Racismo, esa Palabra Maldita (Ramón Bau)

El "racismo" es una palabra maldita, está incluso condenado por la Ley, o lo estará. Curiosamente no se sabe ni siquiera que se condena. "Racismo" se ha convertido, gracias a una gigantesca campaña de prensa durante 50 años, en sinónimo de una serie de posiciones y actitudes que muy pocas veces nada tienen que ver con el racismo.
Para colmo hay poquísimos artículos sobre este tema, en parte por miedo, en parte por prohibiciones concretas en casi toda Europa, con lo cual entre los propios camaradas Nacionalsocialistas existe una profunda desorientación sobre nuestras posiciones respecto a la Raza y a eso que llamamos "racismo".

Uno de los pocos que hay es el de Alain de Benoist "Contra el Racismo" que comentaremos a fondo, pues contiene grandes ideas junto a errores de definición (provocados por el miedo a ser condenado por "racista").

Lo que no es Racismo

Antes de empezar a definir que es racismo y sus bases, consecuencias, políticas, etc., sería bueno dejar claro lo que no es racismo, y así se toma en este mundo absurdo actual.

No es racismo el odio entre razas, de ninguna forma ni clase, y sin excluir ninguna raza de esa norma.

Por el contrario, el odio entre o contra una o más razas, es anti-racismo, puesto que es una actitud contra la "naturaleza", contra la raza.

No es racismo tampoco el sentimiento de superioridad o de desprecio por otras razas.

Comparar peras con manzanas es difícil, y subjetivo siempre.

De todas formas el tema de las comparaciones lo trataremos más adelante. El sentimiento de superioridad, unido a menudo al desprecio por "los demás", por motivos raciales, es una opinión subjetiva personal.

Cualquier etnia tiene una base natural que es admirable y que debe ser apreciada como una riqueza más de nuestro ecosistema.

Alain de Benoist precisamente cae en este error, al definir como "racismo" la creencia en una "raza superior". Esto no es racismo en absoluto, aunque "la gente" así lo crea, y por ello quizás Benoist así lo asume.

Por supuesto no es racismo, sino delincuencia, el agredir a inmigrantes de otras razas. Sin duda la identificación de la delincuencia por motivos raciales con la ideología racista ha sido una de las armas preferidas del sistema para desprestigiar una ideología que, precisamente, condena la agresión por motivos raciales.

No es racismo el apartheid que existía en Sudáfrica, que reflejaba una situación colonialista, pero no racista. No es racismo tampoco una actitud política de defensa de la comunidad popular contra una agresión externa. Por ejemplo, una posición política contra la inmigración masiva o bien contra la influencia extrema de los medios sionistas.

El que, políticamente, un movimiento asuma la necesidad de reducir la inmigración es una actitud política que no tiene nada que ver con el racismo. El que se constate una extremada influencia de medios sionistas en los lobbies de presión de USA o en la prensa, nada tiene que ver con racismo.

¿Qué es pues Racismo?

Racismo es el convencimiento de que la raza y sus implicaciones tienen una importancia decisiva en la vida del pueblo, y debe ser pues tenida muy en cuenta en su desarrollo.

Cuando estudiamos los puntos que importan tener en cuenta en la política de un pueblo, si consideramos que la raza influye decisivamente en el comportamiento y el desarrollo de éste, en ese momento estamos haciendo racismo.

Si creemos que la base étnica de un pueblo es básica para entender su idiosincrasia, su arte y su cultura, su forma de ser y sus necesidades, esto es plantearse una política racista.

Si, por contra, se cree que la etnia popular no tiene importancia, que no hay que tener en cuenta las consideraciones étnicas para entender el comportamiento y aspiraciones del pueblo, entonces se es anti-racista.

Hoy día se han editado diccionarios de antropología donde no se habla de la palabra raza, esto es anti-científico, es una auténtica estupidez.

Seamos concretos: Si creemos que Cataluña o España serían lo mismo si el 90% de su población fuera sustituida por tagalos de Filipinas, entonces no somos racistas. Si creemos que ese cambio haría que España dejara de existir como tal (en tanto su idiosincrasia y su cultura) y que, por tanto, ese cambio no es deseable, somos racistas.

Racismo es considerar que la riqueza y la variedad de culturas y de formas de vida es algo a mantener, y que están basadas en la variedad y riqueza de las etnias del mundo. Y que por tanto esa variedad cultural y vivencial debe ser mantenida mediante el apoyo a la diversidad étnica, no mediante la uniformización racial.

Esta es la base del racismo, no otra, no cualquier otra consideración que se pretenda sacar de esta premisa.

Políticas Racistas

De esa premisa básica del "racismo" como apoyo a la diversidad, pueden salir diversas políticas, planteamientos de actuación, que llamaríamos políticas racistas.

Es evidente que ninguna de ellas puede ser agresiva contra otro pueblo u otra diversidad, pues el aprecio a cada etnia, a cada diversidad, es la base del racismo.

Si deben ser agresivas contra los ataques de cualquiera a esa diversidad. Por ello el racismo es combativo contra los intentos de "liquidación" de una comunidad étnica, sea la que sea, ya sea mediante su mezcla global o mediante su eliminación (genocidio).

Veamos ejemplos concretos de áreas donde se puede apreciar la necesidad de una orientación racista de la política:

- Fomento de la natalidad entre el pueblo nacional.
- Fomento de las costumbres y actitudes cosmológicas propias del pueblo, frente a las posturas y actitudes mundialistas o extrañas.
- Mantenimiento de una alta proporción de habitantes del propio pueblo entre la población global de su territorio.
- Protección a la vida campesina y a la familia en su ambiente tradicional.
- Asignación de la nacionalidad a la pertenencia al pueblo, salvo pocas excepciones.
- Eliminar cualquier intento de integración forzada cultural y vivencial de minorías étnicas. Se les debe respetar y fomentar su propia idiosincrasia original.
- Fomentar el amor y respeto por la diferencia con las demás etnias, sin exclusivismo, pero sin considerar nulas las evidentes diferencias existentes.
- Fomento del deporte y la salud, junto a una educación artística y cultural, como formas de desarrollar al máximo las facetas mejores del pueblo.

Estas y otras consideraciones actualmente no sólo son ignoradas sino atacadas. Se está efectuando una política absolutamente contraria a estas normas del más puro sentido común.

Inmigración

Hoy día el 95% de "racismo" se considera ligado al problema de la inmigración.

Desde luego la existencia de un tanto por ciento elevado de inmigrantes extra-europeos en algunos países ha provocado grandes tensiones y problemas, y provocará aun muchos más.

Una política irresponsable del capitalismo mundialista es la culpable de este desastre de proporciones aun no comprendidas por la gente.

Esta inmigración masiva es absolutamente contraria al sentido común y por tanto al "racismo".

Desgraciadamente la resistencia a la inmigración ha sido a veces canalizada mediante violencia, debido en gran parte a la actitud violenta y delincuente de grandes bandas de inmigrantes y en parte a una xenofobia irracional (y desde luego contraria al racismo, pues toda xenofobia, toda "manía", fobia, al extraño, es absurda para quienes apoyamos la valía de toda la diversidad).

La violencia xenofóbica se asigna a "violencia racista", mientras que la violencia, delincuencia y actitudes anti-sociales de una parte importante de la inmigración se asigna a "falta de integración y pobreza", de la que "es culpable la sociedad entera".

De esa forma el "racismo" sólo está en los que ven violentada su identidad, mientras que los violentadores son considerados como benefactores mal comprendidos.

Esta situación lleva a grandes dosis de violencia, que en nada favorecen la buena comprensión del racismo como actitud natural y sana del pueblo.

La historia nos enseña que los grandes desastres y las grandes violencias se basan normalmente en tremendos errores impuestos durante decenios, y a menudo bajo la máscara de utopías "bien pensantes". La imposición de una enorme inmigración extraña al pueblo irá arrastrando una secuela de problemas y violencias mientras no se le encuentre una solución posible.

Sin embargo hay que tener muy en cuenta que limitar la Inmigración no es en absoluto el punto principal de una política racista. Temas como el fomento de la familia campesina o la natalidad, el apoyo a la expresividad artística propia del pueblo, etc., son temas mucho más importantes, si no fuese por la enorme presión que una inmigración desbocada ha provocado.

Alternativas al Racismo

El Sistema propone una sociedad multirracial en un sentido de "mezcla" como solución.

Realmente la única alternativa a una política racista es una sociedad "café con leche", o sea la creación de una pseudo raza mezcla de todas, de forma que dejen de existir las "identidades" propias y se establezca una sola identidad genérica mundialista.

Sin esta solución las diferencias seguirán siempre existiendo y por ello la tensión frente a los intentos de eliminarlas.

El objetivo de una mezcla racial generalizada es muy claro en toda la propaganda del sistema. Esta solución es evidentemente repugnante y empobrecedora para la humanidad, va contra la naturaleza, contra su riqueza.

Las sociedades multirraciales, como USA, no llegan a esa mezcla debido a la enorme resistencia de los pueblos a mezclarse. Pese a leyes que exigen mezclarse en escuelas, trabajos, pese a la asignación de "cuotas" de razas en Universidades o zonas (el sistema de cuota es un auténtico insulto: Exigir que hayan un 25% de negros en cada Universidad por Decreto, sin atender a los resultados de los exámenes selectivos, es un gravísimo insulto, ¡a los negros!, no a los blancos).

Al no llegar a la mezcla global estos países sufren enormes tensiones raciales, con explosiones tipo Los Ángeles, de violencia racial sin precedentes. Y esa violencia y problemática se puede controlar, por ahora, gracias a que el trabajo y el esfuerzo de la comunidad blanca permiten un nivel de vida y una atención generalizada suficiente. Pero si las proporciones van variando el peligro de grandes problemas raciales es enorme.

En parte de centro-América se ha dado una gran mezcla racial, ejemplo paradigmático de las sociedades "café con leche", y son actualmente el ejemplo preclaro del destino del mundo si se siguiesen las exigencias uniformistas del sistema.

Vamos a ver un ejemplo claro de esta "idea" mística de una mundo de raza única, todos iguales, "café con leche", donde todo sería paz y concordia pues todos serían iguales: El Premio Nobel de 1992 (por tanto garantizado que es posiblemente un cretino del sistema, pues desde hace unos años dan los premios "nobel" a toda clase de analfabetos con tal de que sean de razas no blancas y apoyen las más inauditas teorías igualitarias) en Literatura, "poeta" del caribe, Derek Walcott, decía que la paz está en el caribe, pues allí no hay conflicto racial, al haber una sola raza mezcla de todas. Esta idea de que la "paz" y la "felicidad" se logra eliminando diferencias, es sin duda el "alma mater" del pensamiento utopista del demoliberalismo (y del comunismo en su momento). Ese poeta del sistema se permite insultar a Europa y su cultura. Mientras ha sido "famoso" por un "poema" épico sobre el caribe llamado "Omeros", en inglés. El titulo hace referencia al Homero griego, y la lengua es europea.... ¿donde está la creatividad "caribeña" de la raza "café con leche"?.

Frente a todo ello nosotros propugnamos la variedad y su respeto. Europa, un pequeño trozo de territorio con una enorme variedad étnica y cultural, es nuestro ejemplo. La riqueza de Europa está precisamente en la riqueza étnica y su valía.

¿Qué es la Raza?

“Raza es un conjunto de individuos caracterizados por una similitud estadística a nivel de distribución de rasgos hereditarios”.

Por tanto las razas se diferencian entre sí por la frecuencia relativa de ciertas características hereditarias.

Es evidente que al tratarse de similitud estadística, no se trata de igualitarismo dentro de una raza, sino de una frecuencia mayor de existencia de estas características.

Por tanto es evidente que dentro de una raza hay de "todo". Los demoliberales quieren "suprimir la idea de raza" diciendo que dentro de una raza existen tantas diferencias como entre razas. Es evidente que entre "algunos" elementos de una raza pueden haber grandes diferencias, y que, en algunos casos, estas diferencias son extremas. Si creemos que las diferencias entre los individuos no tienen unos marcos raciales, es como si dijéramos que no podemos clasificar los animales en géneros y especies pues todos, cada uno, es distinto en algo. Claro que todos son distintos, pero podemos agrupar perros y gatos. Negar la raza es negar que hay perros y gatos, es la idiotez al servicio de la utopía igualitarista.

Contra esta idea de "arracismo" basta el sentido común. Si alguien piensa que entre negros y blancos no hay más diferencia que el color de la piel, es como si se dijera que entre un caniche y un alsaciano solo se diferencian por el tamaño. Las diferencias interiores, psicológicas, culturales en el hombre, son tan importantes como las físicas.

Raza y Cultura

La raza no determina la cultura, pero determina una capacidad cultural. La cultura tiene una clara componente histórica, una vivencia, una tradición, tan importante como la base étnica. Pero también tiene una base étnica.

Un catalán que a los 3 años vaya a Nigeria no "tendrá" la cultura catalana, es evidente. Aunque también es muy probable que no se convierta en un nigeriano típico, culturalmente hablando. Pero podría llegar a serlo con cierto esfuerzo. La cultura se puede llegar a asumir, con más o menos esfuerzo. Pero sin una base étnica mayoritaria un pueblo pierde su identidad cultural.

Existe pues una correlación entre raza y cultura, pero no una determinación unidireccional. La cultura no se genera sólo con cromosomas, pero al mismo tiempo cada cultura se basa en una mayoría cultural étnicamente agrupada.

El mestizaje es un grave problema para el mantenimiento de la identidad cultural, no para la parte biológica. No se trata de que el mestizaje racial produzca "hombres" con problemas físicos, sino que un mestizaje socialmente importante produce graves desarreglos culturales y cosmológicos en el pueblo.

Las comparaciones siempre son odiosas

¿Qué es mejor, una pera o una manzana?. Todos saben que es muy variable el gusto entre peras y manzanas, y que dogmatizar sobre cual de las dos frutas es mejor sería bastante idiota.

Pero esa variabilidad de gustos no nos hace olvidar que si se puede comparar un cuadro de Caspar Friedrich con uno de mi vecino del quinto, que es un chapuzas de la pintura, con clara ventaja del primero.

