Las desviaciones ideológicas dentro del Nacionalsocialismo

"Esa gente, que fabrica un programa de ideas propias o de ideas resultantes de lecturas, es generalmente mas peligrosa que los enemigos declarados de la concepción Nacionalista. No menos peligrosos son los que trafican como pseudoracistas, forjando planes que no tienen otro fundamento que alguna monomanía.” (1)

El objetivo del presente escrito es analizar las diferentes desviaciones ideológicas dentro del Nacionalsocialismo, y como estas se configuran en un factor de mal interpretación, deformación, y adaptación de la ideología, así como en un obstáculo para el trabajo revolucionario realmente nacionalsocialista, y en un elemento que impide la cohesión de los militantes dentro del Movimiento. Para llevar a buen término este fin, en la parte I de este escrito hablaremos del Nacionalsocialismo como ideología política, para después analizar las diferencias entre este y el Socialracismo, y el Nacional Bolchevismo. En la parte II analizaremos la Nueva Derecha y el Tradicionalismo de corte Evoliano, para finalmente dar unas conclusiones generales sobre el tema.

Parte I

Nacionalsocialismo

El Nacionalsocialismo es una Weltanschauung (2), y la forma de aplicación de esta a problemas específicos (sociales, económicos, culturales, etc) es lo que constituye la ideología política del Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (NSDAP por su sigla en alemán). Sobre la forma y los alcances de esta Idea, podemos afirmar que “(…) la concreción y definición de la ideología Nacionalsocialista sólo puede encontrarse expresada en el pensamiento genial de Adolf Hitler, en su "Mi Lucha" principalmente.” (3) Así pues, es necesaria la lectura exhaustiva de este libro para tener una comprensión adecuada; así como de otros textos fundamentales, tales como “El Programa del Nacionalsocialismo” de Gottfried Feder, “White Power” de George Lincoln Rockwell, o “Nuestras Ideas” por Ramón Bau. Sin embargo, para efectos metodológicos, daremos una idea general de lo que implica esta ideología como doctrina política, en la medida que un estudio de esta como Weltanschauung excede los alcances de este escrito.

El primer concepto fundamental de la ideología Nacionalsocialista es el de la Raza, el cual afirma por un lado la desigualdad intrínseca de las diferentes razas humanas entre si; y por otro que la conservación, mejoramiento, avance y elevación de la comunidad racial aria (Volksgemeinschaf (4)) es la principal función del estado y de la Idea política Nacionalsocialista.

Este concepto de raza, si bien tiene como antecedente los planteamientos de Gobineau en su “Ensayo sobre la desigualdad de las Razas Humanas”, difiere de estos en un punto fundamental: El Nacionalsocialismo revela la existencia de la raza judía como entidad racial individual, diferente y antagonista de la comunidad racial aria blanca. Así el punto numero 4 del Programa del NSDAP afirma “Solo puede ser ciudadano quien es miembro del pueblo. Miembro del pueblo solo puede ser quien tenga sangre alemana, sin tomar en consideración su confesión religiosa. Ningún judío puede, por consiguiente, ser miembro del pueblo, haciendo Feder en siguiente comentario al respecto: “De ahí que el programa desestima el concepto de ‘ciudadano alemán de confesión judía’. No considera a los judíos como una simple comunidad religiosa sino como grupo nacional o como grupo racial. La confesión judía constituye para el únicamente el signo exterior de la pertenencia al grupo nacional o racial de los judíos” (5).

Dentro del Nacionalsocialismo, la correcta comprensión del problema judío es de vital importancia, y ha merecido, por si misma, libros enteros (6), sin embargo, daremos una pequeña síntesis de la siguiente manera: el judaísmo es una raza completamente diferente a la raza aria blanca, y mediante diferentes y múltiples formas, han planeado dominarla y destruirla desde hace siglos, lo cual, al día de hoy, casi ha logrado, y deben ser tratados en consecuencia por nosotros, los nacionalsocialistas, como enemigos.

