Hans Kütemeyer (1895-1928): Los días en que fue difícil ser NacionalSocialista

Este blog inicia este artículo como descripción breve de la vida y muerte de uno de los mártires del III Reich, como relato en sí y como posible introducción a la etapa inmediatamente anterior a la subida del NSDAP al poder.

Optamos por una figura relativamente desconocida, en vez de optar por otra más conocida como Horst Wessel, para dar a conocer un nombre nuevo y de forma indirecta, también apuntar la existencia de cientos de personas que, como Wessel o Kütmeyer, cayeron en esta etapa de agitación y violencia política para ser posteriormente tratados como mártires durante el dominio del III Reich.

Como introducción breve recordamos que después de la excarcelación de Hitler, aún llevó unos años reformar y reorganizar el NSDAP en Alemania. Para mediados de 1920 existían cotos de población votante que estaban férreamente protegidos; la socialdemocracia y los comunistas (SPD y KPD especialmente) protegían los barrios obreros como propiedad exclusiva, con el uso de la violencia en caso necesario, creyéndose los únicos con derecho de hablar a la clase obrera.

Naturalmente, por filosofía y principios, el NSDAP esperaba recabar grandes apoyos en este sector social, y esto sólo podía hacerse a través de la propaganda y la difusión en masa de su ideario; mediante mítines, reuniones públicas, panfletos, gacetillas y periódicos. Es decir, labor directa a pie de calle.

Era evidente que antes o después fuerzas tan opuestas, en una situación social límite, buscando apoyos en los mismos barrios llegarían pronto a situaciones de violencia, palizas, tiroteos y muertes.

La historia de Hans Kütemeyer es precisamente una muestra de esta época.

El texto original alemán apareció publicado originalmente el 26 de Septiembre de 1928, en Der Angriff, periódico editado por el Dr. J. Goebbels. Ésta es una traducción al español redactada por el blog en base fundamentalmente a otra traducción al inglés, por lo tanto suponemos que difiere de la fuerza y estilo del original.

Kütemeyer por J. Goebbels.

Un día vino a nuestra oficina y preguntó si podía colaborar en algo. Dijo que no tenía empleo, que vivía con su mujer modestamente del subsidio de desempleo y que prestaría gustosamente sus servicios al Partido. Era callado y tímido. Se sienta en el lugar que se le indica y apenas habla de su servicio voluntario. Después de cuatro meses había puesto nuevamente en orden, con afanosa laboriosidad, el fichero completamente revuelto a causa de la prohibición y la persecución.

A la mañana es el primero en llegar, y a la noche el último en irse. El saludo al llegar y al irse es casi lo único que dice durante el día. Si por casualidad paso por su sección, se levanta de un salto de su asiento, se cuadra y me estrecha la mano, nervioso como un niño.

Sirvió en el frente durante la guerra como valiente soldado. Después de la guerra se hizo comerciante pero la inflación le quitó pan y trabajo. Trabajó en una granja, pero perdió su empleo por sus convicciones políticas. Volvió a la ciudad y se integró al ejército de los tres millones de alemanes en paro. La tarde antes de la asamblea de Hitler va con camaradas a pegar carteles. Hasta el amanecer está en las calles. Muerto de cansancio vuelve a casa. Su mujer, solícita, lo hace dormir tres horas; después estará de nuevo dispuesto para el servicio.

Hoy el corazón le late a estallar. El rostro pálido, demacrado, enrojece repentinamente cuando piensa que a la noche va a ver y a oir por primera vez a su Führer. A las cinco se presenta para el servicio de caja en el Sportpalast. Cuando se despide en la oficina pregunta proféticamente a un camarada: ¿Quién será el próximo a quien enterraremos?

Cuando a eso de las seis y media llego al Sportpalast para un breve control, lo veo trabajar en la ventanilla. No puedo recordar haberlo visto reir antes alguna vez. Ahora ríe. Todo el rostro está radiante por una inmensa alegría. Cuando me alejo, me grita algo que no entiendo en el barullo.

A las 8.15 le dice el administrador de la caja: “Kütemeyer, usted aún no ha oído a Hitler, haga pronto las cuentas y luego en marcha a la sala”. Hace las cuentas. Exacto hasta el último pfennig: 420,40 marcos. Ahora el recibo, y luego adiós. Se aprieta en la última fila, porque todo, todo está abrumadoramente lleno. Ahí está, entre la puerta y el gozne, viviendo el júbilo atronador cuando Hitler entra en la sala, escuchando con el corazón palpitante el evangelio de la joven Alemania. Al término se levanta con otros dieciséis mil y canta con lágrimas en los ojos: "Alemania, Alemania sobre todo, y en la desgracia más que nunca”.

¿Quién podría censurarlo si vuelve de mala gana a la realidad de su vida diaria? Durante dos horas está sentado con los camaradas en alegres y excitados debates. Luego quiere volver a casa para estar con su mujer, que se había ido enseguida al terminar la asamblea.

En una esquina lo ataca la chusma. Él se defiende. Con superioridad veinte contra uno, se lo echa por tierra. Su cara resulta aplastada en el acto, como un sangriento Ecce-Homo; el hueso nasal roto, los ojos inyectados en sangre, los labios desgarrados. Consigue escapar vacilante hacia la tranquila orilla del río. Allí espera escapar en la oscuridad de la jauría sanguinaria, o quizás también encontrar a alguno de sus camaradas que, como él, están siempre perseguidos, de a uno, en las calles solitarias.

Un taxi se acerca a través de la lluvia. Está lleno de sanguinaria escoria roja. El conductor ríe con sorna y acelera.

Allí está recostado sobre la baranda un hombre, con la cara aplastada en una masa sangrienta. “¡A él! ¡A por ese perro!”

Algunos golpes con barras de hierro en la cabeza lo dejan inconsciente. “¡Agarradlo! ¡Tiradlo sobre la baranda al canalla, adentro del canal! ¿Está ya muerto o se está muriendo ahora?”

Se oyen gritos de auxilio, mientras el taxi se aleja a toda velocidad. En las frías, frías, aguas se hunde un alemán. Es sólo un trabajador. ¿Qué vale eso? Uno de los tres millones.

