Manifiesto del Partido sobre la Posición del NSDAP

Manifiesto Oficial del Partido sobre la Posición del NSDAP con respecto a la población campesina y a la Agricultura.

1) Importancia de la población campesina y de la Agricultura para Alemania
La Nación Alemana obtiene una cantidad considerable de los víveres que necesita para su subsistencia merced a la importación de sus productos alimenticios procedentes del extranjero. Antes de la Gran Guerra lográbamos pagar dicha importación con nuestro comercio y con los intereses de nuestros capitales colocados en el extranjero. El resultado de la guerra puso fin a esta posibilidad.
Hoy estamos pagando nuestras importaciones de víveres principalmente con la ayuda de empréstitos extranjeros, que endeudan cada vez más a la Nación, hipotecando su patrimonio en favor de los financistas internacionales que le suministran los créditos.
De continuar las cosas como en la actualidad, el pueblo alemán se irá empobreciendo en medida cada vez mayor. La única posibilidad de escapar a esta esclavitud radica en la capacidad de Alemania para producir por sí misma los alimentos esenciales. El aumento de la producción agrícola constituye, por consiguiente, una cuestión de vida o muerte para el país.
Además, la existencia de una población rural económicamente sana y grandemente productiva es condición indispensable para la prosperidad de nuestra industria, que en lo porvenir habrá de contar cada vez más con las posibilidades que le brinda el mercado interno.
También contemplamos a la población campesina como al depositario de la herencia de salud, fuente de la juventud de la Nación, y como la espina dorsal de sus fuerzas armadas.
La existencia de una clase rural eficiente, cuya importancia crezca a medida que aumente la población general del país, es un punto esencial del Programa Nacionalsocialista, porque nuestro Movimiento tiene en cuenta el bienestar de nuestro pueblo representado por las generaciones futuras.

2) El Estado de hoy descuida a la clase rural y a la agricultura
La producción agrícola, capaz de ser aumentada, tropieza con graves escollos, porque la insolvencia creciente de los agricultores impide a éstos adquirir las cosas necesarias para el cultivo, y debido al hecho de que la agricultura que no compensa las fatigas del labriego, no estimula a aumentar la producción.
Las razones por las cuales la agricultura no retribuye debidamente los esfuerzos del trabajo habrán de buscarse en lo siguiente:
a) En la política fiscal existente, que agobia ala agricultura con indebidas gabelas. Esto se debe a consideraciones de Partido y a que el mundo judío - que es quien domina en realidad a la democracia parlamentaria de Alemania - desea destruir la agricultura alemana, para tener a nuestra Nación, y especialmente a nuestra clase trabajadora, a su merced.
b) En la competencia de los agricultores extranjeros, que trabajan en condiciones más favorables, y por no existir ninguna política de protección a los agricultores alemanes.
c) En las extravagantes utilidades de los grandes intermediarios mayoristas que se interponen entre el productor y el consumidor.
d) En las abrumadoras tarifas que el agricultor debe pagar en concepto de energía eléctrica y abonos artificiales a empresas dirigidas principalmente por judíos.
La mezquina recompensa del trabajador de la tierra no alcanza para satisfacer las elevadas contribuciones. El agricultor se ve obligado a endeudarse, tomando préstamos a intereses usurarios; se humilla cada vez más al yugo impuesto por esta tiranía y acaba cediendo cuanto posee al prestamista judío. La clase rural alemana está siendo expropiada.
e) En la Nación, tal cual esperamos verla nosotros, se respetarán los derechos del campo y habrá una política agrícola para Alemania. No puede haber esperanzas de una mejora trascendental en las condiciones de pobreza en que se debate el país, ni un renacimiento de la agricultura, mientras el gobierno alemán esté en realidad dominado por los magnates financieros, ayudados por el sistema parlamentario democrático de gobierno; porque éstos desean destruir la pujanza de Alemania, que radica en el campo.

