Racismo, esa Palabra Maldita (Ramón Bau)

El "racismo" es una palabra maldita, está incluso condenado por la Ley, o lo estará. Curiosamente no se sabe ni siquiera que se condena. "Racismo" se ha convertido, gracias a una gigantesca campaña de prensa durante 50 años, en sinónimo de una serie de posiciones y actitudes que muy pocas veces nada tienen que ver con el racismo.
Para colmo hay poquísimos artículos sobre este tema, en parte por miedo, en parte por prohibiciones concretas en casi toda Europa, con lo cual entre los propios camaradas Nacionalsocialistas existe una profunda desorientación sobre nuestras posiciones respecto a la Raza y a eso que llamamos "racismo".

Uno de los pocos que hay es el de Alain de Benoist "Contra el Racismo" que comentaremos a fondo, pues contiene grandes ideas junto a errores de definición (provocados por el miedo a ser condenado por "racista").

Lo que no es Racismo

Antes de empezar a definir que es racismo y sus bases, consecuencias, políticas, etc., sería bueno dejar claro lo que no es racismo, y así se toma en este mundo absurdo actual.

No es racismo el odio entre razas, de ninguna forma ni clase, y sin excluir ninguna raza de esa norma.

Por el contrario, el odio entre o contra una o más razas, es anti-racismo, puesto que es una actitud contra la "naturaleza", contra la raza.

No es racismo tampoco el sentimiento de superioridad o de desprecio por otras razas.

Comparar peras con manzanas es difícil, y subjetivo siempre.

De todas formas el tema de las comparaciones lo trataremos más adelante. El sentimiento de superioridad, unido a menudo al desprecio por "los demás", por motivos raciales, es una opinión subjetiva personal.

Cualquier etnia tiene una base natural que es admirable y que debe ser apreciada como una riqueza más de nuestro ecosistema.

Alain de Benoist precisamente cae en este error, al definir como "racismo" la creencia en una "raza superior". Esto no es racismo en absoluto, aunque "la gente" así lo crea, y por ello quizás Benoist así lo asume.

Por supuesto no es racismo, sino delincuencia, el agredir a inmigrantes de otras razas. Sin duda la identificación de la delincuencia por motivos raciales con la ideología racista ha sido una de las armas preferidas del sistema para desprestigiar una ideología que, precisamente, condena la agresión por motivos raciales.

No es racismo el apartheid que existía en Sudáfrica, que reflejaba una situación colonialista, pero no racista. No es racismo tampoco una actitud política de defensa de la comunidad popular contra una agresión externa. Por ejemplo, una posición política contra la inmigración masiva o bien contra la influencia extrema de los medios sionistas.

El que, políticamente, un movimiento asuma la necesidad de reducir la inmigración es una actitud política que no tiene nada que ver con el racismo. El que se constate una extremada influencia de medios sionistas en los lobbies de presión de USA o en la prensa, nada tiene que ver con racismo.

¿Qué es pues Racismo?

Racismo es el convencimiento de que la raza y sus implicaciones tienen una importancia decisiva en la vida del pueblo, y debe ser pues tenida muy en cuenta en su desarrollo.

Cuando estudiamos los puntos que importan tener en cuenta en la política de un pueblo, si consideramos que la raza influye decisivamente en el comportamiento y el desarrollo de éste, en ese momento estamos haciendo racismo.

Si creemos que la base étnica de un pueblo es básica para entender su idiosincrasia, su arte y su cultura, su forma de ser y sus necesidades, esto es plantearse una política racista.

Si, por contra, se cree que la etnia popular no tiene importancia, que no hay que tener en cuenta las consideraciones étnicas para entender el comportamiento y aspiraciones del pueblo, entonces se es anti-racista.

Hoy día se han editado diccionarios de antropología donde no se habla de la palabra raza, esto es anti-científico, es una auténtica estupidez.

Seamos concretos: Si creemos que Cataluña o España serían lo mismo si el 90% de su población fuera sustituida por tagalos de Filipinas, entonces no somos racistas. Si creemos que ese cambio haría que España dejara de existir como tal (en tanto su idiosincrasia y su cultura) y que, por tanto, ese cambio no es deseable, somos racistas.

Racismo es considerar que la riqueza y la variedad de culturas y de formas de vida es algo a mantener, y que están basadas en la variedad y riqueza de las etnias del mundo. Y que por tanto esa variedad cultural y vivencial debe ser mantenida mediante el apoyo a la diversidad étnica, no mediante la uniformización racial.