El siguiente concepto fundamental de la ideología Nacionalsocialista es, como el mismo nombre del Partido lo indica, la idea Social dentro del movimiento, la cual es esbozada, entre otros, en el punto 24 del Programa del NSDAP al afirmar que “(…) nuestra nación no lograra la salud permanente sino dentro de si misma y gracias a la aplicación de este principio: el interés común antes que el propio” lo cual también quiere decir que el Nacionalsocialismo “es el convencimiento ético de que el bien del pueblo, la supervivencia de la raza, es prioritario frente a los intereses particulares y los deseos de cualquier grupo.” (7), así las cosas, la comunidad racial es el bien mas preciado y todo interés individual debe supeditarse al bienestar de la colectividad.

Este socialismo real es tan extremo que se llega a afirmar que “el individuo no vale nada, la comunidad es todo. El individuo debe empeñarse por la comunidad. Si el pueblo sucumbe, termina también el individuo. Nadie puede desligarse del destino del pueblo y sustraerse a él. Por otra parte: lo que beneficia a la colmena beneficia también a la abeja.” (8); lo cual, detrás del lenguaje radical empleado, encierra la idea social por excelencia, es decir, la importancia de la comunidad como un ente orgánico total, y del individuo como una parte, pequeña pero fundamental, dentro de ese absoluto.

La siguiente idea fundamental del Nacionalsocialismo es la aplicación económica del principio socialista antes esbozado. El primer elemento de esta aplicación es la abolición del interés del dinero, tal como lo establece el punto 11 del Programa del NSDAP: “La abolición de todo ingreso no conseguido por medio del trabajo. La abolición de la servidumbre impuesta por el interés del dinero”, así las cosas, se elimina la usura judía de la finanza nacional e internacional y se obliga a que todo ingreso económico debe ser fruto de la producción y el trabajo. Es pertinente afirmar que sobre esto existe un excelente escrito llamado “Manifiesto para el Quebrantamiento de la Servidumbre del Interés del Dinero” escrito por Gottfried Feder, en el cual se desarrolla ampliamente este principio fundamental de la economía Nacionalsocialista.

El siguiente elemento es, básicamente, una economía planificada y subordinada al Estado, con todo lo que esto supone. Esto es, por un lado, una política estatal de aumento simétrico de la industrialización y por ende, de la producción con el fin de generar capital y evitar inflación, tal como Strasser afirma: “El trabajo crea el capital”. Esto se relaciona directamente con una subordinación del Reichsbank (ente emisor de dinero, el banco central) a la política estatal y por ende, a la autoridad estatal Nacionalsocialista, ya que este es parte del mismo Estado.

Para mayor información sobre este tema en específico, que es amplio y no es el eje central del presente escrito, recomendamos la lectura del libro “Realidades del III Reich. La Alemania Nacionalsocialista a través de sus Economistas” de Hans Kehrl, el cual es una atractiva síntesis de la economía nacionalsocialista, y sirvió de base a lo expuesto anteriormente.

Como conclusión general sobre el Nacionalsocialismo, diremos que este es la ideología política esbozada por Adolf Hitler y demás teóricos del Tercer Reich, y que ha sido ampliada por (pocos) ideólogos modernos tales como George Lincoln Rockwell y Harold Covington en EEUU, o Ramón Bau en España, y que los trabajos de estos comprenden la esencia y el verdadero espíritu del Nacionalsocialismo.

Socialracismo

El Socialracismo, o Socialismo Racista, es la ideología del grupo Nuevo Orden Europeo, fundado hacia 1951 por Rene Binet, G.A Amaudruz, y otros. La doctrina de esta corriente se encuentra, principalmente, en una obra colectiva que ha sido publicada bajo el titulo “Nosotros los Racistas”, y en las obras de Binet, Amaudruz, Jacques de Mahieu y similares.

El Socialracismo se adhiere plenamente a la clasificación establecida por Gobineau de las tres grandes razas: la blanca, la negra y la amarilla: “ 23) ¿Cuáles son las principales grandes razas del mundo? Son las razas blanca, amarilla y negra.” (9), y de entrada, esto lo lleva a estar en conflicto con la doctrina Nacionalsocialista, ya que como mencionamos anteriormente, este considera al judaísmo como una raza diferente, tal como establece Gottfried Feder en su libro “Los Judíos”, ya citado, y al cual remitimos al lector interesado en ampliar los conocimientos acerca del tema en particular.