Incluso así es posible que mi vecino del quinto disfrute con su pintura y sea un buen artista, no hay por que insultarlo por no ser mejor que Caspar.

Las etnias tienen todas su orgullo y su variedad, su "necesidad" de existir, su propia realidad, y por tanto son todas imprescindibles para dar la riqueza de la naturaleza y la vida. En este sentido todas tienen una variedad que las hace incomparables.

Pero negar la posibilidad de "una cierta comparación" es negar que haya ningún tipo de referencia para juzgar nada, incluido conductas, y por tanto al final esta posición de absoluto relativismo llevaría a dos consecuencias:

- La anarquía: Nada es verdad, nada es posible de juzgarse, toda acción es posible y aceptable.
- La falta de sentido común: La gente entiende que hay cosas mejores que otras.

El problema es que las comparaciones y los juicios de valor deben ser muy meditados y muy amplios, y además no deben "condenar" o despreciar por motivos de "gusto", aunque si se pueda comparar.

Sería faltar al más elemental sentido común si dijéramos que la cultura griega de la época de Pericles era lo mismo que la cultura que en aquel momento había en Germania. Claro que los germanos tenían derecho a llevar su vida salvaje y guerrera en plena selvas nórdicas, pero es evidente que su cultura era "inferior" a la griega clásica. En cambio en el siglo XVIII la cultura alemana era superior a la griega.

Estas comparaciones no llevan a considerar que los griegos son malos o buenos, sino a aceptar una realidad.

Por el mismo razonamiento de sentido común es evidente que la raza negra en sus miles de años de Historia no ha logrado el más mínimo atisbo de cultura elevada, y que su nivel cultural, etc. ha sido más bien inferior al del hombre blanco o del japonés o chino.

Claro que los negros han tenido todo el derecho a seguir con sus tótems y sus pinturas rupestres, nadie les niega su derecho y su valor, ni el respeto a su forma de vida. Pero negar la comparación es ridículo.

¿Quizás dentro de un millón de años la raza negra logre un desarrollo cultural y vivencial superior al blanco?. Es posible, pues nadie garantiza lo contrario. Pero, mientras, el hecho es que los negros no son muy considerados por las demás razas como ejemplos de cultura e inteligencia.

¿Es esto racismo?. No, esto es un problema de comparación que puede ser lógico y de sentido común, pero que en nada afecta al racismo. El racismo sólo indica que es bueno que haya negros y blancos, y cada uno viva su forma de ser de forma autónoma, sin entrar en valoraciones comparativas. Las comparaciones son una posición de sentido común pero fuera ya del ámbito del racismo.

¿Somos los Blancos superiores?

Como catalán siento una gran admiración por mi pueblo y su cultura, y me encantaría de pensar que es la mejor del mundo.

Afortunadamente tengo el suficiente sentido común para no creer que es "la mejor", sino que está a la altura de las mejores, o sea que el pueblo catalán ha realizado una labor cultural e histórica a la altura de los demás pueblos europeos.

Si vemos la historia de la China o del Japón nos es difícil no aceptar que han tenido un enorme valor y estamos orientados a pensar que también han realizado su aportación a esa riqueza global de la cultura y la variedad de la naturaleza.

En cambio es difícil ver la misma aportación entre los aborígenes australianos o las naciones negras.

Eso podría llevar a un cierto sentimiento de superioridad, que si se reduce a una mera "opinión ante la realidad" tampoco debe espantar a nadie. Pero si esa superioridad se lleva a generalizar, a sentimientos de desprecio y, lo peor, a una postura colonialista y dominativa, convierte el racismo en xenofobia y en "odio a las otras razas".

Tan malo es "creerse mejor" sólo por ser europeo, como creer que todos somos iguales, y que la etnia no existe.

Fomento del Odio Racial

La mayoría de las leyes llamadas "anti-racistas" están basadas en prohibir el "fomento del odio racial".

Si este fuese realmente el objetivo de estas leyes, incluso deberíamos apoyarlas totalmente.

El fomento del odio o la agresión contra individuos de otras razas, por el simple hecho de serlo, es algo repugnante y digno de ser castigado.

Por ejemplo, se debería prohibir sin dudas el Talmud judío, que contienen muchísimas frases que fomentan el odio contra los blancos. Y desde luego si un facha publica un folleto alentando a la agresión a negros, por el mero hecho de serlo, merece ir a prisión una temporada.

El problema es que estas leyes son sólo una pantalla para perseguir cualquier posición ideológica que habla de raza o de diferencias, y a menudo incluso aunque no hable de nada que tenga que ver con la raza, pero que sea Nacionalsocialista, como por ejemplo dudar el "holocausto" judío (tema que nada tienen que ver con el racismo, sino que es un asunto de Historia).

También con este tipo de leyes se pretende perseguir la lucha contra la inmigración masiva.

La legislación inquisitorial demoliberal se basa en dos puntos:

- Prohibir el "fascismo" incluso si se expresa democráticamente.
- No permitir poner en duda las "verdades de fe" democráticas del "holocausto" y otras mentiras "establecidas".

Las leyes llamadas "anti-racistas" no se hacen para combatir la violencia xenófoba (para lo que las leyes penales normales serían suficientes), sino para eliminar las idea de que la raza existe y que merece ser tenida en cuenta. No son leyes para evitar actos penales sino para perseguir delitos de opinión.

La apología del crimen ya está penada en cualquier legislación. Bastaría esta ley para perseguir quien propugnase el odio a otras razas. Pero este no es el objetivo. Se buscan leyes que prohíban expresar y pensar toda idea contraria al igualitarismo utópico, "religioso", del sistema.

El Determinismo Biologista

Dentro del nacionalsocialismo histórico hubo toda una serie de pensadores que montaron lo que podríamos llamar una tendencia biologista del Nacionalsocialismo.

Algunos pensadores y antropólogos quisieron ver toda la historia de la humanidad dirigida por la raza, por conflictos raciales. Y a la postre el propio hombre se veía como un "robot" biológico determinado por los cromosomas.

Como siempre la ley del péndulo hizo que, si hasta entonces, la genética no tuviera importancia, para contrarrestar, ellos la daban toda la importancia.

Un libro como "El Gen Egoísta" promueve esta misma idea de un gran determinismo cromosomático, pero bajo el lenguaje moderno del biologismo científico.

La genética es un ciencia fundamental, y las determinaciones genéticas sobre los individuos son enormes. Precisamente su negación anticientífica es el error básico del igualitarismo. Pero la genética no lo es todo en el hombre en absoluto.

Hay aspectos claramente "culturales" e "históricos", o sea influidos por el ambiente y la historia, y hay además una libertad de actuación.

Lo que pasa es que la libertad de actuación es mucho más relativa de lo que parece. Cada uno "puede" hacer muchas cosas, pero en un 99% de los casos "hace" aquellas para las que su "personalidad", su genética, le tiene más preparado y adaptado.

La mayoría de las personas siguen fielmente una predestinación básica de su genética, de su personalidad y su "forma natural de ser". Por tanto podemos decir que si existe una fuerte predeterminación social provocada por la genética.

Lo que pasa es que el ambiente y la propaganda, las influencias del medio, si son mucho más efectivas en la resistencia al gen. Un ambiente y una presión social (provocada por propaganda o la sociedad) son muy fuertes también para provocar un direccionismo en el comportamiento medio de la persona.

Todo esto nos lleva a plantear claramente que la pretendida "Libertad" total del "buen salvaje" es un Mito. Las masas, los pueblos, están sometidos a un fuerte direccionismo, en parte de origen genético, y en parte de origen social y cultural.

De la misma forma estamos contra cualquier visión direccionista de la historia. Y estamos en contra porque no responden a la realidad. La historia no es función solo de las luchas raciales.

Ni solo de la Economía, como dice Marx. La historia es un camino por andar, que se concreta en función de muchos valores y problemas salidos del azar de cada momento, de la confluencia de fuerzas y poderes que en cada instante confluyen en las decisiones.

Desde luego la raza ha sido una fuerza importante en muchos casos, pero no siempre ha sido el motor decisivo de los acontecimientos.

Raza y Verdad Científica

Estamos en una sociedad cientificista, positivista, nos dicen en muchos sitios. Y esto es absolutamente falso. Estamos en una sociedad basada en mitos y utopías de carácter pseudo-religioso.

La igualdad es uno de ellos, como la "bondad natural" y el "progreso", pasando por las "leyes del mercado" o los "6 millones del holocausto" para acabar con la utopía de la "libertad total del individuo".

Toda una serie de "verdades de fe" que se niegan a discutir y mucho más a confrontar con la realidad.

Si hoy una persona dice que un negro y un blanco son diferentes no solo en el color, no se intentará comprobar si la realidad es así o no, simplemente se le acusará de "racista", pues el "discurso oficial" es que somos iguales y solo es un problema de melanina en la piel. Todos nacemos "iguales" y sólo nos diferencia la educación recibida, esta es la "verdad de fe" que se niega a cualquier comprobación científica.

Si nos oponemos a que las leyes de mercado marquen el nivel del paro (un economista del sistema decía que el paro estaba marcado por una fórmula donde intervenían diversos factores como tasa de interés y déficit público, etc.), si pretendemos que el paro lo marque el deseo político, y las leyes de mercado se plieguen a esta decisión, entonces seremos "ilusos" y "comunistas" como máximo.

Si ponemos en duda la existencia de una cámara de gas exterminadora en Auschwitz mediante fotos y pruebas científicas, entonces simplemente somos delincuentes, sin que se miren siquiera esas pruebas.

Y si decimos que la libertad no es compatible con la droga, la debilidad ante la delincuencia y la degeneración de las costumbres o la destrucción de la familia, entonces somos reaccionarios. Pero no comprobarán si la destrucción familiar, la delincuencia o la droga son realmente un problema para la gente.

Estamos en una era inquisitorial de los valores de 1789 (Revolución Francesa), valores que se han endiosado.

El racismo se basa precisamente en exigir una base científica, real, natural, a las posturas que dirijan la comunidad humana.

La raza es una realidad, no una opinión. El racismo es atenerse a esa realidad, en vez de a utopías irreales.

La negación de las influencias étnicas es una necesidad del sistema. La aceptación de la influencia racial sería un auténtico desastre para el sistema de valores establecido. La desigualdad de las personas humanas es un torpedo bajo la línea de flotación del barco demoliberal. Por eso el sistema ha establecido la "imposibilidad e ilegalidad" de cualquier búsqueda o prueba científica sobre estos temas. No existen ninguna intención de estudiar científicamente los temas étnicos, simplemente se desean prohibir y condenar. Es la Inquisición simplemente.

El Racismo: Ayuda a los demás Pueblos

Precisamente han sido las ideologías liberales e igualitarias las que han destrozado al tercer mundo. El colonialismo es una creación típica del capitalismo, realizada bajo las ideas de librepensadores. Han sido los igualitaristas los que han destruido las sociedades indígenas del tercer mundo, lanzándolas al caos y la miseria.

La idea de ayudar a las demás razas a base de exportarlas nuestras costumbres y adelantos tecnológicos ha sido un claro desastre. Ha sido un enorme genocidio cultural. Hemos destruido las culturas de cientos de pueblos gracias al igualitarismo economicista exportado a todo el mundo.

Solo unos pocos misioneros han sabido ayudar a los pueblos, metiéndose en su forma de vida, ayudando sin romper sus estructuras.

Los racistas queremos ayudar a cualquier otro pueblo con una serie de bases claras:

- Que el pueblo pida de forma clara y global esa ayuda, empezando por sus dirigentes naturales.
- Que la ayuda no implique ningún tipo de movimiento de masas ni de educación desarraigada de las élites del pueblo a ayudar. La idea de educar a la europea a los líderes africanos ha llevado al desastre: Los ha convertido en una chusma de ladrones desenraizados de sus pueblos. La clase dirigente actual africana es el peor enemigo de África.
- Que la ayuda se dirija a que los propios pueblos tercermundistas solucionen sus problemas, no para solucionárselos nosotros de forma autónoma. No queramos instalar fábricas en sociedades agrícolas, sino dejemos que sigan su camino natural.

Esto no se ha hecho así, de forma que las ayudas demoliberales al tercer mundo han sido catastróficas para éstos. Hasta el punto que ha sido esa "ayuda" la que ha provocado las hambres y miserias mayores, al desequilibrar toda la sociedad nativa.

Las pocas naciones que se han adaptado al capitalismo, mediante el uso y abuso del dumping social sólo han logrado enriquecer sus Estados a costa de aumentar la explotación esclavista de sus masas asiáticas.

Frente a todo esto el racismo precisamente reclama un enorme respeto a los pueblos, a su diferencia, y por tanto asume el apoyo entre los pueblos como algo altruista llevado a cabo bajo ese respeto mutuo, sin exigir y sin aceptar exigencias. No ayudaremos a gobiernos infamantes que mantienen en el hambre a sus pueblos, ni ayudaremos a los pueblos a dejar sus costumbres para ser "buenos capitalistas", sino que simplemente ayudaremos allí donde se nos pida, allí donde sea precisa una mano tendida, con la clara voluntad de no inmiscuirse en la vida y desarrollo natural del pueblo nativo.

¿Eugenesia y Eutanasia?

La idea de un gran centro de exterminio de subnormales y tarados es la imagen que se quiere dar a la política de Salud Racial Nacionalsocialista.

Esta imagen propagandística no tiene nada que ver con nuestras propuestas de salud pública.

El racismo promueve la salud hereditaria, y propone la esterilización voluntaria de quienes sufren enfermedades hereditarias. Esta medida puede ser obligada en casos de graves enfermedades hereditarias. Sin embargo nadie se escandalizaría hoy en día si obligásemos a enfermos de tifus a no ser cocineros de comedores públicos para evitar la infección masiva. La esterilización de enfermos hereditarios graves es un hecho normal y en modo alguno atentatorio contra los derechos humanos. Por el contrario es atentar contra los derechos humanos de los niños el permitir su enfermedad grave hereditaria perfectamente evitable y conocida.