Esta es la base del racismo, no otra, no cualquier otra consideración que se pretenda sacar de esta premisa.

Políticas Racistas

De esa premisa básica del "racismo" como apoyo a la diversidad, pueden salir diversas políticas, planteamientos de actuación, que llamaríamos políticas racistas.

Es evidente que ninguna de ellas puede ser agresiva contra otro pueblo u otra diversidad, pues el aprecio a cada etnia, a cada diversidad, es la base del racismo.

Si deben ser agresivas contra los ataques de cualquiera a esa diversidad. Por ello el racismo es combativo contra los intentos de "liquidación" de una comunidad étnica, sea la que sea, ya sea mediante su mezcla global o mediante su eliminación (genocidio).

Veamos ejemplos concretos de áreas donde se puede apreciar la necesidad de una orientación racista de la política:

- Fomento de la natalidad entre el pueblo nacional.
- Fomento de las costumbres y actitudes cosmológicas propias del pueblo, frente a las posturas y actitudes mundialistas o extrañas.
- Mantenimiento de una alta proporción de habitantes del propio pueblo entre la población global de su territorio.
- Protección a la vida campesina y a la familia en su ambiente tradicional.
- Asignación de la nacionalidad a la pertenencia al pueblo, salvo pocas excepciones.
- Eliminar cualquier intento de integración forzada cultural y vivencial de minorías étnicas. Se les debe respetar y fomentar su propia idiosincrasia original.
- Fomentar el amor y respeto por la diferencia con las demás etnias, sin exclusivismo, pero sin considerar nulas las evidentes diferencias existentes.
- Fomento del deporte y la salud, junto a una educación artística y cultural, como formas de desarrollar al máximo las facetas mejores del pueblo.

Estas y otras consideraciones actualmente no sólo son ignoradas sino atacadas. Se está efectuando una política absolutamente contraria a estas normas del más puro sentido común.

Inmigración

Hoy día el 95% de "racismo" se considera ligado al problema de la inmigración.

Desde luego la existencia de un tanto por ciento elevado de inmigrantes extra-europeos en algunos países ha provocado grandes tensiones y problemas, y provocará aun muchos más.

Una política irresponsable del capitalismo mundialista es la culpable de este desastre de proporciones aun no comprendidas por la gente.

Esta inmigración masiva es absolutamente contraria al sentido común y por tanto al "racismo".

Desgraciadamente la resistencia a la inmigración ha sido a veces canalizada mediante violencia, debido en gran parte a la actitud violenta y delincuente de grandes bandas de inmigrantes y en parte a una xenofobia irracional (y desde luego contraria al racismo, pues toda xenofobia, toda "manía", fobia, al extraño, es absurda para quienes apoyamos la valía de toda la diversidad).

La violencia xenofóbica se asigna a "violencia racista", mientras que la violencia, delincuencia y actitudes anti-sociales de una parte importante de la inmigración se asigna a "falta de integración y pobreza", de la que "es culpable la sociedad entera".

De esa forma el "racismo" sólo está en los que ven violentada su identidad, mientras que los violentadores son considerados como benefactores mal comprendidos.

Esta situación lleva a grandes dosis de violencia, que en nada favorecen la buena comprensión del racismo como actitud natural y sana del pueblo.

La historia nos enseña que los grandes desastres y las grandes violencias se basan normalmente en tremendos errores impuestos durante decenios, y a menudo bajo la máscara de utopías "bien pensantes". La imposición de una enorme inmigración extraña al pueblo irá arrastrando una secuela de problemas y violencias mientras no se le encuentre una solución posible.

Sin embargo hay que tener muy en cuenta que limitar la Inmigración no es en absoluto el punto principal de una política racista. Temas como el fomento de la familia campesina o la natalidad, el apoyo a la expresividad artística propia del pueblo, etc., son temas mucho más importantes, si no fuese por la enorme presión que una inmigración desbocada ha provocado.

Alternativas al Racismo

El Sistema propone una sociedad multirracial en un sentido de "mezcla" como solución.

Realmente la única alternativa a una política racista es una sociedad "café con leche", o sea la creación de una pseudo raza mezcla de todas, de forma que dejen de existir las "identidades" propias y se establezca una sola identidad genérica mundialista.