Ahora, si para el Socialracismo el judío no es una raza, ¿Qué es entonces? Según sus planteamientos, el judaísmo es una “etnia” que procede de la raza blanca y que por estar dirigida por su “desecho biológico” se convirtió en un instrumento de políticas anti-blancas: “(…)la etnia judía, dirigida desde hace tiempo por su desecho biológico, es utilizada como un instrumento de política anti-aria.” (10)

Siguiendo con su línea argumentativa, el Socialracismo dice que la manera de solucionar el problema judío consiste en: “El reemplazo, en los puestos de mando, del desecho biológico por la elite biológica judía. Esta revolución será facilitada por todas las medidas propias a suprimir el parasitismo de los dirigentes judíos actuales. He aquí las principales:

- Ayuda a la élite biológica judía en su lucha contra el desecho.

- Nacionalidad judía para los judíos que vivan en el área aria.

- Creación de territorios de los que los judíos dispondrían con toda soberanía, como partes de su Estado. ”
(11)

Sobre este punto doctrinal debemos afirmar que la creación de un Estado soberano para el judaísmo no es una solución de ninguna clase, ya que hoy en día los judíos siguen influyendo de manera nefasta en todos aquellos países en los cuales residen, rehusándose a vivir en Israel, irónicamente creado por ellos y para ellos.

Igualmente, afirmar que se debe ayudar al judaísmo a imponer una nueva elite gobernante es una afirmación que, desde el punto de vista Nacionalsocialista, es una completa estupidez o es alta traición a la raza al ayudar a quienes quieren y han destruido casi todo lo que el hombre ario ha creado. Así, al aseverar que el problema judío se reduce a la elite dirigente judía, se trata de exculpar al pueblo judío en general de su responsabilidad como único responsable de la decadencia y desgracia generalizada del mundo.

El Socialracismo se presenta a sí mismo como una versión afrancesada y “trés chic” del racismo, y hasta podría posar de ser la evolución natural del Nacionalsocialismo; sin embargo, este pequeño análisis muestra que en realidad su posición sobre el tema racial y el problema judío lo alejan radicalmente la doctrina Nacionalsocialista.

Nacional Bolchevismo

Si bien esta corriente política y filosófica no tiene como punto de partida el racismo en general o el Nacionalsocialismo como ideología política; es común encontrar a “nacionalsocialistas” simpatizantes del Nacional Bolchevismo, a históricos ex-miembros de CEDADE[12] que se autoproclaman “Nacionalbolcheviques” (José Cuadrado Costa), a “nazi maoistas” (Giorgio Freda) o a “revolucionarios europeos” que se proclaman “comunistas no marxistas” (sic) simpatizantes de Lenin y del Che Guevara (Jean Thiriart).

El Nacional Bolchevismo como ideología política y filosófica nace, en su forma actual, en Rusia: “En si, emergió en Alemania y Rusia para reflejar la intuición, por parte de algunos teóricos políticos, del carácter nacional de la revolución bolchevique de 1917, carácter oculto a la fraseología del marxismo internacionalista ortodoxo. En el contexto ruso, ‘nacional bolchevique’ fue la denominación habitual de aquellos comunistas orientados hacia la conservación del Estado y (consciente o inconscientemente) continuadores de la línea geopolítica de la misión de la Gran Rusia” (13), y así encontramos la primera y tal vez mas importante diferencia entre este y el Nacionalsocialismo, y es que el Nacional Bolchevismo es un derivado de la Revolución de Octubre de 1917, y por ende, deriva en ultima instancia del marxismo.