A las seis de la mañana se rescata el cadáver. En su bolsillo se encuentra un carnet de afiliado y panfletos de propaganda del Partido. Nada más. Ni dinero, ni puñal, ni pistola. Sólo un papel con el nombre de Hitler escrito. El empleado del Partido que fue a identificarlo a la morge apenas lo reconoce de tan magullado que está su rostro.

A las cuatro de la noche se despierta su mujer. Le parece oír gritar a su marido “¡Mamá, Mamá!”. Esa fue la hora en que murió.

“¡Suicidio! ¡Accidente! ¡Borracho! ¡Ahogado!” balbucea la journaille.

La policía habla desatinadamente de un lamentable paso en falso en la orilla. Un hombre herido de muerte ha tropezado a través de una baranda de un metro de altura. A la cabeza de la policía está un hombre de la raza judía. El muerto es sólo un trabajador alemán.

¡Las gorras fuera y las banderas bajas en señal duelo! ¡Pero sólo un instante! Después ajustad las correas y comenzad la venganza contra los aniquiladores de nuestro pueblo. ¡A trabajar, camaradas, a trabajar!

También este muerto tiene derecho a exigirnos eso.
Extraído del Foro NacionalSocialista Ortodoxo.

Erich "Bubi" Hartmann, el as más exitoso de la historia



Erich Hartmann llegó al frente de batalla ruso a los 20 años, en octubre de 1942. Su apariencia aniñada pronto le ganaría el sobrenombre de "Bubi" ("Muchachito"). Pocos habrían imaginado que ese "Muchachito" se convertiría en el piloto con mayor número de victorias en combate no sólo de Alemania y de la Segunda Guerra Mundial, sino de la historia de la guerra aérea en su totalidad.

Hijo de un médico que por algunos años se trasladó con su familia a una misión en China, Hartmann en su infancia y primera juventud pensaría en dedicarse a la medicina. Por su parte, su madre era una entusiasta piloto aficionada de planeadores, de quien recibiría su gusto por el vuelo y las primeras oportunidades para practicarlo, precisamente volando ese tipo de aeronaves desde los 14 años.

La guerra lo conduciría definitivamente al aire. Tras recibir adiestramiento, a los 20 años es enviado con el grado de Teniente al frente ruso y asignado al JG 52 en el que permanecería, con sólo un pequeño paréntesis, durante toda la guerra.

Su incio como piloto de guerra, sin embargo, fué todo menos que glorioso. En su primera misión de combate, la tensión y la inexperiencia hicieron que Hartmann rompiera muchas de las reglas básicas del combate, al separarse de su lider pese a volar como flanqueador, y penetrar en las capas de nubes, lo que le hizo perder la orientación y la ubicación de sus compañeros, terminando su misión con un aterrizaje de emergencia lejos de su base al consumir el combustible de su aparato. Por ello sería sancionado con un tiempo de trabajo en la sección de mantenimiento, como parte del personal de tierra.

Pese a volar como flanqueador de un piloto con experiencia y muy atento a la preparación en combarte de los jóvenes reemplazos, Edmund "Paule" Rossmann, los primeros meses en acción no reportarían a Hartmann un gran número de victorias, si bien le permitieron experiencias importantes para su desempeño futuro como piloto. Cuatro meses de servicio y más de 40 misiones sólo le significaron sus 4 primeras victorias.

En marzo de 1943, con la llegada de Walter Krupinski como comandante de la Escuadra 7 del JG 52, las cosas cambiarían para Hartmann. Krupinski era famoso por su temperamento desenfadado y amante de los placeres de la vida (lo que le valió su sobrenombre), pero también por ser dueño de una decisión casi suicida al enfrentar a los cazas enemigos. Por ello, el puesto de flanqueador de Krupinski no era precisamente el más codiciado y Hartmann sería el designado.

Krupinski daría a Hartmann su sobrenombre: "Bubi" a través de la radio comunicación en combate, convencido de que tenía un bebé como flanqueador (Krupinski era ya un piloto veterano y experimentado de 25 años de edad). Como flanqueador de Krupinski, Hartmann aprenderá a acercarse hasta casi poder tocar al enemigo para asegurar el éxito de sus disparos... "Acércate suficiente, acércate hasta que el avion enemigo llene el parabrisas del tuyo.... entonces no podrás fallar....". Al cabo de otros 2 meses (y 70 misiones en total) Hartmann contabiliza ya 11 victorias y recibe el mando de su primer "elemento" aéreo (Rotte), la formación más básica de combate en la Luftwaffe, compuesta por sólo 2 aparatos. Tendría ahora su propio flanqueador, y Krupinski sería su gran amigo por el resto de su vida.

Hartmann combinaría los consejos de Rossmann: "Si regresas sin tu flanqueador tu misión habrá sido un fracaso, por más derribos que hayas conseguido", con la decisión de Krupinski en combate. Hartmann nunca perdería un flanqueador y su técnica de cuatro pasos: "Mira-decide-ataca-rompe contacto", lo llevarían a la cima de los pilotos de combate de la historia. Su estrecha amistad con su jefe de mantenimiento, Heinz "Bimmel" Martens, desarrollaría también un carácter legendario.

"Karaya 1" (Querida 1), la identificación de su avión por la radio comunicación sería ampliamente conocida y temida por los rusos, asi como también su aparato decorado con "hojas de tulipán negro" y un pequeño corazón con el nombre de su novia y posteriormente esposa, Ursula "Ursel" o "Usch".

Para octubre de 1943, Hartmann contabiliza ya 148 victorias y recibe la Cruz de Caballero. No ha sido sin embargo fácil, él mismo ha tenido que recurrir a aterrizajes forzosos tras los disparos de los aparatos soviéticos. En una de esas ocasiones, incluso, Hartmannn tuvo que reponerse en Alemania del impacto nervioso que le causó el ser embestido por un aparato ruso: El famoso "Tarán" que intentaban los rusos al saberse heridos de muerte, en un intento por llevarse consigo al enemigo que acababa de derribarlos.

En otra ocasión, derribado tras las lineas enemigas, fingiéndose herido logró fugarse de los soldados rusos que lo capturaron, regresando a las posiciones alemanas dos dias después, en los que tuvo que evadir a las patrullas rusas y también a los disparos con los que fue recibido inicialmente por la infantería alemana al acercarse a sus lineas.