Sin esta solución las diferencias seguirán siempre existiendo y por ello la tensión frente a los intentos de eliminarlas.

El objetivo de una mezcla racial generalizada es muy claro en toda la propaganda del sistema. Esta solución es evidentemente repugnante y empobrecedora para la humanidad, va contra la naturaleza, contra su riqueza.

Las sociedades multirraciales, como USA, no llegan a esa mezcla debido a la enorme resistencia de los pueblos a mezclarse. Pese a leyes que exigen mezclarse en escuelas, trabajos, pese a la asignación de "cuotas" de razas en Universidades o zonas (el sistema de cuota es un auténtico insulto: Exigir que hayan un 25% de negros en cada Universidad por Decreto, sin atender a los resultados de los exámenes selectivos, es un gravísimo insulto, ¡a los negros!, no a los blancos).

Al no llegar a la mezcla global estos países sufren enormes tensiones raciales, con explosiones tipo Los Ángeles, de violencia racial sin precedentes. Y esa violencia y problemática se puede controlar, por ahora, gracias a que el trabajo y el esfuerzo de la comunidad blanca permiten un nivel de vida y una atención generalizada suficiente. Pero si las proporciones van variando el peligro de grandes problemas raciales es enorme.

En parte de centro-América se ha dado una gran mezcla racial, ejemplo paradigmático de las sociedades "café con leche", y son actualmente el ejemplo preclaro del destino del mundo si se siguiesen las exigencias uniformistas del sistema.

Vamos a ver un ejemplo claro de esta "idea" mística de una mundo de raza única, todos iguales, "café con leche", donde todo sería paz y concordia pues todos serían iguales: El Premio Nobel de 1992 (por tanto garantizado que es posiblemente un cretino del sistema, pues desde hace unos años dan los premios "nobel" a toda clase de analfabetos con tal de que sean de razas no blancas y apoyen las más inauditas teorías igualitarias) en Literatura, "poeta" del caribe, Derek Walcott, decía que la paz está en el caribe, pues allí no hay conflicto racial, al haber una sola raza mezcla de todas. Esta idea de que la "paz" y la "felicidad" se logra eliminando diferencias, es sin duda el "alma mater" del pensamiento utopista del demoliberalismo (y del comunismo en su momento). Ese poeta del sistema se permite insultar a Europa y su cultura. Mientras ha sido "famoso" por un "poema" épico sobre el caribe llamado "Omeros", en inglés. El titulo hace referencia al Homero griego, y la lengua es europea.... ¿donde está la creatividad "caribeña" de la raza "café con leche"?.

Frente a todo ello nosotros propugnamos la variedad y su respeto. Europa, un pequeño trozo de territorio con una enorme variedad étnica y cultural, es nuestro ejemplo. La riqueza de Europa está precisamente en la riqueza étnica y su valía.

¿Qué es la Raza?

“Raza es un conjunto de individuos caracterizados por una similitud estadística a nivel de distribución de rasgos hereditarios”.

Por tanto las razas se diferencian entre sí por la frecuencia relativa de ciertas características hereditarias.

Es evidente que al tratarse de similitud estadística, no se trata de igualitarismo dentro de una raza, sino de una frecuencia mayor de existencia de estas características.

Por tanto es evidente que dentro de una raza hay de "todo". Los demoliberales quieren "suprimir la idea de raza" diciendo que dentro de una raza existen tantas diferencias como entre razas. Es evidente que entre "algunos" elementos de una raza pueden haber grandes diferencias, y que, en algunos casos, estas diferencias son extremas. Si creemos que las diferencias entre los individuos no tienen unos marcos raciales, es como si dijéramos que no podemos clasificar los animales en géneros y especies pues todos, cada uno, es distinto en algo. Claro que todos son distintos, pero podemos agrupar perros y gatos. Negar la raza es negar que hay perros y gatos, es la idiotez al servicio de la utopía igualitarista.

Contra esta idea de "arracismo" basta el sentido común. Si alguien piensa que entre negros y blancos no hay más diferencia que el color de la piel, es como si se dijera que entre un caniche y un alsaciano solo se diferencian por el tamaño. Las diferencias interiores, psicológicas, culturales en el hombre, son tan importantes como las físicas.

Raza y Cultura

La raza no determina la cultura, pero determina una capacidad cultural. La cultura tiene una clara componente histórica, una vivencia, una tradición, tan importante como la base étnica. Pero también tiene una base étnica.