Así mismo somos partidarios de un control médico obligado para matrimonios, y para gestantes, que evite en lo posible enfermedades degenerativas y la procreación de enfermos graves.

La concepción de hijos es un acto serio y de profunda responsabilidad, que no puede ser ignorada por padres insensatos, llevando el dolor y la miseria de por vida a sus hijos.

Con estas medidas de esterilización y prevención se evitarán en una sola generación las enormes cantidades de subnormales y de taras hereditarias existentes actualmente, provocadas por el nefasto abandono que se tiene sobre la salud en la procreación.

Fuera de estas medidas estamos contra la intervención estatal en cualquier tipo de actividad eugenésica y mucho menos eutanásica.

El Estado puede llegar a permitir la muerte digna de un particular, voluntariamente asumida y pedida, con toda clase de controles, pero no será el Estado el que realice o adopte medidas en estos temas de profunda dificultad ética, y que deben ser objeto de todo tipo de cuidados, para evitar la conversión de una salida lógica para casos particulares en una especie de "matadero de enfermos terminales", en una "burocracia de la muerte" que nos repugna y que rechazamos totalmente.

Conclusiones

Se podría escribir mucho sobre estos temas, pero lo más importante es comprender que el racismo es una actitud natural ante el hombre, de profundo respeto a su dignidad, y que en modo alguno debe ir asociado a la idea de violencia o desprecio contra "el otro". El sistema oculta sistemáticamente esta visión real del racismo para presentarlo como un "delito" de agresividad y de mala fe. Nada más lejos de la realidad: El Racismo es la expresión de amor al Hombre y la Naturaleza, a la diferencia y la particularidad de cada uno, oponiéndose a los esfuerzos tiránicos del sistema para eliminar nuestra "forma natural" de ser.

El tema Racial explicado para gente normal (Ramón Bau)

“Me parece que los hombres de malos hábitos y poco juicio no se merecen estos consejos tan finos y variados. Éstos sirven para los sensatos y de ideas juiciosas. Para los otros es suficiente un saco en el que entran los alimentos y pasan. Éstos verdaderamente no son otra cosa que un tubo para pasar alimentos y solamente tienen en común con la raza humana la voz y la forma” Leonardo Da Vinci ("Cuadernos de Notas").

Para los que solo desean el placer y ser "felices" con dinero y sexo, ¿para qué vamos a hablarles de su Comunidad?.

Vayan estas líneas solo para los que han comprendido ya que la vida no tiene sentido en su propio egoísmo y que todo placer es solo una ilusión temporal. Sin una obra digna que hacer, el hombre es un payaso ridículo con un final trágico.

Solo quienes buscan algo más, eso que hoy se desprecia, llámese espiritualidad, ideal, amor, hacer algo que supere el egoísmo y el placer, solo para ellos la Raza tiene un sentido trascendente. Para los demás, los estómagos pensantes, la raza es solo el entorno donde deben comer... ¿qué importa para ellos su identidad o su arte?.

Racismo en el alma

El amor a la raza y el orgullo de la propia Comunidad… es algo tan lejano para el europeo de hoy que parece sacado de "otros tiempos" y sin embargo el tema racial es precisamente la base de todo el problema actual.

Cuando se habla de "raza", "racismo" o cualquiera de estos temas en las revistas Nacionalsocialistas se suele caer en un alud de cifras sobre genética, mediciones raciales, CI, leyes represivas, etc… y todo ello es bien cierto y necesario, por ello en este número de BLT, como en los anteriores que hemos dedicado al tema racial (especialmente en la serie Mundo Nacionalsocialista Nº 59, Nº 87 y en la serie BLT Nº 30) pero, ¿es realmente lo más importante?.

Siempre he comparado este tema con el revisionismo. También en este tema pasa algo similar, hay cifras, datos, pruebas, fotos aéreas, exámenes químicos, leyes represivas inauditas y estudios de documentos… pero también está la misma pregunta… ¿es realmente todo eso lo más importante en ese tema?.

La Ciencia, ya sea la Histórica o Biológica, da una certidumbre relativa, explica siempre unos hechos pero no unas creencias o conclusiones claras. Todo hecho es siempre discutible en sus conclusiones.

Los datos del revisionismo científico nos demuestran las mentiras de la versión oficial de la "historieta de los vencedores", pero no dan una visión de la realidad positiva, de que pasó en verdad, solo dicen lo que "no pasó ni pudo pasar".

La biología nos indica que no somos iguales, descubre las mentiras de la prensa, muestra como aquello que nos quieren imponer como "verdad" es una patraña, pero tampoco nos va la Ciencia a dar el sentido positivo de la Raza.

La Ciencia no tiene sentimientos ni aporta creencias, solo pruebas sobre mentiras y supuestos. Y nosotros no luchamos para demostrar que somos genéticamente distintos entre las razas, ni para discutir los márgenes de CI entre ellas, ni para negar unas cámaras de gas o una cifra mítica como la de los 6 millones, no es ese nuestro objetivo real y menos el final.

Wagner nos dice en su texto "La obra de arte del porvenir":

“Si la vida tuviera que depender de las especulaciones científicas sin tener ya una necesidad de absolutos, esta vida seria absorbida por la ciencia. Este es el sueño que empieza a ser deseado y por ello nuestros gobernantes y arte son anodinos y estériles”.

No son datos científicos los que despertarán al pueblo, a la gente normal, del sueño hipnótico que la prensa sionista ha extendido como tela de araña entre nuestra comunidad, no será con cifras como venceremos a los billones de dólares de los poderes multinacionales que gobiernan el mundo democapitalista.

La Ciencia nos da datos y certeza, pero solo una visión positiva del mundo, una alternativa real y posible a los males de esas mentiras puestas al descubierto por la ciencia, solo esa Nueva Esperanza, es capaz de vencer al sueño de egoísmo y dinero.

Necesitamos Valores y ese Arte sensible que expresa los valores del alma a las gentes normales, despertando su sensibilidad por un mundo distinto, sin usura, sin decadencia, sin odios y sin destrucción de la realidad natural, llámese raza, medio ambiente o Comunidad.

En realidad nuestro mensaje a la gente no es que sean "racistas" sino que amen a su pueblo, que forman parte de una Comunidad, que estén orgullosos de sus genios artistas y su cultura, que conozcan su historia y sus héroes, que festejen sus fiestas tradicionales y sientan su amor a todos los pueblos en respeto a las diferencias que los identifican.

Amor, Orgullo, Respeto, Comunidad, Cultura propia... eso es racismo con otras palabras.

Insistimos: Las palabras son un arma

Os dejo los ejércitos, dadme solo las palabras y convenceré al mundo de cualquier cosa.

Ya hemos insistido en muchas ocasiones, y en el último BLT una vez más, la palabra "racismo" ha sido prostituida por el sionismo y la democracia como sustitutivo de xenofobia y "odio".

El maravilloso texto del Doctor Pierce del BLT anterior lo demostraba hasta la saciedad: Decir "Ser blanco es bello" se catalogaba como "mensaje de odio" mientras que poner frases como "Ser Negro es bello", ¡era algo que se subvencionaba por el gobierno!...

El código Penal español condena "ser racista" pero no indica que es "ser racista". Fomentar el odio es delito, pero no está claro que "fomenta el odio", pues si decir "Ser Blanco es Bello" es fomentar el odio, significa que los que "odian" son los negros a todo lo que sea "Blanco".

Discriminar es delito pero cuando se obliga a una escuela a tener un tanto por ciento de negros o moros... ¿quien discrimina?. Cuando se debe elegir un negro para un puesto porque "queda bien", ¿quién discrimina?. Cuando se asignan medios para inmigrantes y no para pobres españoles.... Cuando se deja a comunidades gitanas que no paguen los pisos mientras que desahucia a españoles "payos" que no lo pagan… Cuando por no dejar entrar a un borracho ecuatoriano en una sala de fiestas se acusa de "racismo" y no se dice nada si no se deja entrar a un borracho blanco...... Cuando se prohíbe que hablen en televisión a los que opinan que la inmigración masiva es un crimen y en cambio sacan cada día a todos los que la apoyan... Discriminar, eso es lo que hace el sistema, atacar y denigrar la raza Aria, eso es lo que hace el sionismo.

Claro que hay bandas de cretinos con esvástica que son como los sionistas, odiadores y criminales, que agraden a alguien por ser de otra raza como el sistema agrede a los que defendemos nuestra raza aria, si, el Sistema ha creado un tipo de idiota con esvástica que "odia" y "violenta", y el sistema lo usa de bandera para demostrar que "racismo es un crimen", pero solo son criminales que han copiado el "odio" del sistema, no son Nacionalsocialistas aunque les hayan puesto nuestros símbolos para ensuciarlos.

Palabras, racismo es una palabra que debe recuperarse porque no tiene nada que ver con xenofobia ni discriminación agresiva ni odio, todo eso es lo que tiene el sionismo y el sistema contra los arios.

El tema Racial como parte del Sentimiento Natural

El amor a las razas y culturas diversas es algo coherente con toda nuestra cosmovisión del mundo. La globalización y genocidio de la diferencia es coherente con el poder actual del Dinero: Solo el dinero diferenciará a las cosas.

Lo primero que oculta sistemáticamente el sistema cuando habla de Raza es que no somos racialistas (o racistas si la palabra se limpia de la baba venenosa del sistema), por mero capricho aislado, como algo "extraño" o añadido a nuestras ideas. El racismo es solo una consecuencia más, natural y lógica, del aprecio a la Naturaleza, a la diversidad natural como signo de riqueza.

La prensa y los políticos siempre hacen nacer el "racismo" del odio, de manías y agresiones xenofóbicas, nunca, jamás, han difundido el origen verdadero del racismo: El Amor a la Diferencia y la Naturaleza.

Es completamente absurdo plantearse una política de entorno natural, de respeto a la Naturaleza, amor a los animales, admiración por la diversidad natural y al entorno ecológico, y después odiar la diversidad racial humana, buscar su destrucción, su globalización mediante el mestizaje mundial, imponer una igualdad inexistente y un desprecio a nuestras diferencias.

El racismo no es algo aislado, una manía "naci", ni una fijación xenofóbica contra otros pueblos, es la aplicación de un sentido de amor a la naturaleza y su diversidad. Por tanto no existe el concepto de "odio" en el racismo, no puede existir, y menos el de destrucción de una raza o opresión contra una raza, eso es precisamente lo contrario a nuestro racismo.

De la misma forma que deseamos un entorno natural donde cada especie tenga su lugar, y no queremos una mezcla mundial de todos los gatos sino amamos que hayan tantas clases de gatos, cada cual con su carácter y su forma de ser física y psíquica, de esa misma forma amamos que en la humanidad haya muchas razas y lenguas, culturas diversas, formas de vivir y de ser, siendo esa variedad una riqueza que debe conservarse para preservar también la diversidad de artes y culturas.

La globalización nos repugna tanto en razas como en economía, en costumbres y en todo. La homogeneización es un genocidio del capitalismo contra la variedad humana.

Nada es más igual que un billete de banco a otro. El dinero no entiende de Cualidad, solo de Cantidad. El poder económico es el "Reino de la Cantidad", y necesita, exige, que todo sea "igual", excepto en la cantidad de dinero que posea. Un mundo de esclavos del trabajo en pos de la Cantidad, pero sin cualidad diferencial propia, sin algo que valore fuera del "poseer", ese es el mundo mental que lleva al antirracismo y al genocidio racial actual.

Las 5 mentiras para ocultar

La destrucción Racial

Si quieres que algo bueno sea condenable, miente hasta la saciedad sobre su esencia, haz que el bien sea considerado mal. Es así de sencillo si dominas la opinión de las masas.

El sistema jamás habla en la prensa de que desee la destrucción de las razas y pueblos del mundo. Incluso tiene la desfachatez de decir que lo que pretende con la represión contra el "racismo" es proteger a las "demás razas".

Es curioso: El sistema dice que no existen las razas pero después todo lo hace para evitar que eso que "no existe" se les revuelva.

La primera mentira básica es que no existen las razas, negar su misma esencia pese a lo evidente de su existencia. Reducir la raza a solo "el color" de la piel, lo visible porque eso no se puede negar a no ser que todos fuéramos daltónicos.

Si vemos un pigmeo y un sueco ya nos damos cuenta de que son distintos, pero no, para el sistema son lo mismo, solo se diferencian en lo que vemos, lo demás sería igual totalmente. Hay mil pruebas científicas de la diversidad racial en muchos aspectos tanto fisiológicos como psicológicos, pero para la gente normal estos datos son solo la confirmación de algo que ven cada día: Las gentes de razas diversas tienen comportamientos y culturas, artes y forma de ser distintas.

La segunda mentira es que el Sistema desea proteger a las demás razas de la opresión y violencia de los "racistas blancos".

No, el sistema quiere destruir todas las razas. En los últimos años la destrucción cultural y vivencial de las razas negras o asiáticas por parte del sistema capitalista ha sido tan brutal como la ejercida sobre los europeos. Se les ha destruido su esencia vivencial, se les ha destruido su entorno y sus tradiciones, su esencia, convirtiéndolos en países de materias primas sin estructuras tradicionales ni cultura autóctona alguna. Si vemos una ciudad Áfricana hoy en día podremos ver hasta que punto han destruido el "ser negro" y lo han convertido en un "aspirante a ser nada", sin raíces ni conciencia de su esencia diversa. La negritud y los pueblos del Tercer Mundo han sido arrasados por el sistema mundialista, los han aplanado como "obreros" sin tradiciones, y los han entregado al gobierno del dinero.

El Sistema odia a todos los pueblos del mundo, excepto al que se identifique con el materialismo y el dinero como valores únicos.

El sistema combate a nuestra raza en Europa pero combate a las demás razas en sus países respectivos. En Europa promueve la negritud para mestizar nuestro pueblo, pero en África promueve "el estilo europeo" (así llaman ellos ahora al estilo capitalista) en sus mentes y formas de vida, destruyendo su esencia y forma de ser propia.