En marzo de 1944, un año después de su asignación original como flanqueador de Krupinski, compartirá con éste el honor de recibir en la misma ceremonia las Hojas de Roble para la Cruz de Caballero, tras alcanzar las 200 victorias aéreas. Su antiguo jefe de formación terminaría la guerra con 3 victorias menos que esa marca.

En rápida sucesión Hartmann recibiría las dos condecoraciones siguientes, las Espadas para la Cruz de Caballero el 4 de julio de 1944, por haber alcanzado los 239 derribos y los Diamantes, la condecoración más alta concedida entonces por Alemania a sus combatientes, el 25 de julio, al ser el primer piloto en alcanzar los 300 derribos. Sólo 27 condecoraciones de Diamantes para la Cruz de Caballero se otorgarían durante la guerra y sólo dos pilotos, Hartmann y su buen amigo Gerhard Barkhorn superarían los 300 derribos.

Ya con el grado de Capitán y tras recibir los Diamantes, Erich Hartmann contrajo nupcias con Ursula Paesch, en septiembre de 1944, siendo Gerd Barkhorn su padrino de bodas.

El General Adolph Galland solicitó a Hartmann para formar parte del JV 44, el escuadrón de "experten" al que correspondería volar el nuevo jet Me 262 en combate en el frente occidental contra las incursiones de bombardeo anglo-americanas sobre Alemania. Hartmann prefirió declinar ese honor para continuar volando su Me 109 - G. Esa decisión podría muy bien haber cambiado el curso de su vida, ya que lo mantuvo en el frente oriental, determinando así sus años de cautiverio en Rusia tras la guerra.

De regreso al frente fue asignado temporalmente al JG53 en Rumania, lo que le permitió sumar 6 Mustangs americanos a su lista de victorias, pese a que ese nuevo caza americano era incomparable tecnológicamente a los Me109K como el que volaba Hartmann en esa época.

Los Mustangs por su parte obligarían a Hartmann a lanzarse en paracaídas tras un combate aéreo. En esa ocasión la suerte de Josef "Jupp" Zwernemann, uno de sus primeros compañeros de combate ocuparía la mente de Hartmann durante el descenso. Zwernemann fué acribilllado por pilotos de Mustangs americanos mientras descendia inerme en paracaídas tras resultar su avión averiado en combate. Hartmann corrió con mejor suerte.

De regreso al JG 52, ahora bajo el mando de Hermann Graf, otro de los muy escasos poseedores de la Cruz de Caballero con Diamantes. Erich Hartmann se anotaría nuevos derribos pese al repliegue incesante de las fuerzas alemanas. En la última semana de la guerra, Hartmann fue ascendido a Mayor, y logró su último derribo el 8 de mayo de 1945, precisamente el último día de la guerra en Europa: un YAK 7 soviético, su víctima 352.

Hartmann, siguiendo la sugerencia de Graf, ignoraría las órdenes de volar hacia el frente occidental para evitar su captura por los rusos. Con Graf intentaría otra maniobra con igual dirección: huir hacia el Oeste pero en un convoy que llevaría a todo el personal de tierra y sus familias. El intento tuvo éxito y el convoy se rindió ante las avanzadas acorazadas del ejército norteamericano. Los americanos, sin embargo, entregaron al grupo entero al ejército rojo, lo que significó las mayores vejaciones, la prisión y la muerte para muchos de los pilotos, personal de tierra y familiares.

Erich Hartmann, al igual que otros pilotos destacados, fue presionado por los rusos para colaborar con ellos en la organización de Alemania y la Europa Oriental bajo el régimen socialista. Ante la negativa constante, Hartmann fue condenado a 20 años de trabajos forzados en campos de concentración rusos.

Las negociaciones de la República Federal de Alemania y su Canciller Adenauer lograron su liberación 10 años y medio después, en noviembre de 1955, siendo uno de los pilotos de la Luftwaffe con mayor permanenencia en cautiverio en los Gulags rusos.

Erich Hartmann regresó a Alemania con 33 años y sólo 50 kilogramos de peso a reunirse con su esposa Ursula. Durante su cautiverio, y por las duras condiciones de Alemania en la postguerra, habían muerto (en 1948) su primer hijo, nacido en junio de 1945 y a quien nunca conoció y el Dr. Hartmann, su padre, en 1952.

Un año después de su regreso y a instancias de Krupinski y Barkhorn, Hartmann regresará a la nueva fuerza aérea de la República Federal de Alemania. En febrero de 1957 nacería su segunda hija: Ursula Isabel. En 1959 Erich Hartmann sería nombrado Kommodore del JG71, primer escuadrón de caza a reacción de la nueva fuerza aérea alemana, volando F-86 C de diseño norteamericano. El JG71 sería designado en 1961 como heredero oficial del legendario Escuadrón Richtoffen.

Retirado de la Bundesluftwaffe en 1970, Erich Hartmann continuaría su relación con la aviación como fundador y propietario de una escuela de vuelo.

Murió el 20 de septiembre de 1993.
Extraído del Foro NacionalSocialista Ortodoxo.

Las Organizaciones Judías Imponen el Credo del Holocausto

Del autor Robert Faurisson. Como se verá, mi libro toca poco la "cuestión judía".

Si durante tantos años, he seguido investigando en la historia encarnizadamente y sin preocuparme mucho de la "cuestión judía" como tal, es que, en mi opinión, esta no tenía más que una importancia secundaria, y me podía desviar de lo esencial: yo buscaba, antes que nada, determinar la parte que le correspondía a la verdad y al mito en la historia llamada del "Holocausto" o de la Shoah; mucho más me interesaba restablecer la materialidad de los hechos que no buscar las responsabilidades.

Sin embargo, muy a pesar mío, dos hechos me obligarían a salir de mi reserva: la actitud de numerosos judíos hacia mis labores y su insistencia amenazante sobre eso que apasiona a tantos entre ellos: "La cuestión judía".

A principios de los años sesenta, cuando abordé lo que Olga Wormser-Migot iba a llamar, en su tesis de 1968, "el problema de las cámaras de gas", de antemano supe las consecuencias que podía entrañar semejante empresa. El ejemplo de P. Rassinier me advertía que podía temer graves repercusiones. Pero decidí seguir adelante, ceñirme a una investigación de carácter puramente histórico y publicar el resultado. Elegía además dejarle al adversario eventual la responsabilidad de salir del terreno de la controversia universitaria para emplear los recursos de la coercición y tal vez la violencia física.