Un catalán que a los 3 años vaya a Nigeria no "tendrá" la cultura catalana, es evidente. Aunque también es muy probable que no se convierta en un nigeriano típico, culturalmente hablando. Pero podría llegar a serlo con cierto esfuerzo. La cultura se puede llegar a asumir, con más o menos esfuerzo. Pero sin una base étnica mayoritaria un pueblo pierde su identidad cultural.

Existe pues una correlación entre raza y cultura, pero no una determinación unidireccional. La cultura no se genera sólo con cromosomas, pero al mismo tiempo cada cultura se basa en una mayoría cultural étnicamente agrupada.

El mestizaje es un grave problema para el mantenimiento de la identidad cultural, no para la parte biológica. No se trata de que el mestizaje racial produzca "hombres" con problemas físicos, sino que un mestizaje socialmente importante produce graves desarreglos culturales y cosmológicos en el pueblo.

Las comparaciones siempre son odiosas

¿Qué es mejor, una pera o una manzana?. Todos saben que es muy variable el gusto entre peras y manzanas, y que dogmatizar sobre cual de las dos frutas es mejor sería bastante idiota.

Pero esa variabilidad de gustos no nos hace olvidar que si se puede comparar un cuadro de Caspar Friedrich con uno de mi vecino del quinto, que es un chapuzas de la pintura, con clara ventaja del primero.

Incluso así es posible que mi vecino del quinto disfrute con su pintura y sea un buen artista, no hay por que insultarlo por no ser mejor que Caspar.

Las etnias tienen todas su orgullo y su variedad, su "necesidad" de existir, su propia realidad, y por tanto son todas imprescindibles para dar la riqueza de la naturaleza y la vida. En este sentido todas tienen una variedad que las hace incomparables.

Pero negar la posibilidad de "una cierta comparación" es negar que haya ningún tipo de referencia para juzgar nada, incluido conductas, y por tanto al final esta posición de absoluto relativismo llevaría a dos consecuencias:

- La anarquía: Nada es verdad, nada es posible de juzgarse, toda acción es posible y aceptable.
- La falta de sentido común: La gente entiende que hay cosas mejores que otras.

El problema es que las comparaciones y los juicios de valor deben ser muy meditados y muy amplios, y además no deben "condenar" o despreciar por motivos de "gusto", aunque si se pueda comparar.

Sería faltar al más elemental sentido común si dijéramos que la cultura griega de la época de Pericles era lo mismo que la cultura que en aquel momento había en Germania. Claro que los germanos tenían derecho a llevar su vida salvaje y guerrera en plena selvas nórdicas, pero es evidente que su cultura era "inferior" a la griega clásica. En cambio en el siglo XVIII la cultura alemana era superior a la griega.

Estas comparaciones no llevan a considerar que los griegos son malos o buenos, sino a aceptar una realidad.

Por el mismo razonamiento de sentido común es evidente que la raza negra en sus miles de años de Historia no ha logrado el más mínimo atisbo de cultura elevada, y que su nivel cultural, etc. ha sido más bien inferior al del hombre blanco o del japonés o chino.

Claro que los negros han tenido todo el derecho a seguir con sus tótems y sus pinturas rupestres, nadie les niega su derecho y su valor, ni el respeto a su forma de vida. Pero negar la comparación es ridículo.

¿Quizás dentro de un millón de años la raza negra logre un desarrollo cultural y vivencial superior al blanco?. Es posible, pues nadie garantiza lo contrario. Pero, mientras, el hecho es que los negros no son muy considerados por las demás razas como ejemplos de cultura e inteligencia.

¿Es esto racismo?. No, esto es un problema de comparación que puede ser lógico y de sentido común, pero que en nada afecta al racismo. El racismo sólo indica que es bueno que haya negros y blancos, y cada uno viva su forma de ser de forma autónoma, sin entrar en valoraciones comparativas. Las comparaciones son una posición de sentido común pero fuera ya del ámbito del racismo.

¿Somos los Blancos superiores?

Como catalán siento una gran admiración por mi pueblo y su cultura, y me encantaría de pensar que es la mejor del mundo.

Afortunadamente tengo el suficiente sentido común para no creer que es "la mejor", sino que está a la altura de las mejores, o sea que el pueblo catalán ha realizado una labor cultural e histórica a la altura de los demás pueblos europeos.