El marxismo es una ideología antagónica al Nacionalsocialismo en múltiples formas, de las cuales solo mencionaremos algunas, ya que el tema es bastante amplio y existe abundante bibliografía al respecto (14). En primer lugar, el marxismo fue creado por un judío de raza, Kissel Mordechai (incluso era descendiente de rabinos), también conocido como Karl Marx; y todos lo grandes representantes de esta ideología han sido judíos: Lenin, Stalin, Trotski, etc. En segundo lugar, esta ideología considera a todos los miembros de la especie humana, sin importar su raza, como sujetos de los mismos derechos y de las mismas obligaciones, entrando así en conflicto tanto con la concepción racial nacionalsocialista, como con el problema judío planteado por la misma. En tercer y último lugar fue el comunismo de la Unión Soviética junto con el capitalismo de los EEUU los que destruyeron el Tercer Reich, masacraron a lo mejor de la raza aria tanto en el frente de batalla y en la farsa de los “juicios” de Nuremberg; y persiguieron a todos aquellos fieles a la concepción Nacionalsocialista.

Los planteamientos de Jean Thiriart merecen un análisis especial en la medida de su popularidad dentro de los ambientes “nacionalsocialistas” de hoy en día. Thiriart esboza por un lado un radical rechazo al americanismo y al capitalismo en general, lo que coincide con la ideología Nacionalsocialista; sin embargo, preconiza un acercamiento al modelo soviético por medio del Comunitarismo, doctrina política creada por el y definida como un “comunismo europeo desmarxistizado” (15), lo que demuestra su clara ignorancia en cuanto a las ideas políticas se refiere, y también la desorientación de aquellos “nazis” que consideran a esta corriente política como una doctrina amiga o una hasta una alternativa política viable.

El tema racial es tratado por el Comunitarismo de una manera bastante simple: Igualitarismo. Por un lado no existe la desigualdad de razas, todas deben tener los mismos derechos, deberes y oportunidades dentro del Estado. Por otra parte, habla del problema judío de manera tangencial, reconociendo su presencia e influencia como fuerza política, pero nunca como agente de la destrucción de la raza aria. El epitome del tema racial comunitarista lo constituye el apoyo a doctrinas tan lejanas al Nacionalsocialismo como el supremacismo negro americano, entrevistando al lider de los Black Panters de EEUU y clamando por “Black Power” (16)...

No deja de surgir la pregunta ¿Cómo es posible que simpatizantes e inclusive “nacionalsocialistas” apoyen este tipo de corriente política? es lamentable para nosotros tener que recordarles a los “nazis” de ayer, hoy y tal mañana, porque el Comunismo es un producto judío, un enemigo y no un aliado, porque la Unión Soviética no fue un ejemplo positivo sino un dictadura judía asesina, porque Stalin fue solo un criminal judío y no un simpatizante del Nacionalsocialismo...

Parte II

Nueva Derecha

La Nueva Derecha, Nuvelle Droite, es una corriente de pensamiento con derivaciones políticas nacida a partir de los sucesos de mayo de 1968, y sus principales exponentes son Alain de Benoist y Guillaume Faye, entre otros. El primero ha definido esta corriente de la siguiente manera: “(…) es, en realidad un conjunto - informal, ya lo he dicho - de grupos de estudio, asociaciones y revistas cuya actividad se sitúa exclusivamente en el terreno cultural.” (17)

Otra definición mas amplia de la misma afirma que la Nueva Derecha (18) “No es un movimiento político, sino una escuela de pensamiento. Sus actividades desde hace más de treinta años (publicación de libros y revistas, celebración de coloquios y conferencias, organización de seminarios y universidades de verano, etc.) se sitúan en una perspectiva eminentemente metapolítica. La metapolítica no es otra manera de hacer política. No es en absoluto una "estrategia" que tratara de imponer una hegemonía intelectual; tampoco pretende descalificar a otras posiciones o actitudes posibles. Sencillamente, la metapolítica reposa sobre la constatación de que las ideas juegan un papel fundamental en las conciencias colectivas y, de forma más general, en toda la historia humana.” (19); y en este punto vemos la primera divergencia con la ideología Nacionalsocialista ya que esta, si bien no es solamente una doctrina política, su aplicación a los problemas materiales (sociales, económicos y demás) la convierten en una forma de hacer política: “La meta de todo movimiento Nacionalsocialista es el establecimiento de un orden nuevo en todo el mundo blanco, y por tanto la obtención del poder político necesario para ello. Renunciar a esta lucha por el poder político es dejar de ser Nacionalsocialista” (20); así que los postulados exclusivamente culturales y de pensamiento de la ND son incompatibles con la lucha por el poder político que debe ser realizada por los verdaderos militantes Nacionalsocialistas.