Esto fue precisamente lo que ocurrió. Utilizando una comparación, podría decir que de alguna manera la frágil puerta del despacho en que redactaba mis escritos revisionistas cedió, un día, súbitamente, bajo la presión de una muchedumbre vociferante de protestatarios. No me quedó más remedio que constatar que la totalidad o cuasi totalidad de los encandilados eran hijos e hijas de Israel. "Los judíos" acababan de irrumpir en mi vida. Los descubría de pronto no tales como los había conocido hasta entonces, es decir como individuos distintos unos de otros, sino como elementos imposibles de desprender unos de otros, un grupo unido por el odio, y por usar el término que prefieren, la "cólera". Frenéticos, echando espuma por la boca, en tono que combinaba el gemido y la amenaza, me venían a gritar que mis trabajos los erizaban, que mis conclusiones eran falsas y que tenía que rendir pleitesía a su propia concepción de la historia de la segunda guerra mundial. Esta interpretación casher coloca a "los judíos" en el centro de esa guerra en tanto que víctimas inconfundibles de un conflicto que no dejó de causar unos cuarenta millones de muertos. Según ellos, su masacre era algo único en la historia del mundo. Se me avisaba de que a no ser que me sometiera me arruinarían la carrera universitaria. Y de que me llevarían a los tribunales. Después, por la vía mediática el gran Sanedrín, formado de los sacerdotes, notables y doctores de la ley judía, lanzó contra mi persona una virulenta campaña de llamados al odio y a la violencia. No haré aquí el recuento de la sarta interminable de afrentas, agresiones físicas y procesos judiciales que me tocó padecer.

Los responsables de estas asociaciones me tratan a menudo de "nazi", cosa que no soy. Más bien, soy, en mi relación con ellas, un "palestino", tratado como tal e inclinado a creer que los judíos en la diáspora tratan a los que les caen mal como lo hacen a ojos del mundo entero en Palestina. Si se quiere mis escritos son las piedras de mi Intifada. Y francamente no descubro diferencia esencial entre la conducta de los responsables sionistas en Tel Aviv o Jerusalén y la de los responsables judíos de París o Nueva York: La misma dureza, el mismo espíritu de conquista y de dominación, los mismos privilegios, sobre un fondo incesante de chantaje, de presiones acompañadas con quejas y gemidos. Esto en cuanto a la dimensión espacial. ¿Acaso sucede algo distinto en el tiempo?¿El pueblo judío acaso fue tan desdichado en los siglos pasados como lo pretende? ¿Sufrió tantas guerras y guerras civiles como los demás pueblos? ¿Tantas miserias y congojas padecieron? Y ¿ no tuvo verdaderamente ninguna responsabilidad en las reacciones de hostilidad de las que tanto se queja ? Sobre ese punto, escribe Bernard Lazare:

"Si esta hostilidad, esta repugnancia incluso, no se hubieran ejercido en contra de los judíos más que en un país y en una época determinada, sería fácil distinguir las causas estrictas de estos brotes de ira; pero por el contrario, esta raza ha tenido que enfrentar el odio de todos los pueblos entre los cuales se acomodó. Es preciso suponer, ya que los enemigos de los judíos pertenecían a las razas más diversas, y vivían en regiones muy alejadas unas de otras, se regían por leyes diferentes, se gobernaban según principios opuestos, no tenían ni las mismas costumbres, estaban animados por mentalidades disímiles que no les permitía juzgar igualmente sobre cualquier cosa, es preciso pues que las causas generales del antisemitismo radiquen desde siempre en Israel mismo y no entre los que los combatieron."

Con esto no se trata de afirmar que los perseguidores de los israelitas tenían el derecho de su parte, ni de negar que se cometieran todos los excesos que entrañan los odios vivos, pero sí de postular que los judíos han causado, parcialmente al menos, sus males.

Bernard Lazare que no siente enemistad alguna por sus corregilionarios, - todo lo contrario - tiene la franqueza de recordar en varias oportunidades cuánto han sabido a lo largo de su historia, desde la Antigüedad, adquirir privilegios : "(Muchos) entre la gente pobre eran atraídos por los privilegios concedidos a los judíos." En mi cualidad de antiguo latinista, reo perseguido ante los tribunales por organizaciones judías, profesor de universidad impedido de dar sus clases por causa de manifestaciones judías y, por fin, autor prohibido por causa de las decisiones del gran rabinato avaladas por la República francesa, a veces me da por confrontar mis experiencias con las de ilustres predecesores. Es así como recuerdo al aristócrata romano Lucius Flaccus. En el año 59 antes de nuestra era, le tocó a Cicerón defenderlo en particular contra sus acusadores judíos: la descripción que hace el ilustre orador de la influencia, del poder y de los procedimientos de los judíos de Roma en el tribunal me dan a pensar que, si volviera a este mundo, en el siglo XX para defender a un revisionista, prácticamente no tendría que cambiar una palabra sobre este punto en su defensa del Pro Flacco.

Como he impartido clases en la Sorbona, también me acuerdo mi predecesor Henri Labroue, autor de un libro sobre Voltaire antijudío. A finales del año 1942, en plena ocupación alemana, en una época en la que nos quieren hacer creer que los judíos y sus defensores se hacían lo más discretos posibles, tuvo que renunciar a impartir sus clases sobre historia del judaísmo. Citemos a André Kaspi : "Una cátedra de historia del judaísmo fue creada en la Sorbona para el año escolar de 1942-43 y confiada a Henri Labroue. Las primeras lecciones dieron lugar a manifestaciones hostiles e incidentes que acarrearon la supresión del curso."
Pero hoy en día sin falta serían llevados a los tribunales, por demanda de asociaciones judías, decenas de grandes nombres de la literatura mundial entre los cuales Shakespeare, Voltaire, Víctor Hugo, así como Emilio Zola (el defensor de Dreyfus también escribió la novela El dinero). Entre los grandes nombres de la política, incluso Jaurès estaría entre los acusados.