Si vemos la historia de la China o del Japón nos es difícil no aceptar que han tenido un enorme valor y estamos orientados a pensar que también han realizado su aportación a esa riqueza global de la cultura y la variedad de la naturaleza.

En cambio es difícil ver la misma aportación entre los aborígenes australianos o las naciones negras.

Eso podría llevar a un cierto sentimiento de superioridad, que si se reduce a una mera "opinión ante la realidad" tampoco debe espantar a nadie. Pero si esa superioridad se lleva a generalizar, a sentimientos de desprecio y, lo peor, a una postura colonialista y dominativa, convierte el racismo en xenofobia y en "odio a las otras razas".

Tan malo es "creerse mejor" sólo por ser europeo, como creer que todos somos iguales, y que la etnia no existe.

Fomento del Odio Racial

La mayoría de las leyes llamadas "anti-racistas" están basadas en prohibir el "fomento del odio racial".

Si este fuese realmente el objetivo de estas leyes, incluso deberíamos apoyarlas totalmente.

El fomento del odio o la agresión contra individuos de otras razas, por el simple hecho de serlo, es algo repugnante y digno de ser castigado.

Por ejemplo, se debería prohibir sin dudas el Talmud judío, que contienen muchísimas frases que fomentan el odio contra los blancos. Y desde luego si un facha publica un folleto alentando a la agresión a negros, por el mero hecho de serlo, merece ir a prisión una temporada.

El problema es que estas leyes son sólo una pantalla para perseguir cualquier posición ideológica que habla de raza o de diferencias, y a menudo incluso aunque no hable de nada que tenga que ver con la raza, pero que sea Nacionalsocialista, como por ejemplo dudar el "holocausto" judío (tema que nada tienen que ver con el racismo, sino que es un asunto de Historia).

También con este tipo de leyes se pretende perseguir la lucha contra la inmigración masiva.

La legislación inquisitorial demoliberal se basa en dos puntos:

- Prohibir el "fascismo" incluso si se expresa democráticamente.
- No permitir poner en duda las "verdades de fe" democráticas del "holocausto" y otras mentiras "establecidas".

Las leyes llamadas "anti-racistas" no se hacen para combatir la violencia xenófoba (para lo que las leyes penales normales serían suficientes), sino para eliminar las idea de que la raza existe y que merece ser tenida en cuenta. No son leyes para evitar actos penales sino para perseguir delitos de opinión.

La apología del crimen ya está penada en cualquier legislación. Bastaría esta ley para perseguir quien propugnase el odio a otras razas. Pero este no es el objetivo. Se buscan leyes que prohíban expresar y pensar toda idea contraria al igualitarismo utópico, "religioso", del sistema.

El Determinismo Biologista

Dentro del nacionalsocialismo histórico hubo toda una serie de pensadores que montaron lo que podríamos llamar una tendencia biologista del Nacionalsocialismo.

Algunos pensadores y antropólogos quisieron ver toda la historia de la humanidad dirigida por la raza, por conflictos raciales. Y a la postre el propio hombre se veía como un "robot" biológico determinado por los cromosomas.

Como siempre la ley del péndulo hizo que, si hasta entonces, la genética no tuviera importancia, para contrarrestar, ellos la daban toda la importancia.

Un libro como "El Gen Egoísta" promueve esta misma idea de un gran determinismo cromosomático, pero bajo el lenguaje moderno del biologismo científico.

La genética es un ciencia fundamental, y las determinaciones genéticas sobre los individuos son enormes. Precisamente su negación anticientífica es el error básico del igualitarismo. Pero la genética no lo es todo en el hombre en absoluto.

Hay aspectos claramente "culturales" e "históricos", o sea influidos por el ambiente y la historia, y hay además una libertad de actuación.

Lo que pasa es que la libertad de actuación es mucho más relativa de lo que parece. Cada uno "puede" hacer muchas cosas, pero en un 99% de los casos "hace" aquellas para las que su "personalidad", su genética, le tiene más preparado y adaptado.

La mayoría de las personas siguen fielmente una predestinación básica de su genética, de su personalidad y su "forma natural de ser". Por tanto podemos decir que si existe una fuerte predeterminación social provocada por la genética.

Lo que pasa es que el ambiente y la propaganda, las influencias del medio, si son mucho más efectivas en la resistencia al gen. Un ambiente y una presión social (provocada por propaganda o la sociedad) son muy fuertes también para provocar un direccionismo en el comportamiento medio de la persona.