La tercera mentira es que el racismo lleva a la violencia, odio y el enfrentamiento entre pueblos. Es exactamente lo contrario. Si hubo una guerra terrible en Yugoslavia no es por culpa del "racismo serbio", sino por culpa de que Tito y el comunismo pretendieron durante 60 años unir a la fuerza a pueblos diversos que no querían estar unidos. Fue la pretensión de crear sociedades "multiculturales" (multiétnicas) las que generaron la violencia. Si hubieran aceptado países propios para etnias y formas de ser propias, no hubiera habido guerra. Las pretensiones de mantener países multiétnicos son la causa de las guerras de Nigeria o Sierra Leona, del enfrentamiento en Cachemira, en fin, de todos los enfrentamientos entre pueblos que desean vivir su propia existencia y les obligan a ser "multiétnicos".

Es el odio comunista o capitalista contra la desigualdad el que llevó a una Yugoslavia artificial o a un Congo-Zaire mosaico de razas incompatibles.

La cuarta mentira es que con "educación" todos podemos ser iguales. Esta es la mentira más sofisticada pues tiene muchas implicaciones que la gente normal no es capaz a veces de discernir fácilmente.

Hay en principio dos grandes temas en esa mentira:

- Si asumimos objetivos concretos, es cierto que en toda raza lograremos encontrar gente que con la educación suficiente es capaz de alcanzarlos. Hablamos de razas distintas pero todos somos humanos y todos tenemos capacidades que podemos explotar. La desigualdad no implica incapacidad de una raza para hacer algún tipo de hecho que puede hacer otra.

El problema de la desigualdad no se centra tanto en la "imposibilidad" como en la cualidad de un hecho y en su "facilidad estadística". Con ejemplos:

Hay muchas formas de hacer arte, todas pueden ser muy aceptables, y cada raza ha desarrollado "formas cualitativas" propias.

Hay muchos negros muy inteligentes, el tema es que porcentaje de inteligencia media se puede esperar de una población de cada raza.

- Por supuesto si cogemos un colectivo de alumnos de 15 años de diversas razas y les exigimos que hagan sumas, todos las harán igual de bien... pues estamos exigiendo muy poco.

Si pedimos a un colectivo multirracial que hagan cuadros como los de Miro, a base de manchas y rayas... pues todos serán capaces de ello.

Si pedimos a un colectivo multiétnico que bailen rock y toquen el tambor es posible que los resultados sean distintos que si les pedimos que investiguen sobre la filosofía de Schopenhauer.

Por tanto en una sociedad que valore el dinero, la diversión y el placer sexual la valoración puede ser muy distinta de la de una sociedad que valore el Honor, el arte sensible y el pensamiento.

La variedad se muestra cuando dejamos a cada raza expresarse libremente en su propia forma de ser, no cuando las obligamos a todas a someterse al nivel inferior de desarrollo.

Por fin, la quinta mentira es que el racismo implica una comparación de mejor o peor que nos lleva al desprecio sobre razas como la negra.

Los mejores estudiosos del arte negro son blancos que aman profundamente al pueblo negro. Leni Riefenstahl realizó un bellísimo estudio de un pueblo negro al que admiraba profundamente. Los pueblos blancos siempre han sido estudiosos y enamorados de las culturas de las demás razas.

El capitalismo ha explotado a todas las razas, eso si es cierto. Y también es cierto que tanto entre los negros, chinos o blancos existen gentes xenofóbicas, que odian o desprecian a los demás. Hoy en Zimbabwe o Harlem se ve el odio cretino de negros contra blancos lo mismo que entre tanto necio skin con porra se ve el odio suyo contra inmigrantes de otras razas. Ambos casos son de la misma tontería.

Una vez más el "odio" lo produce la exigencia de convivencia no deseada. Ni los negros de Zimbabwe quieren que sus tierras las cultiven blancos (aunque sean más competentes que ellos), ni los blancos de los suburbios europeos les gusta la invasión de otras razas aunque sean a veces de buenas gentes.

Es la exigencia del sistema de que estén juntos lo que provoca el problema. Si los blancos no sufrieran la invasión masiva actual en Europa, no habría violencia ni problemas con los norteafricanos o los negros. Al contrario, seguramente la mayoría desearía ayudarlos en sus tierras y estudiar su arte y culturas tradicionales.

¿Mejores o peores?. Para medir necesitamos una vara que se acepte por todos. Podemos comparar los test de inteligencia o la capacidad de contagio del SIDA en diversas razas, porque estas son medidas cuantificables. Pero es imposible medir la honradez o el valor artístico de dos artes tan diferentes como el chino o el alemán.

Se pueden medir algunas características objetivas, pero eso no "mide al hombre". El valor humano de cada raza es absolutamente incomparable. De la misma forma que no podemos decir que un pastor alemán sea mejor que un perdiguero de caza, pues cada uno tiene su valor como enriquecimiento de la Naturaleza y variedad, no podemos valorar las razas por sus "características" como mejores o peores globalmente, pues todas, todas, forman parte de la riqueza natural humana.

Podemos, subjetivamente, valorar las aportaciones de cada pueblo, y decir que para nosotros los pueblos negros no han alcanzado la profundidad de un Beethoven o un Schiller en sus artes. Pero eso no implica más que una comparación "nuestra", válida en tanto midamos nosotros. Para ellos y para la humanidad en global, es muy positivo que haya esa diversidad, con o sin Beethoven negro.

La imposición de medidas antinaturales crea el problema, no el racismo natural.

Y luego la ocultación en la Historia, ¿a que nadie ha publicado este decreto de la democrática y muy correcta Revolución Francesa?:

Decreto Nº 2001 del 13 de Messidor del año X de la República Francesa:

“Prohibición a negros, mulatos y gentes de otras razas a entrar sin autorización en el territorio continental de la república”.

Cuando se habla de la democracia no se recuerda que fue la democracia tan racista como los demás, ¡pero además fue el capitalismo democrático el que generó el comercio de esclavos negros a la América democrática!. ¡Comercio de esclavos que era ya normal en África gracias a los comerciantes árabes y los reyezuelos negros!... Capitalismo y comerciantes árabes, con ayuda de los reyezuelos negros, ellos generaron el horror de la esclavitud africana masiva... no los blancos "racistas". Nadie lo dirá, es una verdad "incorrecta".

El Blanco como Raza culpable y condenable

Se puede estar orgulloso de todo menos de ser ario, esta es la norma del mundo actual. Si eres un ario consciente, ya eres casi un "nazi" maligno.

Si en una reunión familiar, distendida, pacifica y de gente normal, tú dices que te ha gustado que el deportista negro X haya declarado que está orgulloso de ser negro, verás que no pasará nada, todos asentirán y la reunión seguirá por buen camino. Pero si dices que tu estás orgulloso de ser ario, verás como las caras de la gente mostrarán un inicio de preocupación... ¡ah!... ¿no serás racista?. ¿No serás skin o facha?.... Estar orgulloso de ser blanco, y decirlo,... mal síntoma, eres algo que debe ponerse en cuarentena... quizás seas un futuro "terrorista".

Hoy en día los medios de difusión del Capital nos han inculcado vergüenza de ser y llamarse arios, blancos. La gente no quiere llamarse arios ni blancos porque eso les recuerda la avalancha de mentiras y autoinculpaciones que los sionistas han derramado sobre ellos.

Hace poco se ha editado un libro que para mi recoge muy bien esa campaña de "auto-complacencia" en la destrucción de "lo blanco". Se trata del texto "Atenea Negra", libro de Martín Gardine, que pretende que las raíces de Grecia y de Europa han sido "negras", y que si no se ha sabido antes es porque "Europa no podía aceptar que su cuna fuera negra"...

La trama se inicia con un par de datos ciertos que cualquier estudioso sabía desde siempre: Que hay raíces mitológicas, y algunas lingüísticas, egipcias en la cultura inicial griega, como hay raíces sumerias o hititas (pueblos indoeuropeos anteriores a la cultura faraónica) entre los egipcios. Eso no quita el valor original de la cultura griega o egipcia.

Tras ello, y sin que ya tenga nada que ver está la mentira. Es un ejemplo claro de cómo actúa la mentira, poner dos datos ciertos y luego lo demás falso. Egipto es la cuna cultural de Europa pese a sus influencias en la mitología griega, y lo maravilloso de su cultura, pero es que además Egipto no es de cultura negra, no había en el Egipto clásico de su época floreciente más negros que los esclavos nubios. Es como decir que El Andaluz o San Agustín fueron de "cultura negra" por tener origen geográfico en el norte de África. Como un texto actual que calificaba a Cleopatra, griega ptolomeica, como de raza nubia.

Pues bien, este libro está escrito por un blanco y la prensa blanca se le caía la baba de gusto de que insistiera en que su origen es "negro". No importa que sea falso, lo importante es ver que los dirigentes blancos quieren "ser negros" para así no tener la "culpabilidad" de "ser blancos".

Hace poco se ha aprobado en Noruega una ley para que las mujeres que se quieran esterilizar desde los 16 años lo hagan casi gratis... un país sin casi gente... no quieren tener hijos, quieren favorecer que no los haya, están mentalizados a no querer a su Pueblo.

En esa línea los ídolos de este mundo decadente son las putas y los degenerados que se llaman "artistas de cine". Gentes cuyo mérito único es ser parte de la farándula, del circo. En una sociedad tradicional serían solo eso, actores, ahora son "ídolos" de las multitudes de idiotas. Y a ellos les está indicado como actuar para "ser imitados". Vemos así adopciones masivas de estrellitas del cine, personajillos de la prensa del corazón y gente de mal vivir, de niños, porque no quieres ni saben ser madres.

Michelle Pfeiffer, Sharon Stone, Jamie Lee Curtis, Nicole Kidman, Woody Allen y Soon Yi que ya era adoptada de Mia Farrow, Angelina Jolie, que declaró: "No he tenido deseos de quedar embarazada", etc... todos adoptando chinitos y niños multirraciales bajo el aplauso de la prensa, y luego separados y rejuntados, sin familia, pero con dinero. Ese es el espejo que quieren poner al pueblo.

Esto es lo más interesante para el Sistema, hacer que la gente deje de tener un sentido de "pertenencia" a un origen, a su pueblo, a su comunidad e incluso a la Familia, dejar de sentirse identificado con su pasado, orgulloso de su cultura y arte. Destruir esos sentimientos es la base para poder lograr ese mundo de obreros "ciudadanos del mundo" sin raíces, sin más fin que el dinero, igualados por lo inferior, sin calidad.

La chusma de profesionales del antirracismo

“Doquiera asistimos al deprimente espectáculo de los peores, que son los más, se revuelven frenéticamente contra los mejores”. Ortega y Gasset, (‘La Rebelión de las Masas’)

Para dirigir la gran campaña de lavado de cerebro contra la Raza y contra la Identidad, el Sistema paga muy bien a un montón de sinvergüenzas que se convierten en profesionales del Sistema para ese trabajo. Se llaman a veces organizaciones pero se convierten en verdaderas instituciones públicas que viven de enormes partidas presupuestarias del Estado, de las instituciones internacionales y de donaciones de multinacionales capitalistas.

SOS Racisme fue creado por Harlem Desir, en 1984 para combatir el FN francés. Ahora ese cretino ha sido condenado a año y medio de prisión por estafa al llevarse dinero de su asociación para uso personal. El vicepresidente también fue condenado. Negro, y aplaudido por todos, recibido por Mitterrand en 1986, es un ejemplo de la "gauche caviar", o sea de los que cobran por ser de izquierda progresista y viven en la degradación y el lujo, como Roldan y tantos del PSOE:

Ahora dirige SOS Racisme Fodé Sylla, ¡un gordo inmenso que intentó evitar la justicia haciéndose elegir diputado por los ecologistas!.

En New York, en la Fiesta de Martin Luther King Jr, vamos a la catedral de St John The Divine, y vemos anunciada que la fiesta la dirige en "The Black and People of all colors Lesbian and Gay Gospel Choir"... si, ¡un Coro de Negros y multirraciales maricones y lesbianas!. Ese es el entorno que rodea al "héroe" del antirracismo Luther King. Todo pagado por el Estado.

Allan Boesak, ex responsable del Congreso Nacional Africano, recogía el dinero contra el apartheid... esta en prisión pues se lo quedaba... si alguien exige que se controle de donde y a quien va el dinero donado por los gobiernos capitalistas para combatir el "racismo", se nos acusaría de racistas.

Podríamos dar mil ejemplos, casi todas esas organizaciones viven solo del dinero estatal, sin ello nadie las mantendría. No son algo "natural", son un producto de un plan internacional (para que ocultarlo, ¡sionista!) de fomentar una persecución antirracista que parezca que "sale del pueblo", y que se una a la persecución legal oficial.

Drogados, degenerados, ladrones y aprovechados, esa es la gente que dirige el antirracismo "no gubernamental"... es así y nos gusta que así sea. Si SOS Racismo no recibiera un céntimo de las instituciones ni multinacionales o grandes empresas que deben justificar su "política correcta", si viviera de las cuotas de gentes normales, eso sería más grave para nosotros, significaría que la gente normal asume el antirracismo agresivo y directo como algo positivo y propio... pero no es así. La gente normal "acepta" lo que les dicen en la prensa pero no asumen en su vida ese antirracismo... casi nadie quiere que su hijo se case con un negro o una filipina, ni quieren en su casa 40 gitanos de vecinos. No son "racistas", eso no puede ser, no lo son, sería terrible para ellos enfrentarse a la propaganda, pero... ¿lo son?.

Los alcaldes que hablan de integración racial llevan sus hijos a colegios sin inmigrantes, los diputados que aprueban un asentamiento de gitanos en una barriada obrera para su reinserción, no irían a vivir en aquella barriada ni locos.

El antirracismo es una campaña de gentuza pagada por capitalistas que tienen un plan muy concreto de destrucción de la identidad popular.

¿Estamos en la legalidad con el Racialismo?

Somos legales pero el Sistema intentará condenarnos igualmente. No se trata de la legalidad sino de que somos herejes del Pensamiento Único.

El "racismo" está condenado en la Ley actual española, pero no se define que es "racismo", aunque se estima, por comparación con otros textos de la Ley que lo que se condena es la propuesta de "discriminación o fomento del odio entre razas".

No queremos discriminar y mucho menos odiar a nadie.