Las fuentes de la cuales se nutre la ND son diversas, tal como afirma Benoist: “Los autores que mayor influencia habían ejercido sobre ellos eran de los mas variado: Jacques Monod y Georges Dumézil, Louis Rougier y Jules Monnerot, Max Weber y Pareto, Arnold Gehlen y Max Scheler, Ferdinand Tönnies y Montherland, Mircea Eliade y Bertrand Russell, Ernst Jünger y Ugo Spirito, Nietzsche y Heidegger, Carl Schmitt y Oswald Splenger, Giusseppe Prezzolini y Stéphane Lupasco, D.H Lawrence y Marinetti, Proudhon y Barrés, Konrad Lorenz y H.J Eysenck” (21) y es en este punto donde empezamos a encontrar las divergencias más evidentes entre la ideología de la ND y el Nacionalsocialismo.

Por un lado encontramos autores que son en mayor o medida afines o simpatizantes a nuestra doctrina como Nietzsche, Schmitt, Splenger y Konrad Lorenz; de igual manera encontramos otros teóricos más afines al Fascismo italiano como Pareto, Barrés y Marinetti, los cuales a pesar de no ser contrarios al Nacionalsocialismo, no forman parte de la ortodoxia de esta doctrina. Y por último hallamos miembros de la resistencia antinazi francesa durante el periodo de la ocupación como Monod, liberales clásicos como Rougier, adversarios confesos del Nacionalsocialismo como Scheler, cuasi marxistas como Weber y hasta comunistas declarados como Gramsci, quien fuera uno de los fundadores del Partido Comunista Italiano. De esta manera la ND es una autentica “colcha de retazos” ideológica donde conceptos como un anticomunismo de base mas o menos liberal y la necesidad de una elite y su circulación interactúan con un antirracismo que inclusive tiene cierto tinte humanista.

Lo anterior nos lleva a que la ND toma posición con respecto al tema racial profesando un antirracismo claro y conciso: “Por lo demás, la legislación antirracista ganaría mucho si fuese ampliada a más formas de rechazo del Otro. Podría, por ejemplo, condenar las doctrinas que niegan al Otro en nombre de la ‘clase’, como otras lo hacen en nombre de la ‘raza’. Incitar al odio entre clases no es menos condenable que azuzar el odio entre las razas. Decidir la actitud a adoptar hacia alguien en función de su pertenencia a una clase o de su pertenencia a una raza es uno y lo mismo” (22); la anterior afirmación, aun cuando tiene cierto aire anticomunista, es completamente contraria al Nacionalsocialismo dado que apoya descaradamente la persecución hecha por el Sistema a las ideas racistas (que de por si, ya es enérgica en sitios como Europa, Canadá y otros), y se adhiere al pensamiento de lo “políticamente correcto” al contener implícitamente la afirmación que todo racismo es per se una falsedad y un error que debe ser hostigado.

Asimismo, y en directa relación con lo anterior, la ND no se ocupa de ninguna manera del problema judío. Ya lo hemos afirmado anteriormente: Uno de los pilares fundamentales del Nacionalsocialismo como ideología política es la lucha contra el judaísmo en todas sus manifestaciones, ya sean estas políticas, económicas y culturales; y renunciar a esta lucha o apoyar doctrinas políticas, ideológicas o “culturales” contrarias a este combate se constituye en un alejamiento o hasta en una traición a la causa Nacionalsocialista.

Tradicionalismo Evoliano (23)

A pesar de no ser una corriente o desviación estrictamente política, el Tradicionalismo de corte evoliano (24) (en adelante TE) es una tendencia de pensamiento que tiene repercusiones y obliga a la toma de posiciones dentro del ámbito de la política. El fundador de esta corriente es Julius Evola, aristócrata italiano que estuvo al lado de Mussolini durante el periodo fascista, y sus ideas siguen teniendo relevancia doctrinal dentro de diversos grupos nacional revolucionarios, conservadores, neofascistas y hasta “nacionalsocialistas” en el periodo de la postguerra.