Todo esto nos lleva a plantear claramente que la pretendida "Libertad" total del "buen salvaje" es un Mito. Las masas, los pueblos, están sometidos a un fuerte direccionismo, en parte de origen genético, y en parte de origen social y cultural.

De la misma forma estamos contra cualquier visión direccionista de la historia. Y estamos en contra porque no responden a la realidad. La historia no es función solo de las luchas raciales.

Ni solo de la Economía, como dice Marx. La historia es un camino por andar, que se concreta en función de muchos valores y problemas salidos del azar de cada momento, de la confluencia de fuerzas y poderes que en cada instante confluyen en las decisiones.

Desde luego la raza ha sido una fuerza importante en muchos casos, pero no siempre ha sido el motor decisivo de los acontecimientos.

Raza y Verdad Científica

Estamos en una sociedad cientificista, positivista, nos dicen en muchos sitios. Y esto es absolutamente falso. Estamos en una sociedad basada en mitos y utopías de carácter pseudo-religioso.

La igualdad es uno de ellos, como la "bondad natural" y el "progreso", pasando por las "leyes del mercado" o los "6 millones del holocausto" para acabar con la utopía de la "libertad total del individuo".

Toda una serie de "verdades de fe" que se niegan a discutir y mucho más a confrontar con la realidad.

Si hoy una persona dice que un negro y un blanco son diferentes no solo en el color, no se intentará comprobar si la realidad es así o no, simplemente se le acusará de "racista", pues el "discurso oficial" es que somos iguales y solo es un problema de melanina en la piel. Todos nacemos "iguales" y sólo nos diferencia la educación recibida, esta es la "verdad de fe" que se niega a cualquier comprobación científica.

Si nos oponemos a que las leyes de mercado marquen el nivel del paro (un economista del sistema decía que el paro estaba marcado por una fórmula donde intervenían diversos factores como tasa de interés y déficit público, etc.), si pretendemos que el paro lo marque el deseo político, y las leyes de mercado se plieguen a esta decisión, entonces seremos "ilusos" y "comunistas" como máximo.

Si ponemos en duda la existencia de una cámara de gas exterminadora en Auschwitz mediante fotos y pruebas científicas, entonces simplemente somos delincuentes, sin que se miren siquiera esas pruebas.

Y si decimos que la libertad no es compatible con la droga, la debilidad ante la delincuencia y la degeneración de las costumbres o la destrucción de la familia, entonces somos reaccionarios. Pero no comprobarán si la destrucción familiar, la delincuencia o la droga son realmente un problema para la gente.

Estamos en una era inquisitorial de los valores de 1789 (Revolución Francesa), valores que se han endiosado.

El racismo se basa precisamente en exigir una base científica, real, natural, a las posturas que dirijan la comunidad humana.

La raza es una realidad, no una opinión. El racismo es atenerse a esa realidad, en vez de a utopías irreales.

La negación de las influencias étnicas es una necesidad del sistema. La aceptación de la influencia racial sería un auténtico desastre para el sistema de valores establecido. La desigualdad de las personas humanas es un torpedo bajo la línea de flotación del barco demoliberal. Por eso el sistema ha establecido la "imposibilidad e ilegalidad" de cualquier búsqueda o prueba científica sobre estos temas. No existen ninguna intención de estudiar científicamente los temas étnicos, simplemente se desean prohibir y condenar. Es la Inquisición simplemente.

El Racismo: Ayuda a los demás Pueblos

Precisamente han sido las ideologías liberales e igualitarias las que han destrozado al tercer mundo. El colonialismo es una creación típica del capitalismo, realizada bajo las ideas de librepensadores. Han sido los igualitaristas los que han destruido las sociedades indígenas del tercer mundo, lanzándolas al caos y la miseria.

La idea de ayudar a las demás razas a base de exportarlas nuestras costumbres y adelantos tecnológicos ha sido un claro desastre. Ha sido un enorme genocidio cultural. Hemos destruido las culturas de cientos de pueblos gracias al igualitarismo economicista exportado a todo el mundo.

Solo unos pocos misioneros han sabido ayudar a los pueblos, metiéndose en su forma de vida, ayudando sin romper sus estructuras.

