamaban el Goebbels argentino, relata Bardini.

Cuando Jaim Weizman, el primer presidente israelí, visitó Buenos Aires en 1951, fue recibido con honores, y el flamante Jefe de Estado le obsequió una Biblia antigua a Perón y anunció que su gobierno bautizará una plazoleta con el nombre del mandatario argentino (y asi se hizo, en Tel Aviv hay una plaza que se llama Presidente Perón). Poco después, se inauguró en Plaza de Mayo un mástil donado por comerciantes, empresarios y hombres de negocios de la colectividad judía. Era tan distinta la atmósfera que se sentía, que las maestras judias, relatan en las escuelas judias, que Jacob Tsur, el primer embajador de Israel en Argentina, publica en 1983 su libro Cartas credenciales, en el que señala: “En la perspectiva simplista de Washington, Perón sólo podía ser nazi o comunista”.

Así mismo, el ex representante diplomático argentino en Israel, Pablo Mangel, declaraba que el antisemitismo no era esencial al peronismo: “Fui testigo y partícipe directo del apoyo brindado por el gobierno peronista al pueblo judío, que se debatía en tiempos de pos guerra entre el hambre y el desarraigo (...). Se le otorgaron amplias facilidades a los judíos que huían de la Europa deshecha y que casi siempre llegaban sin documentos”, decía. El ex funcionario relataba que Estados Unidos no permitió la entrada a un buque que había partido de Chipre repleto de exiliados judíos y que “Evita no sólo los recibió sino que se preocupó por conseguirles trabajo”. También la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas jugó alguna vez con un gobierno popular (a pesar de estar casada siempre con el gobierno de turno), pues durante el conflicto del gobierno con la Iglesia Católica, respaldó algunas medidas oficiales, como la cancelación de la enseñanza religiosa y la ley de divorcio. En 1954, la entidad publicó un favorable folleto titulado “El pensamiento del presidente Perón sobre el pueblo judío”.