Evola fue un autor bastante productivo, y ha escrito una gran cantidad de libros, ensayos, artículos, etc., la gran mayoría de ellos dedicados a cuestiones religiosas, esotéricas y de metafísica. Para efectos del presente escrito solo nos concentraremos en las obras que tienen que ver con nuestro tema, y estas son “El Fascismo visto desde la Derecha”, “Notas Sobre el Tercer Reich” que inicialmente fue un apéndice del primero siendo publicado aparte después, “Orientaciones para una Educación Racial” y “Orientaciones”.

A pesar de su posición como ideólogo dentro de las tendencias antes mencionadas, Evola nunca apoyó realmente al Fascismo (de hecho, ni siquiera fue miembro del Partido) y mucho menos al Nacionalsocialismo, ya que su posición personal e ideológica con respecto a la política era de “Derecha” entendida esta como “(…) idealmente el concepto de la verdadera Derecha, de la derecha tal como la entendemos, debe ser definida en función de las fuerzas y de las tradiciones que actuaron de una manera formadora en un grupo nacional y también en ocasiones en las unidades supranacionales, antes de la Revolución Francesa, antes del advenimiento del Tercer Estado y del mundo de las masas, antes de la civilización burguesa e industrial, con todas sus consecuencias y los juegos de acciones y reacciones concordantes que han conducido al marasmo actual (…)” (25); y a esto nos preguntamos ¿Qué fuerzas y tradiciones son estas? Básicamente son la Monarquía, la Aristocracia, los Imperios, etc. Ahora, todas estas instituciones han sido superadas por la ideología del Nacionalsocialismo, el cual propone un Estado fuerte con vocación de Imperio (Reich) dirigido por un Líder (Führer), en el cual existe una aristocracia racial y moral, donde los mejores y más capaces son aquellos que ocupan los puestos de responsabilidad. Así, la posición política inicial defendida por Evola es simplemente una reacción nostálgica ante fenómenos políticos que no pertenecían a una aristocracia nobiliaria y hereditaria, sino los verdaderos valores de la Naturaleza y de la Raza.

Así Evola se lanza en contra de los principales planteamientos tanto del Fascismo como del Nacionalsocialismo, empezando por la idea del Partido Único: “(…) pero la concepción de un ‘partido único’ es absurda; perteneciendo exclusivamente al mundo de la democracia parlamentaria, la idea de ‘partido’ no podía ser conservada más que de manera irracional en un régimen opuesto a todo lo que es democrático. Decir ‘partido’ de otro lado, quería decir ‘parte’ y el concepto de partido implica una multiplicidad, si bien el partido único seria la parte deseosa de convertirse en todo, en otros términos, la facción que elimina a las otras sin por tanto cambiar de naturaleza (…)” (26), en la anterior cita vemos, por un lado la poca comprensión del autor sobre Ciencias Políticas básicas, ya que el hecho de que exista en un país determinado una única fuerza política representando los intereses de un pueblo es la antítesis de la democracia parlamentaria, cuyo esencia es la pluralidad de movimientos políticos. Por otro lado, su argumento de que el uso del nombre o denominación “parte” o “Partido” implica participación y legitimación de la democracia, así como aceptación de su fraccionamiento político es simplemente pueril y absurda, ya que en esencia, el objeto es en sí mismo y no por el nombre que tiene o se le ha dado, es decir, un negro keniano puede tener de nombre “Odín” y no por ello ser el antiguo dios nórdico. No hace falta un análisis y una argumentación detallada para rebatir la tesis que tanto el Nacionalsocialismo como el Fascismo son formas completamente alejadas de la democracia en general, y poco importa que los vehículos temporales de estas ideas tengan el nombre de “Partido”.