Los racistas queremos ayudar a cualquier otro pueblo con una serie de bases claras:

- Que el pueblo pida de forma clara y global esa ayuda, empezando por sus dirigentes naturales.
- Que la ayuda no implique ningún tipo de movimiento de masas ni de educación desarraigada de las élites del pueblo a ayudar. La idea de educar a la europea a los líderes africanos ha llevado al desastre: Los ha convertido en una chusma de ladrones desenraizados de sus pueblos. La clase dirigente actual africana es el peor enemigo de África.
- Que la ayuda se dirija a que los propios pueblos tercermundistas solucionen sus problemas, no para solucionárselos nosotros de forma autónoma. No queramos instalar fábricas en sociedades agrícolas, sino dejemos que sigan su camino natural.

Esto no se ha hecho así, de forma que las ayudas demoliberales al tercer mundo han sido catastróficas para éstos. Hasta el punto que ha sido esa "ayuda" la que ha provocado las hambres y miserias mayores, al desequilibrar toda la sociedad nativa.

Las pocas naciones que se han adaptado al capitalismo, mediante el uso y abuso del dumping social sólo han logrado enriquecer sus Estados a costa de aumentar la explotación esclavista de sus masas asiáticas.

Frente a todo esto el racismo precisamente reclama un enorme respeto a los pueblos, a su diferencia, y por tanto asume el apoyo entre los pueblos como algo altruista llevado a cabo bajo ese respeto mutuo, sin exigir y sin aceptar exigencias. No ayudaremos a gobiernos infamantes que mantienen en el hambre a sus pueblos, ni ayudaremos a los pueblos a dejar sus costumbres para ser "buenos capitalistas", sino que simplemente ayudaremos allí donde se nos pida, allí donde sea precisa una mano tendida, con la clara voluntad de no inmiscuirse en la vida y desarrollo natural del pueblo nativo.

¿Eugenesia y Eutanasia?

La idea de un gran centro de exterminio de subnormales y tarados es la imagen que se quiere dar a la política de Salud Racial Nacionalsocialista.

Esta imagen propagandística no tiene nada que ver con nuestras propuestas de salud pública.

El racismo promueve la salud hereditaria, y propone la esterilización voluntaria de quienes sufren enfermedades hereditarias. Esta medida puede ser obligada en casos de graves enfermedades hereditarias. Sin embargo nadie se escandalizaría hoy en día si obligásemos a enfermos de tifus a no ser cocineros de comedores públicos para evitar la infección masiva. La esterilización de enfermos hereditarios graves es un hecho normal y en modo alguno atentatorio contra los derechos humanos. Por el contrario es atentar contra los derechos humanos de los niños el permitir su enfermedad grave hereditaria perfectamente evitable y conocida.

Así mismo somos partidarios de un control médico obligado para matrimonios, y para gestantes, que evite en lo posible enfermedades degenerativas y la procreación de enfermos graves.

La concepción de hijos es un acto serio y de profunda responsabilidad, que no puede ser ignorada por padres insensatos, llevando el dolor y la miseria de por vida a sus hijos.

Con estas medidas de esterilización y prevención se evitarán en una sola generación las enormes cantidades de subnormales y de taras hereditarias existentes actualmente, provocadas por el nefasto abandono que se tiene sobre la salud en la procreación.

Fuera de estas medidas estamos contra la intervención estatal en cualquier tipo de actividad eugenésica y mucho menos eutanásica.

El Estado puede llegar a permitir la muerte digna de un particular, voluntariamente asumida y pedida, con toda clase de controles, pero no será el Estado el que realice o adopte medidas en estos temas de profunda dificultad ética, y que deben ser objeto de todo tipo de cuidados, para evitar la conversión de una salida lógica para casos particulares en una especie de "matadero de enfermos terminales", en una "burocracia de la muerte" que nos repugna y que rechazamos totalmente.

Conclusiones

Se podría escribir mucho sobre estos temas, pero lo más importante es comprender que el racismo es una actitud natural ante el hombre, de profundo respeto a su dignidad, y que en modo alguno debe ir asociado a la idea de violencia o desprecio contra "el otro". El sistema oculta sistemáticamente esta visión real del racismo para presentarlo como un "delito" de agresividad y de mala fe. Nada más lejos de la realidad: El Racismo es la expresión de amor al Hombre y la Naturaleza, a la diferencia y la particularidad de cada uno, oponiéndose a los esfuerzos tiránicos del sistema para eliminar nuestra "forma natural" de ser.