En el nuevo y enteramente diferente Estado Alemán, al cual aspiramos, los labradores y la agricultura serán tratados con las consideraciones que merecen, en virtud del hecho de que constituyen uno de los principales puntos de apoyo de un verdadero Estado Nacional Alemán:
1) La tierra de Alemania, adquirida y defendida por la Nación Alemana, estará al servicio del país, así en su carácter de morada como en su carácter de medio de subsistencia. Quienes ocupen la tierra la administrarán de manera que satisfaga estas finalidades.
2) Sólo los miembros de la Nación Alemana podrán poseer tierras.
3) Las tierras legalmente adquiridas por los mismos serán consideradas propiedades heredables. El derecho de tener propiedades implica, empero, la obligación de emplear éstas con arreglo al interés nacional. Se establecerán tribunales especiales para vigilar esta obligación; estos tribunales se compondrán de representantes de terratenientes de todas las esferas y de un representante del Estado.
4) La tierra alemana no podrá ser objeto de especulaciones financieras (Cf. Punto 17 del Programa del N.S.D.A.P.), ni proporcionar a su propietario un ingreso inmerecido.
Solamente podrá ser adquirida por aquél que se proponga cultivarla por sí mismo. Por lo tanto, el Estado tiene derecho de prioridad en toda operación de tierras.
Está prohibido hipotecar la tierra a prestamistas particulares. Los préstamos necesarios para el cultivo serán acordados al agricultor en condiciones fáciles, por asociaciones reconocidas por el Estado o por el Estado mismo.
5) El Estado percibirá derechos por el uso de la tierra, conforme a la superficie y calidad de la propiedad. El impuesto a la tierra evitará todo nuevo tributo a la propiedad raíz.
6) No es posible establecer una regla inflexible en lo tocante ala superficie cultivada.
Desde el punto de vista de nuestra política de población, necesitamos gran número de granjas pequeñas y medianas. Así y todo, el cultivo en gran escala desempeña un papel importantísimo y, si conserva una saludable relación con respecto a los establecimientos agrícolas menores, estará justificado.
7) Será necesaria la sanción de una ley de herencia que impida la subdivisión de la propiedad y la acumulación de deudas sobre la misma.
8) El Estado tendrá derecho a incautarse de la tierra, en cambio de una compensación adecuada, en los casos siguientes:
a) Cuando no sea propiedad de un miembro de la Nación.
b) Cuando - a juicio del Tribunal de la Tierra - se compruebe que su propietario no procede, merced a una mala manera de cultivar, de acuerdo con los intereses nacionales.
c) Con el propósito de establecer en ella agricultores independientes en los casos en que el propietario no lo cultive por sí mismo.
d) Cuando así lo exijan fines del Estado que contemplen el interés nacional (verbigracia: comunicaciones, defensa nacional, etcétera). La tierra ilegalmente adquirida (conforme a la Ley Alemana), podrá ser confiscada sin compensación.
9) El Estado tiene el deber de colonizar toda tierra disponible con arreglo a un plan fundado en las altas consideraciones de una política de población. La tierra será adjudicada a los colonos como posesión hereditaria, bajo condiciones que tornen posible la subsistencia. Los colonos habrán de escogerse examinando sus aptitudes cívicas y profesionales. Deberá favorecerse en primer término a los hijos de agricultores que no pueden heredar (ver Punto 7 de este Manifiesto).
La colonización de las fronteras orientales es de importancia suma. No bastará en este caso con el mero establecimiento de granjas; será necesario, además, fundar poblaciones que sirvan de mercado, según la nueva rama de la industria. Ésta será la única forma de crear la posibilidad de que las granjas más pequeñas resulten un negocio conveniente. Será deber de la política exterior de Alemania el proporcionar grandes extensiones para la nutrición y el establecimiento de la creciente población de Alemania.

4) Hay que elevar a la clase rural tanto desde el punto de vista económico como desde el educativo.
1) La presente miseria de la población rural debe aliviarse de inmediato merced a la abolición de gravámenes y otras medidas de emergencia. Hay que evitar que se declaren nuevas insolvencias reduciendo por ley el tipo de interés de los préstamos, colocándolo en el nivel que prevalecía antes de la guerra, y mediante la acción sumaria contra la extorsión.
2) La política del Estado debe velar porque la agricultura resulte conveniente como negocio. La agricultura alemana estará protegida por medio de aranceles, de la reglamentación gubernativa de las importaciones y por medio de un plan nacional de instrucción. La fijación de los precios de los productos agrícolas no estará sujeta a las especulaciones bursátiles, debiéndose impedir la explotación de los intereses agrícolas por parte de los grandes intermediarios. El Estado estimulará la transferencia de los negocios de estos últimos a las asociaciones de agricultores.
La misión de estas organizaciones profesionales consistirá en procurar la reducción de los gastos generales del agricultor, aumentando la producción (provisión de implementos, abonos, semillas, reproductores, en favorables condiciones, mejoras, lucha contra los insectos y animales dañinos, etcétera). El Estado prestará a estas organizaciones su concurso para que puedan llevar a cabo su misión con el mayor éxito; insistirá especialmente en una considerable reducción del costó de los abonos artificiales y de la energía eléctrica.
3) Las organizaciones fundarán también, por medio de contratos concebidos en el sentido social, la clase de los trabajadores del campo, como miembro de la comunidad agrícola. La inspección y el arbitraje en lo que atañe a estos asuntos, serán de incumbencia del Estado. El tan aspirado mejoramiento de las condiciones de vida y de los salarios de los obreros agrícolas tendrá lugar en forma automática con la mejora de la situación de la agricultura en general. Una vez modificado favorablemente este estado de cosas, ya no habrá necesidad de emplear en el campo a trabajadores extranjeros, costumbre que en lo porvenir será prohibida.
4) La importancia nacional de la clase rural exige que el Estado promueva en ella la educación técnica (instituciones juveniles, escuelas profesionales agrícolas, en condiciones muy favorables para los jóvenes de talento pero carentes de recursos).
5) Las organizaciones profesionales no pueden proporcionar toda la ayuda que necesita la clase rural; esto sólo puede hacerlo el Movimiento del N.S.D.A.P. en favor de la libertad alemana.
La población del campo es pobre porque toda la Nación Alemana es pobre: Es erróneo figurarse que existe una sola clase que no comparte el destino de la comunidad alemana en general, y un crimen provocar rivalidades entre la población urbana y la población rural, unidas por indestructibles lazos en la dicha y en la adversidad.
La ayuda económica no puede promover, bajo el actual sistema político, una mejora permanente, porque el origen de la miseria de nuestro pueblo es la esclavitud política, que sólo puede eliminarse merced a métodos políticos. Los antiguos partidos políticos, que fueron y son responsables de la esclavización nacional, no pueden guiar al país por la senda de la liberación.
Hay muchas e importantes tareas económicas que esperan a las organizaciones profesionales de nuestro futuro Estado; ya ahora pueden ellas realizar un considerable trabajo preparatorio en tal sentido; mas, para la lucha política en favor de la libertad que ha de construir los cimientos de un nuevo régimen económico, no son totalmente apropiadas, porque esta lucha habrá de sostenerse, no desde el punto de vista de una sola profesión, sino con la Nación entera.
El Movimiento que llevará a cabo y conducirá hasta el fin la lucha política por la libertad, es el Partido Nacionalsocialista Alemán de los Trabajadores.
Extraído del libro Mi Lucha (Mein Kampf).