Semejantes reflexiones podrían valerme el epíteto de antisemita o antijudío. Recuso estos calificativos que considero insultos fáciles. No le deseo ningún daño a ningún judío. En cambio, encuentro detestable la manera de actuar de la mayoría de las asociaciones, organizaciones y grupos de presión que pretenden representar los intereses judíos o la "memoria judía".

A los responsables es estas asociaciones, organizaciones o grupos no les cabe en la mente que uno pueda actuar por simple honestidad intelectual. Si, en lo que a mí respeta, he dedicado buena parte de mi vida al revisionismo, primero , en el terreno de los estudios literarios, luego en el de la investigación histórica, no es a raíz de odiosos cálculos o por servir en un complot antijudío, sino por un movimiento tan natural como el que hace que el ave cante, que crezca la hoja, y que, en las tinieblas, el hombre aspire a la luz.

Resistencia Natural de la Ciencia Histórica a este Credo

Como algunos otros revisionistas, yo hubiera podido hacer efectiva mi rendición, hacer acto de arrepentimiento, retractarme; otra escapatoria hubiera podido ser armar complejos y retorcidos estratagemas. Pero decidí, desde los años setenta, resistir dando la cara y a plena luz, y me comprometí conmigo mismo a no entrar en el juego al adversario. Resolví no cambiar nada en mi propia conducta y dejar a los histéricos azuzarse cada día más. Entre los judíos, sólo atendería a aquellos, de especial valor, que se atreverían a salir en defensa mía por lo menos durante una temporada.

Las organizaciones judías en su conjunto tratan de antisemitas a todo el que no adopta su propia concepción de la historia de la segunda guerra mundial. Se les puede comprender ya que el llegar a decir, como estoy haciéndolo aquí, que ellas están entre los principales responsables de la difusión de un mito gigantesco, tiene las apariencias de una opinión derivada del antisemitismo. Pero en realidad no hago más que sacar las conclusiones evidentes de una encuesta histórica que debe ser, según toda verosimilitud, de lo más seria ya que ningún tribunal ha podido detectar - ni siquiera con las pesquisas afiebradas de la acusación - la menor huella de ligereza, de negligencia, de ignorancia deliberada o de mentira.
Además no encuentro motivo para demostrar el menor respeto a grupos de personas que no manifestaron el más mínimo respeto por mis investigaciones, mis publicaciones, mi vida personal, familiar o profesional. Ni ataco ni critico a estos grupos por sus convicciones religiosas o su afecto por el estado de Israel. Todos los grupos humanos se alimentan con fantasmagorías. Cada cual es libre, por consiguiente, de brindarse a sí mismo una representación más o menos real o más o menos imaginaria, de su historia. Pero esta representación es lo que no se debe imponer a los demás. Y las organizaciones judías nos imponen la suya, lo cual es en sí inaceptable y lo es tanto más por cuanto esta representación es obviamente errónea. Y no conozco en Francia otro grupo que haya logrado convertir un artículo de fe de su religión (la de la Shoah) en artículo de la ley republicana; ni otro grupo que se valga del privilegio exorbitante de poseer milicias armadas con el consentimiento del ministerio del Interior; ni otro grupo por fin, que pueda decretar que los universitarios que les caen mal ya no tendrán derecho a enseñar su materia en Francia o en el extranjero (véase, entre otros, el caso Bernard Notin).

Por un Revisionismo sin Complejo

Los revisionistas no conocen en realidad ni amo ni discípulo. Forman una tropa heterogénea. No gustan de organizarse, lo que representa tantos inconvenientes como ventajas. El individualismo les hace inaptos para la acción concertada; por otro lado los servicios de policía demuestran ser incapaces de penetrar y vigilar un conjunto tan inconexo; no pueden reconstituir una red porque precisamente no existe red revisionista alguna. Son individuos que se sienten libres de improvisar, cada uno según sus aptitudes o sus gustos, una actividad revisionista que tomará las formas más diversas. La calidad de los trabajos emprendidos padece de esta situación, y hay que reconocer que el resultado es desigual. Desde este punto de vista, se puede decir que queda mucho por hacer todavía. El simple aficionado se codea con el erudito, el hombre de acción, el rebuscador de archivos. No he de dar nombres aquí para no catalogar a cada cual.

En cuanto a la manera de librar el combate revisionista, por supuesto los revisionistas se dividen entre partidarios y adversarios de una especie de realismo político. La mayoría considera que, frente a la potencia del tabú, lo mejor es proceder de manera oblicua y no encarar brutalmente a los secuaces de la ortodoxia. Para esos revisionistas, es torpe e imprudente, por ejemplo, tirarse a decir que el "Holocausto" es un mito; sería mejor, según ellos, insinuar que el "Holocausto sí se dio, pero no hasta el grado que comúnmente se supone". Prendados de estrategia o de tácticas, tales revisionistas procurarán cuidar las susceptibilidades judías y son los que van a sugerir, erróneamente, que la parte legendaria del "Holocausto" se les debe achacar principalmente a los comunistas o a los aliados pero no a los judíos, mejor dicho, apenas a estos. Incluso se dan casos de principiantes en el revisionismo que practican la engañosa confusión de presentar a los judíos como víctimas de una especie de creencia universal errónea, en la misma medida que los demás. Se habrían encontrado obligados los judíos, de alguna manera por una fuerza inmanente, a creer en el genocidio y en las cámaras de gas a la vez que la misma supuesta fuerza les llevaba a reclamar más y más dinero por reparación de sufrimientos ficticios. Pásese algún judío errante al campo revisionista, se le festejará como al más genuino genio del revisionismo. Si retoma a su cuenta, con torpeza, los descubrimientos de sus predecesores no judíos acerca de Auschwitz, se le saludará al recién convertido como un faro del pensamiento científico.

Acepto algunas formas de este realismo político pero con la condición de que no conlleve arrogancia. No hay ninguna superioridad, intelectual o moral, en pensar que el fin justifica los medios y consentir que a veces conviene tomarle prestadas al enemigo las armas del disimulo y la mentira. Ahora bien, a mí personalmente, me agrada más un revisionismo sin complejos ni muchas compro misiones. Declárese el color. Márchese derecho hacia el blanco. Solo, si es preciso. Sin cuidar al adversario. Además una larguísima experiencia del combate revisionista me hace pensar que la mejor estrategia y la mejor táctica pueden consistir en una sucesión de ataques frontales; el contrincante no se la esperaba; nunca se imaginó que se tendría la audacia de desafiarlo así; descubre que ya no da miedo; se desconcierta.

