Alfred Rosenberg



Alfred Rosenberg nació en Reval, Estonia, una de las antiguas provincias bálticas de colonización alemana. Era, por lo tanto, uno de los numerosos alemanes de frontera y del exterior - Volksdeutscher - que han tenido una vivencia tanto más consciente de su alemanidad cuanto que estaban en contraste con su entorno. Allí cursó sus estudios, dedicándose simultáneamente con gran talento y vocación a las artes plásticas y a la arquitectura. Siendo aún estudiante secundario fue distinguido con diversos premios. Después de finalizar el Politécnico en Riga, visitó por primera vez Alemania: Berlín, Dresden, Münich y - estudiante de arte - siempre en primer lugar las pinacotecas, así como cuando en 1914 llegó a París, su primera peregrinación lo llevó al Louvre.

Al poco tiempo de su regreso estalló la guerra. Rosenberg se había trasladado a San Petersburgo y luego a Moscú para completar sus estudios, diplomándose de arquitecto con un brillante trabajo que le valió la invitación de integrar el estudio del famoso arquitecto profesor Klein en la metrópoli rusa, pero declinó para volver a Reval. Allí fue decisivo y característico para su destino el discurso que el 30-11-1918 pronunció en un gran salón por él alquilado, sobre el tema: “La cuestión judía”, identificando (tal como había podido comprobar) judaísmo con bolchevismo. Finalmente encontró el camino desde su hogar báltico rusificado a la patria alemana, cuyo aciago destino hizo que “...un hombre totalmente entregado al arte, a la filosofía y a la historia, que nunca había pensado mezclarse en política”, tuviera la más directa participación política en los días venideros.
Se presentó en la redacción de la revista combativa dirigida por el ardiente patriota Dietrich Eckart, Auf gut deutsch! (En buen alemán) con las palabras: “¿Necesitáis un combatiente contra Israel?”. Tomó contacto con la comunidad política y la camaradería de otros que pensaban como él, el pequeño grupo del DAP (Deutschen Arbeiter Partei - Partido Alemán de los Trabajadores) y en una visita que Adolf Hitler hizo a Dietrich Eckart, Rosenberg conoció al hombre del que dijo después del fracasado putsch de noviembre de 1923 (en el que también participó exponiendo su vida en las primeras filas): “En los campos de batalla en Francia, ante miles de sus amigos y enemigos, ante el Tribunal, en todas partes, él siguió siendo idéntico a sí mismo: el Führer, el hombre que encarnaba el anhelo de los mejores, que dio expresión a sus ansias hasta llegar a la acción, y más allá de la acción”.

Con el propósito de aglutinar a los NacionalSocialistas y mantener viva la fe mientras durase el encarcelamiento del Führer y la prohibición del NSDAP, junto con Julius Streicher y Hermann Esser el 1 de enero de 1924 fundó la Grossdeutsche Volksgemeinschaft. (Comunidad Popular Gran Alemana).
En 1928 escribe El Mito del Siglo XX (tenía sólo 35 años) que, publicado en millones de ejemplares, tuvo una repercusión enorme y suscitó grandes polémicas.
Ya el Nacional Socialismo en el poder, como Reichsleiter ejerció por encargo especial del Führer la supervisión general sobre la totalidad de la difusión de la Weltanschauung Nacional Socialista. Durante la Guerra Mundial 1939-1945 fue ministro de los territorios ocupados del Este. En enero de 1943, en ocasión de su quincuagésimo natalicio, Hitler le dirigió un mensaje de congratulación en el que declaró que Rosenberg había sido el único entre sus colaboradores que en cuestiones fundamentales siempre había finalmente probado tener razón. Cabe recordar que ya en 1937 había sido honrado con la máxima distinción al serle conferido el Premio Nacional Alemán para el Arte y las Ciencias. En presencia de Hitler, el ministro Goebbels leyó entonces la fundamentación: “Como primero entre los vivientes, el Führer otorgó el Premio Nacional Alemán para el Arte y las Ciencias al Pg (ParteiGenosse: Compañero del Partido.) Alfred Rosenberg. Alfred Rosenberg contribuyó con sus obras en medida descollante a fundamentar y afianzar científica e intuitivamente la concepción del mundo del Nacionalsocialismo. En una lucha incansable por mantener la pureza de la concepción nacionalsocialista se ha conquistado méritos especiales. Recién un tiempo posterior podrá apreciar plenamente cuán profunda es la influencia de este hombre sobre la estructuración espiritual y cosmovisional del Reich Nacionalsocialista. El Movimiento Nacionalsocialista y más allá de él, todo el pueblo alemán celebrarán con la más profunda satisfacción que el Führer distingue en Alfred Rosenberg a uno de sus co-combatientes más antiguos y más fieles, mediante el otorgamiento del Premio Nacional Alemán para el Arte y las Ciencias”.

Aún después de la tragedia de 1945 y ante el tribunal erigido por sus enemigos mortales para asesinarle, Rosenberg mantuvo con su invariable firmeza los principios de siempre... y subió sonriente al cadalso. (Corresponde señalar que la forma de ejecución consistió en la muerte por estrangulamiento en lugar del método usual de ruptura de la cervical. Este procedimiento sádico de los asesinos judeo-demomarxistas daba una vez más la razón a la lucha NacionalSocialista de Alfred Rosenberg).
Alfred Rosenberg - como todos sus gloriosos y abnegados camaradas - murió por un mundo nuevo determinado por El Mito del Siglo XX, es decir, el Mito de Adolf Hitler de la Sangre y del Honor, del Trabajo y de la Libertad.