Nosotros creemos en el amor a todas las razas, en su derecho a ser respetados como humanos y a ayudarlos en sus problemas.

Si, es cierto, nos oponemos a la inmigración masiva de pueblos sobre otros pueblos, sean de la raza que sean, y consideramos la inmigración masiva que actualmente sufre Europa un crimen de Genocidio contra nuestro pueblo y contra los pueblos que sufren la salida de tantos de sus ciudadanos.

Pero no nos oponemos a la inmigración de una raza concreta, sino de todas, o sea, nos oponemos a que el capitalismo fomente una multirracialidad forzada para lograr mano de obra barata y para destruir el tejido Comunitario de cada pueblo, laminándolos en meros "individuos" sin cualidad propia.

No hay discriminación racial sino combate contra un genocidio provocado por el Capital. No queremos ni un millón de negros ni un millón de polacos blancos en España. No porque estemos contra los polacos o los negros sino porque consideramos esas migraciones masivas como un atentado tanto contra nuestra identidad como para el desarrollo de Polonia o África.

Curiosamente no se condena la discriminación a favor de los inmigrantes cuando se establecen "cupos" de ellos obligados. Eso implica una discriminación clara, que se oculta llamándola "positiva" (¡positiva para unos y negativa para los otros!).

La Ley, recordémoslo, es solo una expresión de la voluntad asesina del Capital para oprimir a los que se opongan a su Pensamiento Único.

Nosotros tratamos de combatir al sistema desde la Ley mientras eso sea posible, pero sin respeto alguno a ninguna "autoridad", solo a la necesidad estratégica actual de actuar legalmente.

La Ley del opresor es un camino que hoy recorremos, y mañana podemos cambiar.

El camino "racista" para la gente normal

Ser un honrado miembro de una Comunidad, sentirse dentro de una Familia, de un Pueblo y su tradición cultural... eso es ser racista de verdad.

Ni SS, ni vikingos ni runas... el racismo nace de la gente normal, de su identidad y comunidad, lo demás son solo signos prescindibles y a veces molestos para entender la esencia de la Raza.

Un familiar lejano nuestro que tiene un libro donde va indicando las personas que formaban parte de la familia y su historia... ese es un documento racista. Ese orgullo de familia y comunidad es el inicio del buen camino.

Ese deseo de ver casados en familia estable y honorable a nuestros hijos, eso es racismo.

Ese entorno de amigos y conocidos que conforman nuestro ambiente, siendo todos ellos gente de nuestro pueblo, con una comunidad de sentimientos y de afinidades culturales comunes.

Y por fin ese orgullo de ser catalanes o españoles o lo que sea, orgullo de nuestros literatos y nuestra historia, amor a nuestros patricios heroicos y a nuestros músicos destacados.


Eso es racismo, nada que ver con estar contra los negros ni con manías hacia "los otros" o purezas raciales salidas de medidas craneales, todo eso es otra cosa, en todo caso no es el racismo popular, el que nos interesa, el que crea pueblos y comunidades, el Nacional Socialismo.

El Indigenismo y el NacionalSocialismo (Ramón Bau)

La democracia se llena la boca de su "comprensión" al tema del indigenismo, especialmente en Sudamérica y África. En estas zonas la izquierda y las fuerzas democráticas tienen una especie de complejo de inferioridad y culpabilidad que les hace apoyar y alabar las posturas de algunos dirigentes "indígenas" en sus reivindicaciones contra "los blancos", por sus actuaciones en la época colonial.

Derribar una estatua de Colón o hacer una manifestación por los derechos de los Incas, son un ejemplo de este tipo de cuestiones curiosas, pero que tras lo jocoso, trasnochado y absurdo del tema, hemos de entender y saber captar su fondo.

Los negros americanos desean recibir dinero por haber sido traídos como esclavos hace 300 años a USA, y los súper corruptos gobiernos de centro África piden indemnizaciones por la acción colonial europea allí.

No hay un solo libro escolar democrático europeo que no culpe al "colonialismo" de hace 60 años de todas las miserias actuales de África...

El indigenismo está de moda porque culpabiliza a los pueblos blancos, y resuelve así la pregunta terrible: ¿Por qué todos, casi todos, los países con poblaciones mayoritarias no blancas son un desastre de miserias, pese a su riqueza natural, y sea cual sea su régimen político o historia pasada, si exceptuamos algunos pocos países asiáticos como Japón?. ¿Por qué en esos países las poblaciones blancas no suelen estar en la misma miseria que el resto de la población?.

Dar una respuesta adecuada a la realidad sería muy dramático para los progresistas dirigentes democráticos, así que la solución es culpabilizar un colonialismo que lleva a veces siglos sin existir, y echar tierra sobre cualquier otra causa.

El Colonialismo y el Capitalismo

El problema colonial no nace en la conquista de América, ni en el reparto de África, sino que es un hecho permanente en la historia de la humanidad, en todas las razas y épocas, incluida la actual. Irak es ahora una colonia USA, como Ukrania lo era de la URSS hace un tiempo.

Los mongoles, los negros de Dahomey, los romanos, los aztecas o los Incas practicaron el colonialismo de forma absolutamente brutal, y con menos miramientos aun que el colonialismo español. No hay un Bartolomé de las Casas entre los Incas o los reyezuelos negros que esclavizaban y colonizaban a tribus vencidas.

Cuando Inglaterra fuerza el fin de la esclavitud "legal", dando entrada a la esclavitud del proletario, los países que siguieron practicando la esclavitud fueron los árabes y las tribus negras, que no eliminaron la esclavitud hasta el siglo XX.

El colonialismo europeo se basa en dos raíces, una de las raíces es positiva y la otra negativa, a diferencia del colonialismo anterior que sólo se basa en la raíz negativa.

La base negativa de todos los colonialismos de la historia ha sido la voluntad de poder, dominar y, con ello, explotar económicamente los territorios y poblaciones colonizadas. Ni decir tiene que esto ha existido desde la más antigua historia. Egipto ya tuvo colonias, los fenicios o los chinos, y los Incas desde luego, todos han colonizado territorios. Evidentemente la llegada del capitalismo democrático al poder hizo que la explotación económica fuera más intensamente buscada, mientras que la brutalidad humana bajaba algo. El colonialismo económico del siglo XIX se basa en una perspectiva de explotación a largo plazo, no de opresión sangrienta sino de dominio económico real.

Nadie puede decir que el colonialismo haya sido una actuación "de las dictaduras". Han sido los países más democráticos, Francia e Inglaterra, los que efectuaron el colonialismo a escala planetaria. La Francia democrática y apuntalada en los principios de la revolución francesa, la Inglaterra democrática y liberal, han sido los que generaron el colonialismo más duradero y profundo.

Pero el colonialismo europeo, y solo el europeo, tuvo siempre una faceta y objetivo humanitario, que precisamente falta completamente en los colonialismos de los Incas o los mongoles, entre otros. Junto a las compañías "de indias", siempre fueron misioneros y personas que deseaban aliviar el sufrimiento y la miseria de los indígenas. Médicos y humanistas que justificaban el colonialismo como único medio para sacar a poblaciones muy atrasadas materialmente hacia el uso de la tecnología o la medicina, redes de comunicaciones, educación elemental, etc... Miles de europeos dedicaron sus vidas a ayudar desinteresadamente a tribus que estaban en la Edad de la Piedra, a eliminar costumbres caníbales o brutales, a enseñar a leer y escribir, a curar y elevar la edad media de vida… Y no lo hacían para enriquecerse, sino por un ideal religioso o humanista.

El capitalismo, o sea el régimen democrático de mercado, ha sido el fundamento del colonialismo moderno, no las dictaduras y menos aun los fascismos. Y el capitalismo, su esencia y su ideología, es de base masónica, liberal y sionista. Nada más lejano al Nacionalsocialismo que la filosofía del capitalismo, del mercantilismo y del materialismo o el dinero como objetivo.

Hay que recalcar que no estamos a favor de un intervencionismo cultural y vivencial en otros pueblos. Incluso con buena voluntad de ayudar en el hambre y la enfermedad, el colonialismo tuvo el error de anular las formas de vida de otros pueblos. Hay que ayudar pero sin intervenir en su forma de vida.

El caso de Haití o de los aztecas

Pero echar la culpa de la miseria, hambres y estado de ruina del África actual, o de algunos países sudamericanos, al colonialismo "blanco" es no solo falso sino una excusa típica de los que no sabiendo mirar sus problemas quieren ocultarlos con temas externos.

Haití es un ejemplo casi definitorio. Haití dejó de ser colonia a finales del siglo XVIII, mucho antes que los demás países de su entorno, además expulsó a los blancos por la fuerza y se gobernó absolutamente por dirigentes negros e "indígenas". No hubo colonialismo alguno desde entonces. Pues bien, dos siglos después Haití es, y ha sido siempre, el país más miserable, pobre y atrasado, con mucha diferencia, de todo América, siendo su estado solo comparable al de África, o sea al de poblaciones de su misma raza negra.

Otro caso curioso es el indigenismo mexicano, que trata de recordar (para cobrar) la real explotación con que el colonialismo español explotó a los indígenas, cosa auténtica por supuesto, pero jamás recuerda que antes de los españoles los "indígenas" eran tratados aun mucho peor por las tribus dominantes, eran esclavizados y masacrados, y que si se logró la conquista del mundo azteca fue gracias al apoyo de las tribus hartas de su tiranía. Olvida que, tras la independencia y con el juarismo, la miseria de los indígenas no ha mejorado mucho que digamos; hambres y brutalidades no han sido menores, hasta llegar a los masones de Plutarco Calles que masacraron a cientos de miles de campesinos cristianos.

Las protestas "indígenas" no son injustas, no; son parciales, son "racistas anti blancas", son las únicas que apoya la prensa sionista, jamás se dirigen contra los explotadores reales actuales, y del pasado reciente, los usureros, los banqueros, los sionistas, los "mangantes" (a menudo de raza indígena, siempre en África) que gobiernan "democráticamente" (con toda la palabrería democrática, nada más) esos países desde hace decenios o siglos incluso. Nunca se ha visto una protesta de los "indigenistas" contra los mestizos que los dominaron y explotaron en los últimos siglos, contra las tribus que los esclavizaban antes del colonialismo, contra los gobernantes que les roban todo desde su independencia, contra su vagancia y sus pocas ganas de sacrificarse para salir adelante.

No existe en cambio "indigenismo" entre los pueblos, ex colonias, de Asia o del Islam del Medio Oriente, no hay en ellos ese estado de "reclamación constante", de lloriqueo impotente y de echar las culpas de todo al colonialismo. Los asiáticos nunca han tenido un sentimiento de inferioridad crónico con los europeos, se han sabido dominados en un corto espacio de su historia milenaria, pero nunca han creído que por eso eran "inferiores", nunca han olvidado su cultura y lengua, su literatura ni su arte, y no tratan de justificar sus problemas con lo que pasó hace 70 años.

El Indigenismo y su cultura

Sin duda el mayor desastre que se ha producido entre los pueblos indígenas es su destrucción como pueblo, como forma de vida, de ser y de organizarse, su "cultura" propia.

La defensa de la identidad étnica tiene un interés menor como defensa de la variedad genética, de la variedad en la Naturaleza, pero en cambio tiene un interés esencial como catalizador de la diferencia cultural. La destrucción forzada de una cultura o forma de vida es un atentado gravísimo contra la variedad y la riqueza, es un genocidio.

El indigenismo tiene mucha razón al lamentar la pérdida de las culturas primitivas, muchas veces destruidas premeditadamente, pero en cambio no tiene sentido a menudo su pretensión de "volver a la cultura indígena". ¿De donde sacan la idea de que los indios sudamericanos tienen aún algo que se parezca a "cultura indígena"?.

Los indigenistas son personas totalmente occidentalizadas, de su "cultura" original no queda nada, muchas veces afortunadamente pues una cultura de hace 400 años no es precisamente algo deseable en la actualidad. Las culturas están en concordancia con la etnia pero también con el entorno y los conocimientos, la técnica, los valores y las posibilidades del entorno. Una forma de vida Inca hoy no puede ser la que hubo hace 500 años. El indigenismo además no es capaz de eliminar su origen político moderno, o sea su nacimiento a partir de ideologías occidentales y no de su propia esencia. El indigenismo real está en el campesino y el pueblo indígena, no es una aplicación normalmente marxista o sacada de libros de sociología occidentales. Los indigenistas actuales no disponen de alternativa cultural propia sino de un mensaje de reivindicación y odio político vendible a las masas des-indigenizadas por los mensajes políticos extraños a su pueblo.

Y, así, podríamos seguir viendo como el indigenismo es una actitud justa en tanto protesta contra el capitalismo y su opresión global, mundialista, contra la destrucción de sus culturas y sus formas de vida… pero, absolutamente parcial e hipócrita, y lo peor, extraña a la propia identidad indígena.

Hace poco se ha presentado como "un avance indígena" una exposición de arte abstracto efectuada por indígenas australianos, basta verlo para comprender que aquello es precisamente un genocidio de la cultura australiana primitiva (lo poco que hay) en base a insertarla en las estupideces del arte abstracto, un producto que infecta el arte occidental actual a través de procesos completamente políticos y lejanos al australiano primitivo.

No es que una cultura no deba ni pueda apropiarse de los avances técnicos de otras culturas, eso es normal e incluso adecuado. Los arios también han tomado avances técnicos chinos, por ejemplo, sin que eso desmerezca su cultura. El problema es cuando un pueblo ha perdido su propia evolución cultural por imposición externa, y no sabe o puede mantener su propia idiosincrasia cultural como base de su manera de vivir, adoptando idioma, religiones, técnica, maneras de ser y pensar externas. Este es el caso de las civilizaciones Incas o aztecas, y aun más las tribus negras, que de por sí no tenían cultura como tal. Han adoptado la mentalidad, la forma de ser y pensar externa y al no poder "evolucionar" su cultura (por imposición o por no tenerla) se encuentran huérfanos actualmente de ella, y es imposible volver siglos atrás. Occidente, los indoeuropeos, hemos logrado (a veces) dominar las imposiciones externas, como pasó con la Biblia, logrando arianizar el cristianismo e integrarlo en nuestra propia concepción del mundo. Hoy en día estamos en grave peligro al habernos impuesto una mentalidad y entorno sionista que nos es absolutamente extraño y rompe con la tradición cultural aria. Si no sabemos recuperar nuestra cultura propia en un tiempo razonable nos podemos encontrar en una situación muy peligrosa.