Un Conflicto sin Fin

Cien veces los revisionistas han propuesto a sus adversarios un debate público sobre el genocidio, las cámaras de gas y los seis millones. Las organizaciones judías siempre se han retraído ante esta propuesta. Ya se ha comprobado que no la aceptarán. Por lo menos la Iglesia Católica admite una forma de diálogo con los ateos, pero la sinagoga no olvidará la ofensa que se le ha hecho y no se resolverá jamás a correr el riesgo de semejante diálogo con los revisionistas. Además, hay demasiados intereses políticos, financieros y morales en juego para que, por su lado, los responsables del estado de Israel o de la Diáspora acepten entablar semejante debate sobre la versión casher de la historia de la segunda guerra mundial.

Continuará pues la prueba de fuerza. No le veo fin. El conflicto al que asistimos entre "exterminacionismo" y "revisionismo" es decir entre una historia oficial, estancada, sagrada, por un lado, y una historia crítica, científica, profana, se inscribe en la lucha sin fin que se entabla en las sociedades humanas desde milenios atrás, entre la fe y la razón o la creencia y la ciencia. La fe en el "holocausto" o Shoah forma parte integral de una religión, la religión hebraica de la cual, mirándolo bien, las fantasmagorías del "Holocausto" no son más que una emanación. Nunca se ha visto que una religión se derrumbe bajo los golpes de la razón. No ha de desaparecer de la noche a la mañana la religión judía con uno de sus componentes más activos. Según las interpretaciones vigentes, se trata de una religión con mil quinientos años de edad, o tres mil, o cuatro mil años. No hay porqué imaginar que los hombres del año 2000 tengan el privilegio de presenciar en directo el naufragio de una religión tan antigua.

También se oye decir a veces que el mito del "Holocausto" o de la Shoah podría borrarse un día como se desplomó hace poco el comunismo estaliniano o como se hundirán un día el mito sionista y el estado de Israel. Esto es comparar lo que no es comparable. Comunismo y sionismo descansan sobre bases frágiles: los dos presuponen en el ser humano altas aspiraciones que son ampliamente ilusorias: el desinterés generalizado, la repartición igualitaria entre todos, el sentido del sacrificio, el trabajo en provecho de todos; sus emblemas son, en un caso, la hoz, el martillo y el koljoz, y en el otro la espada, el arado y el kibutz. La religión judía, bajo la indumentaria estrambótica de la masora o del pilpul, no se detiene en las nubes: Apunta hacia abajo para apuntalar el golpe exacto; apuesta a lo real; bajo el manto de las extravagancias talmúdicas y de prestidigitaciones intelectuales o verbales, se nota que está vinculada por encima de todo con el dinero, el rey dólar, el becerro de oro y las blandicias de la sociedad de consumo. ¿Quién puede creer que estos valores perderán algo de su poderío en un futuro próximo? Y, además, ¿cómo la desaparición del estado de Israel pudiera acarrear nefastas consecuencias para el mito del "Holocausto"? Al contrario, millones de judíos, obligados a correr o a regresar a los países ricos de Occidente, no dejarían de clamar ante el "segundo holocausto" y ya estarían nuevamente y con mayor estruendo, acusando al mundo entero de esta nueva prueba impuesta al pueblo judío, al cual convendría "indemnizar" una vez más.

Por fin - y esto harto se nota con los relatos del "holocausto" - la religión judía está anclada en lo que tal vez sea lo más profundo en el ser humano : El miedo. Ahí radica su fuerza. Ahí radica la clave de su probable duración a pesar de todos los contratiempos y golpes asestados a los mitos por el revisionismo histórico. Mientras especulen con el miedo, los religionarios judíos siempre saldrán ganando.

Me suscribo a la constatación del sociólogo e historiador Serge Thion : "El revisionismo histórico, que ha ganado todas las batallas intelectuales desde hace veinticinco años, cada día va perdiendo la batalla ideológica. El revisionismo choca con lo irracional, contra un pensamiento cuasi religioso, la negativa a tomar en cuenta lo que proceda de un polo no judío; estamos en presencia de una especie de teología laica de la cual Elie Wiesel es el gran sacerdote internacional consagrado por la atribución del premio Nobel".

El Porvenir entre Represión e Internet

Los recién llegados al revisionismo de deberán hacerse ilusiones. Ardua de veras será la tarea. ¿Acaso menos de lo que fue para Paul Rassinier y sus sucesores más directos? ¿Acaso será menos feroz la represión?

Personalmente lo dudo. Tal vez el cambio de los equilibrios políticos en el mundo y las técnicas de comunicación les den a las minorías la oportunidad de hacerse oír mejor que en un pasado reciente. Gracias a Internet, para los revisionistas la censura tal vez sea más fácil de burlar, y es de suponer que las fuentes de información histórica se volverán más asequibles.

Esto no quita que en este fin de siglo y de milenio el hombre está llamado a vivir la extraña experiencia de un mundo en que libros, periódicos, radios y cadenas de televisión están más que nunca controlados por el poder del dinero o por la policía del pensamiento mientras que, paralelamente, se desarrollan, a gran velocidad, nuevos medios de comunicación que escapan en parte al control. Parecería un mundo de dos caras : Una se estanca y envejece, la otra tiene la desfachatez de la juventud y mira hacia el porvenir. Se observa el mismo contraste en la investigación histórica, la que vigila la policía del pensamiento en todo caso: por un lado los historiadores oficiales, que multiplican las obras sobre el "Holocausto" o la Shoah, se encierran en el terreno de la creencia religiosa o del raciocinio a puertas cerradas mientras que, por otra parte, algunos cerebros independientes se esfuerzan por acatar solamente los preceptos de la razón y la ciencia; gracias a estos últimos, la libre investigación histórica muestra una impresionante vitalidad, especialmente en Internet.

Los partidarios de una historia oficial protegida y garantizada por la ley estarán condenados para siempre a encontrar frente a ellos los contestatarios de una verdad de oficio. Los unos tienen producto de la edad, el poder y el dinero; los otros un porvenir verdadero.