Igualmente, pareciera que el demócrata es Evola, cuando critica la asunción de plenos poderes por parte de Hitler afirmando que: “En cuanto a la ley confiriendo los plenos poderes, quedó en vigor el fin en lugar de los cuatro años reclamados por Hitler para la "reconstrucción nacional". Incluso sin adherirnos al fetichismo del "Estado de Derecho" de inspiración liberal, se debe ver en esto un exceso; no puede perpetuarse y, en suma, no puede institucionalizarse lo que no puede ser legítimo más en situaciones particulares. Lazos éticos, necesariamente indeterminados y elásticos, de la responsabilidad directa de un lado (en la cumbre), de la confianza y de la fidelidad del otro, no pueden suplir a la legislación positiva que, incluso en un Estado autoritario de Derecha, debe ser contemplada a fin de prevenir el arbitrio "dictatorial".” (27), lo cual tiene una línea argumentativa propia del más común de los demócratas, al criticar la prolongación de los plenos poderes desde un punto de vista claramente contractualista y al mejor estilo de Rousseau, hablando de responsabilidad del gobernante ante el pueblo y la confianza depositada en este por parte del gobernado por medio del Contrato Social.

El tema racial dentro del TE es tratado de una manera superficial, y es en este asunto donde encontramos choques profundos entre esta corriente y el Nacionalsocialismo. El primero afirma que “desde nuestro punto de vista es necesario tomar posición de forma clara contra un racismo que considere toda facultad espiritual y todo valor humano como el simple efecto de la raza en el sentido biológico del término (…)” (28), es decir, las facultades artísticas, espirituales y técnicas no dependen de la raza del sujeto, siendo posible entonces posible que un negro componga música igual o mejor que la de Bach y que un asiático realice una obra como la Capilla Sixtina. Esto es una acusación clara en contra del racismo biológico Nacionalsocialista, el cual asevera que “Todo cuanto hoy admiramos en el mundo - ciencia y arte, técnica e inventos - no es otra cosa que el producto de la actividad creadora de un número reducido de pueblos y quizá, en sus orígenes, hasta de una sola raza. De ellos depende también la estabilidad de toda esta cultura. Con la destrucción de esos pueblos bajara igualmente a la sepultura toda la belleza de esta tierra.” (29)

Por último, y en relación con lo anterior, está el problema judío. El TE alega que “La aparición de la cuestión judía se refería y se refiere al punto de vista precisamente, de un ‘nacionalismo étnico’ y a la suposición de que el judío es un elemento extraño a la comunidad nacional. Pero de una manera más general el problema se plantearía en la posición a tomar frente a la ‘integración’” (30), según esta afirmación, el judío no es elemento subversivo y la raíz de todos los males del mundo actual, así como tampoco es el enemigo de la raza aria, que busca su destrucción por todos los medios; sino simplemente un extranjero que se hace merecedor de ataques por el simple hecho de no pertenecer a la comunidad nacional. Esta idea es precisamente el tipo de argumentos que usan los judíos para denunciar el Nacionalsocialismo como un simple “nacionalismo extremo”, y su uso por parte de Evola implica, en última instancia, un deseo de hacerle sus ideas agradables al poder mundial judio.

Conclusiones

El presente artículo no pretende ser exhaustivo sino informativo y de orientación, ya que un análisis detallado e íntegro sobre las diferentes desviaciones ideológicas del Nacionalsocialismo ocuparía un volumen completo, y esto no es competencia nuestra. ¿Por qué no lo es? Porque es deber de todo verdadero Nacionalsocialista su completa y correcta formación ideológica, ya que nadie va a estar a su lado indicándole que debe y que no debe estudiar.

Igualmente, este artículo es un llamado a la ortodoxia ideológica. O se es Nacionalsocialista o no se es. “Nazis Socialracistas”, “Nazis Nacionalbolcheviques” o peor aun “Nazis Evolianos” son simplemente aberraciones ideológicas sin sentido cuyo único accionar entorpecerá el trabajo realmente Nacionalsocialista.

El enemigo más peligroso no es el externo, sino el interno. Las doctrinas que mencionamos anteriormente y que en apariencia son cercanas al Nacionalsocialismo son por un lado aberraciones ideológicas nocivas, como el Nacionalbolchevismo y el Socialracismo; y por el otro lado traiciones descaradas a la Idea y cercanas al judaísmo como la Nueva Derecha y el Tradicionalismo Evoliano.