El respeto a la cultura e identidad de cada pueblo solo puede salir de un reconocimiento de su "diferencia", o sea de combatir la igualdad y el mundialismo globalizador. Dentro de una mentalidad de "mercado" las culturas de disuelven, todas, en un barrizal común económico, y en ese sistema el indigenismo es un absurdo completo. Y, sin embargo, los movimientos indigenistas se empeñan en apoyar las teorías igualitarias de la Revolución Francesa y Masónica, en vez de combatirlas. Queriendo revindicar su "igualdad de derechos" lo que hacen es destruir su cultura en el magma de la igualdad global. La igualdad de derechos no existe, debe ser comprendida como "derecho a ser uno mismo", no a ser igual a los otros pueblos. El indigenismo no lo entiende así porque el indigenismo actual es un producto moderno salido de la ideología liberal, no de la mentalidad propia de los pueblos indígenas.

El Indigenismo como genocidio de la cultura americana criolla

Los movimientos indigenistas tratan de ignorar, cubrir, despreciar y anular la cultura criolla, cosa que es tan genocidio como lo contrario.

Sin duda este es un tema desconocido en la prensa, que nunca indica como los políticos, buscando el apoyo del voto mestizo o indígena, desprecian la cultura criolla en muchos países.

Parte de la culpa es de los propios criollos que tienen complejo, actualmente, de "culpa" o de "falta de valor" para exponer su cultura con orgullo, se les ha mentalizado a que la cultura criolla o no vale o es una cultura "europea" de "segunda" o no son buenos "americanos" si la desean como propia…. Pero existe una discriminación clarísima por parte de la prensa y los políticos de estos países contra la cultura criolla americana, tratando de imponer lo que ya no existe, una cultura indígena que murió hace siglos y no tiene ya salida.

Hay muchos indigenistas que me recuerdan a algunos de esos racistas locos europeos, que solo odian y desprecian a los demás, como el Talmud desprecia a los demás pueblos "no elegidos"…. El racismo cuando es odio y desprecio da asco.

La arquitectura, la poesía, la pintura criolla es ignorada y además es considerada como algo "no americano", cuando toda es producto de personas nacidas en América, y muchas lucharon contra el colonialismo.

Un problema real es que se pretenda igualar la cultura criolla como "europea" y por tanto anti americana, o no-americana. De forma que lo criollo sería para la prensa oficial "una importación colonial anti americana o extraña a América". Esta mentira ha sido repetida muchas veces y, por supuesto, es totalmente falsa. Criollos fueron los que lograron la independencia de los países americanos, los que construyeron su cultura desde entonces, y hay muchísimas raíces criollas ya bien propias que han dado su fruto propio totalmente alejado del camino europeo.

Es curioso pero mientras casi todo el indigenismo usa la lengua castellana y los medios "europeos" de difusión, técnicos y mentales, luego acusan de anti América a los que crearon realmente el mundo americano actual real.

El odio como base del Indigenismo marxista actual

El indigenismo actual es un producto de la mentalidad marxista, o sea una reivindicación en el odio al "enemigo". No es una actitud positiva hacia lo propio sino básicamente una "lucha de clases" convertida en lucha de sector de población. La lucha indigenista no se centra en recuperar lo propio y vivir su cultura sino en reclamar "derechos", pedir o exigir, odiar y denigrar al "otro".

El negro americano pide dinero por haber sido esclavo, no pide ni trata de recuperar su africanidad, su medio de ser y sentir africano. No tiene interés en saber de donde viene, como era, ir a África a conocer sus ancestros, solo en odiar al blanco y reclamar ayudar gratuitas. Lo mismo pasa con en indigenismo sudamericano, donde sería más de esperar una actuación positiva por ser más y estar en su propio territorio de origen, y sin embargo las culturas inca o maya son estudiadas por anglosajones o arqueólogos arios, no por la población indígena culta. Los indígenas no desean conectar con su pasado sino reivindicar donaciones y favores gratuitos, lo que es típicamente marxista. El proletario desea ser "dueño", pero no el esfuerzo y trabajo para ser dueño. Quiero cobrar como un médico pero no estudiar como para ser médico. Así en Cuba un ingeniero cobra menos que un botones de hotel (debido a las propinas), y los ingenieros desean ardientemente marcharse del país.

El indigenismo además apoya, cosa inaudita, la globalización, el mundialismo, va a los Congresos alternativos donde se apoya el mundo de mestizos y la igualdad global… lo que es todo lo contrario que necesitaría si su intención fuera la defensa y recuperación de su identidad. Pero es que no es ese su objetivo real, mental, sino la manifestación reivindicativa de dinero y regalos en base al odio por el pasado.

Otra de la característica, que descubre tras el indigenismo el odio, es su actitud ante lo "europeo". Mientras el ario no tiene problema en reconocer las ventajas de la cultura china o islámica, su ayuda a nuestro propio desarrollo, ni reivindica dinero a Turquía por la ocupación brutal de parte de Europa o a Marruecos por la invasión islámica en España, mientras los europeos han sido los mejores investigadores y amantes del estudio de las culturas mayas o negras, asirias o indonesias, en cambio el indigenismo moderno no aprecia ni reconoce las ventajas de las aportaciones europeas, no estudia ni su propia cultura y menos la de los otros, no es capaz de "dejar de odiar" y pasar al aprecio y reconocimiento. Esta actitud es típicamente marxista, el proletariado comunista jamás supo entender a los demás, a las otras cuestiones fuera de lo económico, a la religión o la raza en la Historia, a los esfuerzos de la clase media o del propietario campesino. El odio es lo único que entendían y su única dirección era "destruir" lo demás y reivindicar dinero.

Para colmo la mayoría de dirigentes y cabecillas de la protesta indigenista, especialmente en la prensa y los medios de masas, son sionistas y mestizos, blancos y politiqueros ambiciosos, en absoluto líderes del pueblo indio que dicen defender.

El Colonialismo Nacionalsocialista

Alemania en 1933 no tenía colonias. Se ha acusado a menudo al Nacionalsocialismo de desear colonias para "oprimir" a las demás razas "inferiores"; cosa curiosa pues, como hemos dicho, eran los demócratas los que tenían todas las colonias.

De todas formas es interesante el texto editado por el Departamento de Prensa de la Embajada Alemana en Salamanca, entonces capital de la España franquista, sobre la visión Nacionalsocialista de este tema colonial:

“Punto de vista étnico: Justamente en este asunto de las relaciones de Alemania con los indígenas, ha surgido otra nueva objeción que va dirigida principalmente contra el Nacionalsocialismo, a saber la hipótesis de lo que aquélla haría con ellos, dadas las doctrinas de raza que hoy la animan. Merece la pena examinar el problema. El Nacionalsocialismo es una doctrina de mutua estima de las razas y lo mismo que reconoce las de otros pueblos, exige para la suya idéntica consideración y aprecio. Y lo mismo que quiere conservar puras su cultura y su sangre, rechaza las mezclas de ambas con las de otras procedencias, coincidiendo en esto con el punto de vista dado a conocer últimamente por Italia, ya que en efecto las bastardías, según el creador del Imperio italiano, no equivalen precisamente a una bendición para los pueblos.

Precisamente las naciones más avanzadas de Europa contraen ante el futuro de los pueblos primitivos, inconscientes aún de los valores de su propia raza debido a una insuficiente formación política, una gran responsabilidad.

La legislación racista de Alemania es un claro ejemplo de la auténtica defensa de los intereses de los indígenas frente a todo género de agresiones. Ningún pueblo que no desee despreciar las leyes naturales puede tomar sobre sí la responsabilidad de perjudicarse a sí mismo y a los otros pueblos en cuanto a la integridad de su patrimonio cultural y étnico se refiere. Todo lo contrario. El mantenimiento de aquélla debe de ser la tarea máxima de una política de defensa de los indígenas, evitando todo lo que pudiera alterar su idiosincrasia racial y aprovechando las experiencias europeas realizadas para su mantenimiento”.


Creo que esto resume bien el pensamiento Nacionalsocialista: Tratar de ayudar a las demás razas, ni mezclarse ni explotarlas, ni despreciarlas ni globalizar.

Una solución realista

El problema ante un país con diversidad de razas y, en concreto, con una gran cantidad de indígenas, muchos mestizos y una pequeña cantidad de europeos, es que no es posible entender el tema bajo la perspectiva de dominio o de odio, sino de colaboración y comprensión del problema. Ni genocidio de una minoría, ni colonialismo o explotación por parte de esa minoría hacia la mayoría.

El primer paso es necesariamente que las partes se aprecien, que ataquen el odio y el marxismo, que eliminen de su mentalidad la igualdad y el sentido de dominio. Esta es la gran revolución necesaria que, quizás, deba venir de fuera; pero, sea como sea, es el único paso previo que no se puede evitar. Sin ello no hay salida más que el genocidio completo de la minoría o el mantenimiento de una segregación basada en la explotación, el dominio económico (como hacen los sionistas) y a la postre la catástrofe.

La convivencia entre grupos étnicos diferentes en un mismo territorio, cuando ellos desean mantener su identidad y cultura, precisa de una solución nueva, imaginativa. Es preciso un gran pacto de pueblos, un deseo común de hacer algo que preserve la identidad y a la vez no rompa la convivencia imposible de evitar. Un estado "federal" de pueblos. En vez de una federación de partes, una federación de pueblos. Cada habitante pertenecerá a un pueblo, y debe asumir su vida y leyes, su entorno de existencia en ese pueblo.

Es difícil pero es el único paso posible para llegar a una federación de naciones-pueblos donde haya poco a poco una territorialidad de cada uno de ellos. Y, por supuesto, esto implica un reconocimiento particular como pueblo y, en su caso, de territorio para los blancos y los que culturalmente son criollos. Hoy en día se conceden tierras y derechos a los pueblos indígenas, pero se niega la identidad legal y el reconocimiento y apoyo a la cultura y pueblos blancos que son minoría en algunos países.

Solo a través de una convivencia previa, donde cada pueblo vea su interés y su identidad a salvo, pero a la vez aprenda a apreciar y no ver como explotador o molestia al otro pueblo; solo tras ese periodo, es posible llegar a un Pacto de territorialidad. Esto, la mezcla global genocida o la guerra entre pueblos, no hay otras alternativas.

Gottfried Feder



Gottfried Feder nació en Wurzburgo el 27 de enero de 1883 y muere en Murnau (Alta Baviera) el 24 de septiembre de 1941. Fue un ingeniero y político alemán responsable por la fundación del Deutsche Arbeiterpartei (DAP) y muy activo durante los primeros años de la fundación del Partido NacionalSocialista Obrero Alemán.

Como ingeniero civil, Feder se hizo activo en asuntos económicos y políticos. Fue el precursor del principio de "romper la esclavitud de los intereses del dinero", que ejerció una fuerte influencia sobre el Programa de los 25 puntos del NSDAP, siendo éste el punto número once de dicho programa. Feder se había unido al partido incluso antes que Adolf Hitler.

Representó como Diputado al NSDAP en el Reichstag entre 1924 y 1936. Fue también Secretario de Estado para el Ministerio de Asuntos Económicos (1933-1934) y Comisario Político del Reich para la Asamblea Legislativa entre 1934 y 1935. Su influencia declinó con la caída política del grupo revolucionario de Gregor Strasser dentro del NSDAP en 1932. Feder mantenía fuertes críticas con el capitalismo, solicitando que fuera abolido.

La carrera política de Feder quedó totalmente acabada a partir de 1936, cuando se dedicó exclusivamente a la docencia en el Colegio Técnico de Berlín. Su trabajo Das Programm der National-Sozialistichen Arbeiterpartei und ihre weltanschaulichen Grundlagen (El Programa del NSDAP y su base ideológica, 1927) es un documento importante para el estudio histórico del Nacionalsocialismo.

¿Los judíos constituyen una comunidad religiosa o una raza?. ¿Se asimilan a los demás pueblos o permanecen extraños como “Estado dentro del Estado”?. ¿Son productores o parásitos?. ¿El antisemitismo es una creación artificial de mentes enfermizas, como sostienen los judíos y sus defensores o es una constante histórica cuyas causas residen en los propios judíos, como afirman los antisemitas?.
En torno a estos interrogantes se ha desatado en todos los tiempos una polémica encendida e interminable, que se ha acentuado en la época contemporánea. Nada mejor para estudiar la posición del Nacionalsocialismo sobre el judaísmo, que Los Judíos del celebre Director de la Biblioteca Oficial del N.S.D.A.P, Gottfried Feder, texto oficial del Tercer Reich.
Es obvio que quien pretenda estudiar objetiva y desapasionadamente esta cuestión fundamental no puede ignorarlo.
En él se aclaran muchas de las concepciones que comúnmente se afirman sobre el tema más controversial de los tocados por el Nacionalsocialismo. Si bien el Nacionalsocialismo nunca tomó como tema central de su política el judaísmo, y el mismo Feder aclara que la política del NSDAP es positiva, nacional y socialista como su nombre lo indica, y no una política negativa de mera oposición a un determinado grupo, ha pasado a la conciencia popular como el tema excluyente de su política.