Recrudece la Represión

Hay un punto sobre el cual el presente libro puede aportar tanta información a los revisionistas como a los anti-revisionistas: Es el de la represión que padecen los primeros por culpa de los segundos.

Cada revisionista recibe sus buenas palizas y sabe lo que le está costando expresarse sobre un tema tabú; pero no siempre tiene conciencia de lo que a la misma hora padecen sus semejantes en otros países. En cuanto a los anti-revisionistas, suelen minimizar sistemáticamente la amplitud de sus actos represivos; sólo les duelen sus propios tormentos, comparables a los de Torquemada y de los Grandes Inquisidores: necesitan golpear, golpear siempre; se les cansa el brazo, se acalambran, sufren, gimen; encuentran que si a alguien hay que compadecer, es a los verdugos; se tapan ojos y oídos para evitar ver y oír a todas sus víctimas. A veces incluso se sorprenden, tal vez de buena fe, cuando se les presenta la lista de los revisionistas a los que lograron destruir en su vida personal, familiar o profesional, arruinar con multas y apresar en cárcel, herir de gravedad, vitriolar, matar, empujar al suicidio, mientras que a la inversa no se podría alegar un solo caso en que un revisionista le haya tocado un solo pelo a uno de sus adversarios.

Hay que decir que la prensa procura disimular lo más posible los efectos de esta represión generalizada. En Francia, el diario Le Monde tiene la particularidad de silenciar ciertos horrores que hubieran levantado desfiles de protesta y manifestaciones de todo tipo en el mundo entero si judíos anti-revisionistas al estilo de Vidal-Naquet hubieran sido las víctimas.

A lo sumo, lo mejor que se puede esperar de los apóstoles de la Shoah será una advertencia contra los excesos del anti-revisionismo que podrían dañar la imagen de los judíos y la causa sagrada de la Shoah.

En la oleada de las ultimísimas medidas de represión contra los revisionistas mencionaremos en Francia la revocación de la Educación Nacional de Michel Adam, profesor de historia y geografía en un colegio secundario en Bretaña; con cincuenta y siete años, y cinco hijos que criar, se encuentra privado de cualquier recurso o indemnización. En cuanto a Vincent Reynouard, profesor revocado también, el tribunal de Saint-Nazaire le acaba de condenar el 10 de noviembre de 1998 a tres meses de prisión más diez mil francos de multa por la difusión del Informe Rudolf; con veintinueve años, padre de tres hijos pequeños, se halla sin recursos así como su esposa. En Francia igualmente, está el caso del pastor protestante Roger Parmentier, excluido del Partido Socialista por haber apoyado ante un tribunal a Roger Garaudy mientras Jean-Marie Le Pen está siendo procesado, en Francia y en Alemania, por una declaración anodina sobre "el detalle" de las cámaras de gas.

En Barcelona, el 16 de noviembre, por demanda del Centro Simon Wiesenthal, SOS Racismo-España, las dos comunidades israelitas de la ciudad y el movimiento judío liberal español, el librero Pedro Varela ha sido condenado a cinco años de prisión por "negación del Holocausto" e "incitación al odio racial" por escrito. También se le ha condenado a una multa de treinta mil francos y pesados gastos de justicia. Los 20972 libros y cientos de cassettes que componen el fondo de sus librería serán destruidos... por el fuego. Su librería había sido objeto de atentados e incendios; varias veces lo habían agredido a él y a la empleada. Y se dice que ahora el Centro Simón Wiesenthal estaría intentando obtener la anulación del doctorado concedido a Pedro Varela hace más de diez años.
En Alemania, se secuestran y se queman cada día más escritos revisionistas. Gary Lauck (ciudadano norteamericano extraditado por Dinamarca hacia Alemania), Gunter Deckert y Udo Walendy siguen presos y se van a sentir dichosos si no les prolonga la prisión bajo cualquier pretexto. Erhard Kemper, de Munster, después de un año de prisión y amenazado con nuevas penas largas que lo mantendría preso posiblemente hasta el fin de sus días, ha tenido que refugiarse en la clandestinidad. Otros alemanes o austriacos viven exiliados.
En Canada, el calvario de Ernst Zündel y sus amigos sigue, ante uno de esos tribunales ad hoc, llamados "comisiones de derechos humanos", en que se ven pisoteados los derechos normales de la defensa; por ejemplo, allí está prohibido demostrar que lo que uno ha escrito corresponde a una verdad comprobable; a estas comisiones no les interesa la verdad; lo único que les interesa es ¡saber si lo que está escrito lastima a algunos! Otras comisiones especiales vinculadas con el Intelligence Service de Canadá toman sus decisiones a puertas cerradas y sobre la base de expedientes no comunicados a los interesados, en caso de que sean revisionistas. En 1999, Ottawa adoptará una ley anti-revisionista que autorizará a la policía a secuestrar en domicilios privados cualquier libro o material que pudiere propagar el revisionismo, según la policía misma; esta misma ley estipulará que los tribunales alinearán su práctica sobre la de las comisiones ad hoc y ya no le permitirán al acusado defenderse invocando la verdad de lo que escribe.

En el mundo entero las asociaciones judías multiplican iniciativas con vistas a la adopción de una ley anti-revisionista específica. Hace poco, en ocasión de una conferencia reunida en Salónica, la Asociación internacional de abogados y juristas judíos ha reclamado la instauración de semejante ley en Grecia y ha dado a conocer que organizaría conferencias idénticas en más de veinte países más.

El Deber de Resistencia

Cualesquiera puedan ser las tempestades y vicisitudes presentes o venideras, el historiador revisionista debe mantener el rumbo. Al culto de una memoria tribal fundada sobre el miedo, la venganza y el lucro, le sobrepondrá la búsqueda obstinada de la exactitud. De esta manera, sin quererlo siquiera, le rendirá la debida justicia a todos los sufrimientos de todas las víctimas de la segunda guerra mundial. Y desde ese punto de vista, él será quien evite cualquier discriminación por la raza, la religión, la comunidad. Por encima de todo, rechazará la impostura suprema con la que culminó el conflicto: el proceso de Nuremberg, el de Tokio y mil otros juicios de la post-guerra en oportunidad de los cuales hoy en día aún, sin tener que rendir la menor cuenta de sus propios crímenes, el vencedor se atribuye el derecho de perseguir y condenar al vencido.