Cualquier verdadero militante Nacionalsocialista estudiará las obras clásicas de la ideología, tales como Mein Kampf del Adolf Hitler, La Raza Nueva Nobleza de Sangre y Suelo de Walter Darré, las obras completas de Gottfried Feder, White Power de George Lincoln Rockwell, las obras completas de Harold A. Covington y Ramón Bau, etc. Toda desviación de este marco ideológico constituye una traición a la causa y un dejar de ser Nacionalsocialista.

1) Adolf Hitler, Mi Lucha, Bogota, Editorial Solar, 2002, p. 340.
2) Cosmovisión, manera de ver el mundo.
3) Ramón Bau, Nuestras Ideas, edición online, capítulo Nacionalsocialismo Histórico, punto 2.2. 4) Comunidad Popular.
5) Gottfried Feder, Los Judíos, Barcelona, Librería Europa, 1991, p. 10.
6) Entre otros, recomendados la lectura de “Los Protocolos de los Sabios de Sion”, Henry Ford “El Judio Internacional”, Jean Boyer “Los Peores Enemigos de Nuestros Pueblos”, I.B. Pranaitis “El Talmud Desenmascarado”, Benjamin de Roncesvalles “El Antisemitismo Actual”, entre otros.
7) Ramón Bau, Op. Cit., capítulo Socialismo, punto 1.1
8) Hans Sponholz, Breviario Político Nacionalsocialista, edición online, capítulo Socialismo.
9) G. A. Amaudruz, Nosotros los Racistas, edición online, punto 23 Manifiesto Social Racista.
10) Ibidem, punto 38.
11) Ibidem, punto 40.
12) Circulo Español de Amigos de Europa, probablemente la más seria organización Nacionalsocialista de la postguerra en España y el mundo de habla española en general.
13) Alexander Dughin, Metafísica del Nacional Bolchevismo, edición online, capitulo La Definición aplazada.
14) Recomendamos, por solo nombrar algunos: “Los Protocolos de los Sabios de Sión”, “Los Peores Enemigos de Nuestros Pueblos” de Jean Boyer, “Subversión Internacional” y “La Gran Conspiración” de Traian Romanescu,
15) Jean Thiriart, “106 Preguntas sobre Europa.”
16) “La Nation Européenne”, numero 21 (octubre de 1967), articulo “We Want Black Power”
17) Alain de Benoist, La Nueva Derecha, Barcelona, Editorial Planeta, 1982, p. 15.
18) En adelante ND.
19) Alain de Benoist y Charles Champertier, Manifiesto La Nueva Derecha en el año 2000, edicion online.
20) Ramón Bau, Nuestras Ideas, edición online, capítulo Política, punto 1.1.
21) Alain de Benoist, Op.Cit.
22) Ibidem, p. 123.
23) Para más información sobre el tradicionalismo evoliniano como desviación del Nacionalsocialismo, recomendamos: http://members.libreopinion.com/pe/observador/evola.htm. Si bien en esta página contiene ciertas críticas con argumentos religiosos o esotéricos, también contiene otras desde el punto de vista político militante y no deja de ser una voz de protesta ante el creciente influjo de las doctrinas de Evola en el Nacionalsocialismo.
24) Hacemos esta diferenciación dado que la corriente de pensamiento planteada por René Guenón también responde al nombre de “Tradicionalismo”. Si bien el pensamiento de Evola parte de este, tiene unas diferencias fundamentales las cuales no son objeto del presente estudio.
25) Julius Evola, El Fascismo visto desde la Derecha, edición online, capítulo I.
26) Ibídem, capítulo VI. En el capítulo II de Notas sobre el Tercer Reich trata el mismo asunto con idéntico punto de vista.
27) Julius Evola, Notas Sobre el Tercer Reich, edición online, capítulo II.
28) Julius Evola, Orientaciones para una Educación Racial, edición online, capítulo VIII.
29) Adolf Hitler, Mi Lucha, Bogotá, Editorial Solar, 2002, p. 220.
30) Notas, cap IV.