Carta al Papa (León Degrelle)

En el exilio a 20 de mayo de 1979
A Su Santidad el Papa Juan Pablo II

Ciudad del Vaticano

Muy Santo Padre:

Yo soy León Degrelle, el Jefe del Rexismo belga, antes de la segunda Guerra Mundial, y durante ésta, el Comandante de los Voluntarios belgas del Frente del Este, luchando en la 28ª, división de la Waffen SS "Wallonie". Ciertamente esto no es una recomendación a los ojos de la gente. Pero yo soy Católico como usted y me creo, por este hecho, autorizado a escribiros, como a un hermano en la fe. He aquí de que se trata: La prensa anuncia que con motivo de vuestro próximo viaje a Polonia entre el 2 y el 12 de junio de 1.979 Su Santidad va a concelebrar la misa con todos los obispos polacos en el antiguo campo de concentración de Auschwitz. Yo encuentro, os lo digo de antemano, muy edificante que se rece por los muertos, sean cuales sean y donde sea, incluso delante de unos hornos crematorios flamantes, de ladrillos refractarios inmaculados.
Pero me asaltan ciertas aprensiones, a pesar de todo. Su Santidad, es polaca. Esta condición aparece sin cesar, y es humano, en vuestro comportamiento pontifical.
Si os impresionan fuertemente viejos resentimientos de patriota que participó de lleno en su juventud en un duro conflicto bélico, podríais estar tentado de tomar partido, una vez hecho Papa, en disputas temporales, que la historia no ha esclarecido aún suficientemente. ¿Cuáles fueron las responsabilidades exactas de los diversos beligerantes en el desencadenamiento de la II Guerra Mundial?. ¿Cuál fue el papel de ciertos provocadores?. Vuestro presidente del Consejo de Ministros el Coronel Beck que todo el mundo sabe que era un personaje bastante sospechoso, ¿se comportó a caso en 1939 con toda la ponderación deseada?. ¿No rechazó con demasiada soberbia ciertas posibilidades de entendimiento?. ¿Y después?. ¿La guerra fue verdaderamente tal como se ha dicho?. ¿Cuales fueron las faltas, e incluso los crímenes de unos y de otros?. ¿Se han sopesado siempre con objetividad las intenciones?. ¿No se ha desvirtuado a la ligera o con mala fe, porque la propaganda lo reclamaba, la doctrina del adversario atribuyéndole unos proyectos y endosándole unos actos cuya realidad puede estar sujeta a numerosas dudas?.
A pesar de que la Iglesia siempre esté mucho mejor informada que nadie, a través de dos mil años de circunspección ha evitado siempre las posturas precipitadas, y ha preferido juzgar siempre sobre hechos probados, con calma, después de que el tiempo ha separado el grano de la cizaña, los furores y las pasiones.
Especialmente, la Iglesia siempre se distinguió por una moderación extrema, a lo largo de la II Guerra Mundial. Siempre se guardó cuidadosamente de propagar locas elucubraciones que corrían entonces. Muy Santo Padre, sobre vuestro suelo patrio - en Auschwitz particularmente -, afectado, quizás, por ciertas visiones incompletas y partidarias del pasado va usted simplemente a rezar?... Temo sobre todo, que vuestros rezos, e incluso vuestra simple presencia en esos lugares, sean inmediatamente desvirtuados de su sentido profundo, y sean utilizados por propagandistas sin escrúpulos, que los harán servir, escudándose en vos, para las campañas de odio, a base de falsedades, que emponzoñan todo el asunto de Auschwitz desde hace más de un cuarto de siglo. Sí, falsedades.
Después de 1945 - abusando de la psicosis colectiva que, a base de habladurías incontroladas, había trastornado a numerosos deportados de la II Guerra Mundial - la leyenda de las exterminaciones masivas de Auschwitz ha alcanzado al mundo entero. Se han repetido en millares de libros incontables mentiras, con una rabia cada vez más obstinada. Se las ha reeditado en colores, en películas apocalípticas que flagelan furiosamente, no sólo la verdad y la verosimilitud, sino incluso el buen sentido, la aritmética más elemental, y hasta los mismos hechos.
Usted, Muy Santo Padre, fue, según se dice, un resistente a lo largo de la II Guerra Mundial, con los riesgos físicos que comporta un combate contrario a las leyes internacionales. Ciertas personas añaden que usted estuvo internado en Auschwitz como tantos otros, usted ha salido de allí, ya que usted es actualmente Papa, un Papa que, con toda evidencia, no huele demasiado al famoso gas Zyklon B. Su Santidad, que ha vivido en estos lugares, debe saber, mejor que cualquier otro, que esos gaseamientos masivos de millones de personas nunca fueron realidad. Su Santidad, como testigo de excepción, ¿ha visto personalmente efectuar una sola de estas grandes masacres colectivas, tan repetidas una y otra vez por propagandistas sectarios?... Ciertamente, se sufrió en Auschwitz. En otras partes también, todas las guerras son crueles. Los centenares de miles de mujeres y niños atrozmente carbonizados por orden directa de los Jefes de Estado aliados, en Dresde, Hamburgo, Hiroshima y Nagasaki, tuvieron unos padecimientos mucho más horribles que los sufridos por los deportados políticos o los resistentes (entre ambos, el 25% por ciento de la población total de los campos), objetores de conciencia, anormales sexuales o criminales de derecho común (75% por ciento de la población concentracionaria) que padecían, y a veces morían, en los campos de concentración del III Reich. El agotamiento les devoraba. El hundimiento moral eliminaba las fuerzas de resistencia de las almas menos templadas. Las crueldades de ciertos guardianes desnaturalizados, alemanes, y mas a menudo no alemanes, de los "kapos" y otros deportados convertidos en verdugos de sus compañeros, se sumaban a la amargura de una promiscuidad multitudinaria. Cabe pensar que en algún campo hubiese algún chiflado que procediera con experiencias de muerte inéditas o fantasías monstruosas en torturas o asesinatos.
Sin embargo, el calvario de la mayor parte de los exiliados, habría terminado felizmente el día tan esperado del inicio de la paz, sino se hubiera abatido sobre ellos, a lo largo de las últimas semanas, la catástrofe de epidemias exterminadoras, ampliadas aún más por los fabulosos bombardeos que destrozaban las líneas de ferrocarril y las carreteras, enviaban a pique los barcos cargados de presos, como ocurrió en Lübeck. Estas operaciones aéreas masivas destruían las redes eléctricas, los conductos y depósitos de agua, cortaban todo abastecimiento, imponían por doquier el hambre, hacían imposible todo transporte de evacuados. Las dos terceras partes de deportados muertos a lo largo de la II Guerra Mundial, perecieron entonces, víctimas del tifus, de la disentería, de hambre, de las esperas interminables sobre las trituradas vías de comunicación. Las cifras oficiales lo establecen. En Dachau, por ejemplo, según las mismas estadísticas del Comité Internacional, murieron en enero de 1944. 54 deportados: En febrero de 1944: 101; pero en el mes de enero de 1945 murieron 2.888, y, en febrero de 1945 murieron 3.977. Sobre el total de 35.613 deportados muertos en este campo de 1940 a 1945, 19.296 fallecieron durante los últimos 7 meses de hostilidades; y queda demostrado que el terrorismo aéreo aliado no tenía ya ninguna utilidad militar, pues la victoria, de los aliados, al principio de 1945, ya estaba totalmente asegurada. Y por tanto, ya no era necesario de ningún modo, dicho terrorismo aéreo aliado. Sin esta loca y brutal trituración a ciegas, millares de internados hubiesen sobrevivido, en lugar de convertirse - entre abril y mayo de 1945 - en macabros objetos de exposición, alrededor de los cuales bullían manadas de necrófilos de la prensa y del cine, ávidos de fotos y películas con ángulos y vistas sensacionales, y de un rendimiento comercial asegurado. Unos documentos visuales, cuidadosa y previamente retocados, sobrecargados, deformados, y generadores de crecientes odios. Estos correveidiles de la información hubiesen podido, también, tomar kilómetros de fotografías similares de cadáveres de mujeres y niños alemanes, cien veces más numerosos, muertos exactamente de la misma manera, de hambre, de frío o ametrallados Sobre los mismos helados vagones al descubierto, y sobre los mismos caminos ensangrentados. ¡Pero esas fotos, igual que las de la inmensa exterminación de las ciudades alemanes, que nos descubrirían seiscientos mil cadáveres, ya se guardarían bien de darlas a conocer!. Hubiese podido turbar los ánimos y sobre todo, templar los odios. Y la verdad es que el tifus, la disentería, el hambre, los continuos ametrallamientos aéreos, golpeaban indistintamente, en 1945, tanto a los deportados extranjeros como a la población civil del Reich, todos atrapados por unas abominaciones propias del fin del mundo.
Por lo demás, Muy Santo Padre, en lo que se refiere a una voluntad formal de genocidio, ningún documento ha podido aportar la menor prueba oficial de ello, desde hace más de 30 años. Más especialmente, en lo que concierne a la pretendida cremación, en Auschwitz, de millones de judíos en fantasmales cámaras de gas de Zyklon B, las afirmaciones lanzadas y constantemente repetidas desde hace tantos años, en una fabulosa campaña, no resisten un examen científico serio.
Es descabellado imaginar, y sobre todo pretender, que se hubieran podido gasear en Auschwitz 24.000 personas por día, en grupos de 3.000, en una sala de 400 metros cúbicos, y menos aún, a 700 ú 800 en unos locales de 25 metros cuadrados, de 1 .90 metros de altura, como se ha pretendido a propósito del campo de Belzec: 25 metros cuadrados o lo que es lo mismo, la superficie de un dormitorio. Usted, Santo Padre, ¿lograría meter 700 ú 800 personas en vuestro dormitorio?. Y 700 ú 800 personas en 25 metros cuadrados, esto hace 30 personas por cada metro cuadrado. Un metro cuadrado, con 1,90 metros de altura ¡es una cabina telefónica!. ¿Su Santidad, sería capaz de apilar a 30 personas en una cabina telefónica de la Plaza San Pedro o del Gran Seminario de Varsovia?, ¿o en una simple ducha?. Pero si el milagro de los 30 cuerpos plantados como espárragos en una cabina telefónica o el de las 800 personas apiñadas alrededor de vuestra cama se hubiese realizado, un segundo milagro tenía que haberse producido inmediatamente, pues las 3.000 personas ¡el equivalente de dos regimientos! hacinadas tan fantásticamente en la habitación de Auschwitz, o las 700 ú 800 personas apretujadas en Belzec a razón de 30 ocupantes por metro cuadrado, ¡hubiesen perecido casi al instante, asfixiadas, por carencia de oxígeno!. ¡No hubieran hecho falta las cámaras de gas!. Todos habrían dejado de respirar, incluso antes de que se hubiese terminado de hacinar los últimos, que se cerrasen las puertas y se esparciera el gas por la sala. ¿Y como se hacía esto último?¿Por unas hendiduras? ¿Por unos agujeros?¿Por una chimenea?, ¿bajo forma de aire caliente?, ¿con vapor?, ¿vertiéndolo sobre el suelo?. ¡Cada uno cuenta lo contrario del otro! ¡EI Zyklon B, no alcanzando más que a cadáveres, no hubiese representado la menor utilidad!.
De todas maneras, el Zyklon B es, como toda persona interesada en la ciencia puede saber, un gas de empleo peligroso, inflamable y adherente. También veintiuna horas de espera hubiese sido necesarias, e incluso indispensables, antes de que se hubiese podido retirar el primer cuerpo de la fantástica sala. Sólo después se hubieran podido extraer como se han complacido en contárnoslo, con miles de detalles escabrosos todos los dientes de oro, todas las fundas de plomo en las que escondían, se dice, diamantes, de cada lote de seis mil mandíbulas rígidas - ¡tres mil personas! - , contraídas tras la muerte, o de 48.000 mandíbulas diarias si se creen las cifras oficiales de 24.000 gaseados cotidianos solamente en Auschwitz.
Muy Santo Padre, por muy santo que sea Su Santidad. ¡Usted soportará al dentista alguna vez, con más o menos resignación, ¿os han extraído un diente?, ¿dos dientes?. ¿Se os han instalado en una silla de dentista con potentes reflectores, enfocados sobre las mandíbulas con útiles perfeccionados y con un paciente que se presta a sus prescripciones?. Pues bien, la extracción, en unas óptimas condiciones, tarda su tiempo. ¿Un cuarto de hora?, ¿media hora?. En Auschwitz, según las leyendas, a los cadáveres que yacían en el suelo, era necesario abrirles, con muchas dificultades, las mandíbulas endurecidas, descontraerlas, y tratarlas mediante instrumental necesariamente primitivo. Con ocho operadores en total: Es la cifra oficial. Y después tenían que examinarlos sin luz apropiada, a ras del cemento, y no solamente un punto enfermo de la dentadura, ¡sino las dos mandíbulas enteras!, ¡arrancar, vaciar, limpiar!. ¿Puede hacerse esto en menos tiempo que en casa del especialista, perfectamente equipado?. Dígnese Su Santidad tomar un lápiz. A razón de un cuarto de hora por dentadura y con ocho individuos a pleno rendimiento en la operación se podría llegar a 16 cadáveres tratados por hora, es decir, 160 en una jornada de 10 horas sin un minuto de reposo. Piense Su Santidad incluso en un estajanovista de las dentaduras, y doble el ritmo de las extracciones, lo que es además materialmente imposible: Esto supondría 320. Entonces, Muy Santo Padre, ¿cómo imaginar cremaciones de 3.000 judíos de una sola vez?, ¿y las jornadas de 24.000 gaseados con Zyklon B, que representarían 48.000 dentaduras para vaciar o sea más de 760.000 dientes a examinar diariamente?. Simplemente ateniéndose a los seis millones de judíos muertos - algunos han doblado y triplicado la cifra, que la propaganda machaca continuamente en nuestros oídos -, estos extractores de mandíbulas hubiesen seguido, unos años después de la guerra, en plena actividad.
Estas extracciones, solamente estas extracciones, en diez horas de labor ininterrumpida, ¡hubiese absorbido un trabajo de 1.875 jornadas de todo el equipo de 8 individuos!
Pero además, estas extracciones solo eran una formalidad preliminar. Hacía falta también rapar millones de cabelleras. Después, antes de pasar los cadáveres al horno. Se procedía - según lo que todos los "historiadores" de Auschwitz afirman ex-cátedra - al examen de todos los años y todas las matrices, de cuyo fondo se trataba de recuperar los diamantes y las "joyas" que hubieran podido ser escondidas. ¿Se imagina usted esto Muy Santo Padre?. ¡Seis millones de años, tres o cuatro millones de matrices limpiados a fondo, cuando se nos ha explicado que, después de los gaseamientos masivos, los cuerpos chorreaban de excrementos, de sangre femenina y de otras inmundicias!. En estos órganos sucios, los dedos, las manos de los operadores, debían revolver todo, descubrir los supuestos diamantes escondidos, traerlos pegajosos, lavarlos, lavarse ellos, 24.000 veces por día (los años), 15 ó 2.000 veces por días (las matrices). ¡Es una locura!. ¡Todo esto es de locos!. Y no hablemos de las actividades complementarias: Fábricas de abonos ú fábricas de jabones, de las cuales el delirante profesor Poliakov habla sin pestañear.
¡Estas operaciones de gaseamiento, de corte de pelo, de extracción de dientes, de limpieza de órganos, realizados sobre seis millones de judíos, o siete millones, o sobre quince millones según el Padre Riquet, o sobre veinte millones - ¡es decir más que los judíos existentes entonces en el mundo entero! - según el diccionario Larousse, seguirían todavía si se admitieran como exactas las afirmaciones "oficiales" de los manipuladores de la "historia" de Auschwitz'. ¡Entonces, si que tendría Ud., Muy Santo Padre, que taparse la nariz cerca de las cámaras de gas, y transpirar al calor de los hornos de Auschwitz, en el transcurso de su misa concelebrada!
Si se hubiese multiplicado el número de cadáveres reales y normales por diez, o por veinte, la estafa de los muertos hubiese podido conservar un cierto aspecto de verosimilitud. Pero al igual que hemos visto en el caso del gaseamiento de 700 a 800 personas por dormitorio, al mentir demasiado se llega a lo grotesco.
Era precisa la insondable y apenas imaginable estupidez de las masas, para que semejantes extravagancias hayan podido ser inventadas, contadas, difundidas a los cuatro vientos, filmadas y creídas.
¡"Yo creo, declara bravamente un personaje de Holocausto, todo lo que se cuenta sobre ello"! ¡Declaración ejemplar!
Entonces, Muy Santo Padre, ¿cómo imaginar un instante que en Auschwitz, en la hora de la concelebración, mientras que todos los corazones, estrechados por el amor de Dios y de los hombres, van a participar en la renovación del sacrificio, un sacerdote, un Papa podría, en el momento en que levanta el cáliz hacia el cielo, ser consciente de que está encubriendo bajo su patio un despliegue de un odio tan bestial y de unas mentiras tan extravagantes, que están en el extremo opuesto de la enseñanza patética de Cristo?, ¡no!. ¡Ciertamente no!. ¡No es posible!. Vuestro mensaje, a cien pasos de la falsa cámara de gas de Auschwitz, no puede ser más que un mensaje de caridad, de fraternidad, igualmente de la verdad, sin la cual toda doctrina se hunde. Usted va a Auschwitz para recogeros, emocionado, en uno de los altos lugares del sufrimiento humano cuyas causas y cuyos responsables serán fijados verdaderamente, objetivamente, con el tiempo, por una Historia serena, y no recurriendo a testimonios obtenidos por la fuerza y a unas divagaciones de farsantes.
El Papa está por encima de todo esto. Está al lado de las almas que sufrieron, de las que, en el sufrimiento, se elevaron espiritualmente, pues no existe pena, ni calvario, ni agonía que no pueda llegar a ser sublime. Por ejemplo, en los campos de batalla de la II Guerra Mundial en que tantos millones de soldados cayeron tras horribles sufrimientos, e igualmente en los campos de trabajo, en que tantos murieron víctimas de intereses que no entendían pero que los aniquilaban: El sacrificio, el dolor físico y moral, la terrible angustia, convirtieron a miles de almas, que en circunstancias normales se hubiesen perdido en la mediocridad, en gloriosos ejércitos de héroes espirituales. Así fue en Auschwitz. Fue así en el Frente del Este, a lo largo de los años de lucha y de inmolación de millones de jóvenes europeos que, de 1941 a, 1945, hicieron frente heroicamente al empuje del comunismo. Seguramente, a través de toda la historia de los hombres, se han cometido atrocidades. Auschwitz, de todas maneras, no habrá sido ni el primer caso, ni el último. Nosotros lo vemos de sobra en la hora actual, cuando son masacrados tantas mujeres y niños sin defensa, aplastados en los campos palestinos por la aviación de Israel, ejecutando la Ley del Talión sobre unos inocentes, en memoria de los cuales, no se cantará probablemente nunca una misa concelebrada... Numerosas potencias han abusado muchas veces de su poder.
Numerosos pueblos han perdido la cabeza. No uno especialmente. Pero sí todos. Al lado de corazones puros y desinteresados que ofrecieron su juventud a un ideal, Alemania, tuvo, como todo el mundo, su lote de seres detestables, culpables de violencias inadmisibles. ¿Pero qué país no ha tenido los suyos?. La Francia de la Revolución Francesa, ¿no ha inventado el Terror, la Guillotina, los ahogamientos en el Loira?. ¡Napoleón no deportó, pero sí movilizó por la fuerza a centenares de millares de civiles de los países ocupados, enviados a la muerte por su gloria!. ¡Cincuenta y un mil nada más que en Bélgica!. ¡Es decir, más que los belgas que murieron a lo largo de la I Guerra Mundial o en los campos de concentración del III Reich. Más cerca de nosotros, un De Gaulle, ¿no presidió, en 1944-45, la masacre de decenas de millares de adversarios bautizados como "colaboradores"?. Más recientemente aún, en Indochina, en Argelia, Francia, ¿no hacinó a centenares de millares de prófugos, de rehenes, de simples civiles arrestados masivamente, en campos de concentración extremadamente duros en donde tampoco faltaron los sádicos?. Un General francés hizo incluso el elogio público de la tortura, ¿y la Gran Bretaña, con sus bombardeos de ciudades libres como Copenhague?. ¿Sus ejecuciones de cipayos atados en la boca de los cañones. Su aplastamiento de los boers. Sus campos de Concentración del Transvaal o con millares de mujeres y niños muertos en una miseria indecible?. Y Churchill, desencadenando sus abominables bombardeos de terror sobre la población civil del Reich, la calcinación por fósforo en las cuevas, aniquilando en una sola noche alrededor de doscientos mil mujeres y niños en el gigantesco crematorio de Dresde?. "Alrededor de". Porque no se ha podido hacer una estimación aproximada más que calculando el peso de las cenizas. ¿Y los EE.UU.?. ¿No han elevado su potencia gracias a la esclavización de millones de negros marcados al fuego ardiente como bestias, y gracias a la exterminación casi íntegra de los pieles rojas propietarios de los terrenos ansiados?, ¿no han sido ellos los lanzadores de la bomba atómica?. Ayer aún, ¿no han contado, entre sus tropas de Vietnam, con indiscutibles verdugos?. Y no insistimos sobre las decenas de millares de víctimas de la tiranía de la URSS y de los Gulags actuales, de los cuales, temo que no se dirá nada ni que usted visitará nunca como lo ha hecho con el campo de Auschwitz, vacío de todo ocupante desde hace decenas de años.
En Auschwitz, nadie lo negará, la vida ha sido dura, a veces muy cruel. Pero en los campos de los vencedores de 1945, los sádicos y los verdugos prosperaron rápidamente con igual abundancia, pero con muchas menos excusas, si se admite que una guerra mundial pueda albergar unas excusas...
Santo Padre, yo no querría empañar el placer que usted va a tener al encontrarse en su país. ¡Pero cuidado!, vuestra Patria valerosa, de la cual usted ha exaltado la elevación moral al glorificar a su admirable patrón San Estanislao, ¿no ha conocido ella también sus horas de crímenes y de envilecimiento?. En el momento en que usted va a pisar el suelo polaco de Auschwitz que recuerda especialmente la última tragedia judía, resultaría poco decente - si quiere ser justo - no evocar otros judíos innumerables muertos anteriormente por todo vuestro territorio, en unos progroms horribles, torturados, asesinados, colgados durante siglos por vuestros propios compatriotas. ¡Estos no han sido siempre unos ángeles, a pesar de ser tan católicos!.
Yo oigo todavía al Nuncio Apostólico de Bruselas, el que fue después Cardenal Micara, anteriormente Nuncio en Varsovia, cuando me contaba, en su excelente mesa, cómo los campesinos polacos crucificaban a los judíos en las puertas de sus granjas. "¡Estos cochinos judíos!", exclamaba, bastante poco evangélicamente el untuoso prelado. Estas palabras fueron pronunciadas tal cual, créame. La Iglesia ella misma, Muy Santo Padre, ¿ha sido siempre tan blanda?. Incluso en pleno siglo XVIII, ella quemaba aún a los judíos con gran aparatosidad. En plena ciudad de Madrid, particularmente. Pero ella, ¡los quemaba vivos!. La Inquisición no ha sido un pacífico redil. Las masacres de los albigenses se perpetraron bajo la égida de Santo Tomás de Aquino. Los asesinatos de la noche de San Bartolomé causaron la alegría del Papa, vuestro predecesor, que se levantó en plena noche para festejar, con un Tedeum entusiasta tan alegre acontecimiento, ¡y ordenó incluso conmemorarlo con una medalla!. ¿Y las treinta mil llamadas brujas, calcinadas piadosamente a lo largo de la Cristiandad?. Incluso en el pasado siglo, el papado restablecía aún en Roma el Ghetto. En el fondo, Muy Santo Padre, que no valemos mucho bien seamos Papas o Ayatollahs, parisinos o prusianos, soviéticos o neoyorquinos. ¡No hay por qué ser exageradamente orgullosos!. Todos nosotros hemos sido, en nuestros malos momentos, tan salvajes los unos como los otros. Esta equivalencia no justifica nada ni a nadie. Ella incita, sin embargo, a no distribuir con demasiada impetuosidad o benevolencia las excomuniones. Y las absoluciones.
Sólo se rechazará el salvajismo humano respondiendo al odio con la fraternidad. El odio se desarma, como todo se desarma, pero no ofreciéndolo continuamente con salsas cada vez más picantes. Ni excrementándolo. Y exasperándolo, como en el caso de Auschwitz, a fuerza de exageraciones locas, de mentiras y de falsas confesiones llenas de contradicciones flagrantes arrancadas por la tortura y el terror en las prisiones soviéticas o americanas, pues tanto valían las unas como las otras en los tiempos odiosos de Nuremberg.
Algunos hubiesen podido pensar que los filibusteros del exhibicionismo concentracionario y los falsarios que hicieron del asunto de los "seis millones" de judíos, la estafa financiera más remuneradora del siglo, iban a poner en fin un término a esa explotación. Gracias a todo el aparato de la grandiosa ceremonia religiosa que va, en vuestra presencia, a desplegarse entre los falsos decorados del plató de Auschwitz, en medio de un gigantesco baqueteo de televisión y de prensa, se intentará todo para convertiros en avalista inmiscuido de estos cheques del odio. Vuestro nombre vale su peso en oro, para todos estos gángsters. Saldrá en el mundo entero, como si el primer Holocausto no fuera suficiente, un Holocausto número dos que no habrá costado un millón de dólares como el otro, ya que Vuestra Santidad habrá suministrado absoluta y gratuitamente, a unos indecentes escenógrafos, la más fastuosa de las figuraciones.
El Holocausto número uno, cualquiera que haya sido su difusión y su impacto entre los tontos, no ha sido más que un gigantesco alboroto hollywoodiano, de una rara vulgaridad, y destinado ante todo a vaciar centenas de millones de bolsillos de espectadores no advertidos. Pero los estragos no podían ser más que pasajeros; se debería rápidamente notar que las extravagancias eran bufonescas, no resistirían al examen concienzudo de un historiador. Por el contrario, vuestro Holocausto, Muy Santo Padre, filmado con una gran pompa en Auschwitz, por un Papa en carne y hueso, revestido de toda la majestuosidad pontifical y ungido de veracidad, de cara a un altar inviolable, sobre todo en la hora del Sacrificio, este Holocausto número dos arriesga aparecer a los ojos de una cristiandad burlada por unos manipuladores sacrílegos, como una confirmación casi divina de todas las elucubraciones montadas por unos usureros llenos de odio.
Ya vuestra evocación ante las tumbas polacas de Montecasino, de una guerra de la cual - si se cree lo que ha dicho la prensa internacional - Su Santidad, no ha retenido más que ciertos aspectos fragmentarios y partisanos, ha inquietado a muchos fieles. Vuestra comparecencia ostentosa en Auschwitz no puede sino inquietar más aún, Muy Santo Padre, pues no es dudoso que se os va a "utilizar". Es tan evidente que revienta los ojos. Unos filibusteros de la prensa y de la pantalla han decidido hacerle caer, con la mitra por delante, con vuestra sotana blanca toda nueva, en esta trampa de Auschwitz. Sin embargo esta ceremonia religiosa no puede representar a vuestros ojos, ciertamente, en la hora de la concelebración, otra cosa que una llamada a la reconciliación, y de ninguna manera una llamada al odio entre los hombres.
Homo homini lupus, dicen los sectarios. Homo homini frater, dice todo cristiano que no es un hipócrita. Nosotros somos todos hermanos, el deportado que sufre detrás de las alambradas, el soldado intrépido crispado sobre su ametralladora.
Todos los que hemos sobrevivido a 1945, Ud., el perseguido convertido en Papa, yo, el guerrero convertido en perseguido, y millones de seres humanos que hemos vivido de una manera u otra la inmensa tragedia de la II Guerra Mundial con nuestro ideal, nuestros anhelos, nuestras debilidades y nuestras faltas, debemos perdonar, debemos amar. La vida no tiene otro sentido. Dios no tiene otro sentido. Entonces, de verdad, ¡qué importa el resto!. El día que Ud. celebre la Misa en Auschwitz a pesar de las imprudencias espirituales que puedan comportar unas tomas de posiciones de un Papa en unos debates históricos no conclusos, y a pesar de los fanáticos del odio que, sin tardanza, van a explotar la espectacularidad de vuestro gesto, yo uniré desde el fondo de mi exilio lejano mi fervor al vuestro.
Soy, Muy Santo Padre, filialmente vuestro.
León Degrelle.