En contra de la visión romántica de Chateaubriand, al historiador no le corresponde "la venganza de los pueblos", ni mucho menos la venganza de un pueblo que se pretende elegido por Dios.

Sobre cualquier tema, el historiador en general y el historiador revisionista en particular no tienen otra misión que la de comprobar si es exacto lo que se dice. Se trata de una misión elemental, evidente pero - por lo que enseña la experiencia - peligrosa.
Extraído del Foro NacionalSocialista Ortodoxo.

Tu Camino (León Degrelle)

Tu camino es duro.

Te falta aliento. Hay momentos en que quisieras arrojar al suelo esa módula que te pesa, dejarte arrastrar por la pendiente y llegar a las granjas que humean allá abajo, como redes de azul sobre el fondo verde y gris de los prados y de los techos de pizarra.

Sientes nostalgia del agua que duerme, y de los juncos claros, del remo que salpica y del sendero llano, sin esfuerzo, a lo largo de la ribera.

Quisieras no pensar en nada, lavar tu pensamiento del recuerdo de los hombres, y, tendido sobre la hierba, mirar el cielo que pasa, surcado por el vuelo de un pájaro.

Pero no, ¡hay que seguir! No tirarás la mochila, ni dejarás caer el bastón. No mirarás tus rodillas ensangrentadas. No escucharás el clamor de los odios, ni mirarás esos ojos que sonríen maldades escondidas. Arriba es donde hay que mirar.

¡No debe vivir tu cuerpo más que para los lazos que le aprietan; tu corazón sólo debe soñar en esas cimas que tú, y los otros, debéis alcanzar!

Cuéntame, hasta el fondo, tu amargura... Creías en una inmensa alegría en cuanto llegases a lo alto, conduciendo el rebaño humano. ¡Cuánto habrás sufrido! A veces, habrás sentido asco. Lo necesitabas. Era preciso que aprendieses la lección de que las ambiciones no pagan nunca y que, tarde o temprano, abandonan al corazón que habían poseído. Ahora lo sabes ya. ¿No es cierto? Sabes ya que no hay que esperar que sea duradera ninguna de las alegrías que vienen de fuera; has aprendido a dudar de la ayuda que te pueden dar los hombres; si tu cara se enrojece, no será por las caricias, sino por los golpes de los demás.

Sin duda, no pensabas que esto fuera así. Imaginabas que, a lo largo del camino, las manos y las miradas de los demás se tenderían hacia ti, para calmar tu fiebre...

Entonces, tal vez reflexiones y decidas volver abajo.

No, hijo mío, ahora es cuando la vida empieza a ser, de verdad, hermosa, porque hemos sufrido en ella, y sólo con nuestro único esfuerzo la podremos sobrellevar.

¿Recuerdas los primeros días...? Deseabas que la ascensión fuera maravillosa, es cierto. Ibas nada menos que a liberar tu alma.

Pero recuerda lo que es capaz de llevar el hombre escondido.

¿No es cierto que creías en ese turbio placer del demonio y de los honores?

Sí, tal vez no deseabas crudamente todo esto y tenías, para juzgarlo, palabras bastante sinceras. Pero todo ello florecía, sin embargo, al borde de tus acciones, como la espuma al borde del mar. Pensabas, lealmente, que no vivías para esa orla luminosa, bella, porque estabas lejos en el confín de las playas. Pero la tentación estaba viva en tu corazón. Querías algo grande, aunque todavía tenías junto a ti, entero, tu pensamiento. Tu orgullo te consentía una violencia, un tanto cobarde.

Estabas dispuesto a cumplir tu deber.

Pero dejabas a tu conciencia añadir, en voz baja, que tal vez el deber podría coincidir con el renombre y con la ambición.

Ahora no lo crees ya y, por eso, tus ojos tienen melancólicos reflejos glaucos.

Miras al vacío. Y no debe ser así. Mira derecho, de frente, para despreciar todo lo que amabas, a pesar de que no era puro.

Los que te sublevan tantas veces, por su maldad y sus injusticias, te han ayudado más que tú mismo.

¿Lo niegas? ¿Dices que has dado en vano tu cuerpo y tu aliento, tu corazón y tu pensamiento?

¿En vano? ¿Por qué no te has dado a ellos, más dado?

¡Sólo ahora es cuando empezarás a entregarte por entero!

Era preciso que te aniquilaran las maldades de los otros. Era preciso que en la hora en que creías que ibas a hundirte, agotada tu resistencia, en las burlas de los demás y en sus desprecios, hicieras pie para seguir...

Era preciso que todos tus gestos de amor estuvieran salpicados de odio, que todos tus impulsos se mancharan, que cada palpitación de tu corazón se acompañara de un golpe en tu rostro...

Has conocido tantas veces esos últimos metros angustiosos, en que sonreías ante la meta, a pesar del sudor y de la palidez. ¡Y un segundo después rodabas, traicionado por los tuyos, perseguido por los otros! ¡Había que empezar de nuevo...!

Y, siempre, el vacío engañoso del valle te atraía y los álamos, temblorosos, parecían llamarte como una hilera de navíos, sobre el mar de los días fáciles.

Has sufrido el rigor de los combates. Te has dicho a ti mismo que cualquiera que sea la victoria, el precio es demasiado caro y no la quieres comprar.

Pensabas siempre en ti mismo, sí, para ti mismo, tan sólo por el placer humano de haber llegado al final; pero el mercado era puro engaño. Mas, si la vida no te hubiera abofeteado cien veces, ¿hubieras, acaso, comprendido, jamás, que existen otros placeres además del orgullo, de las sonrisas aduladoras y de la gloria?

¡Has adivinado la hipocresía en tantos rostros! ¡Has descubierto todas sus mentiras, toda su hiel, todas las bajezas que te tenían guardadas! ¡Esto, cada vez que emprendes el camino!

Ya no tienes derecho a nada.

Esa mirada que te vigila, esa mano que se tiende hacia a ti, esa palabra de aliento, se cargarán de oprobio y oirás el rumor confuso de los odios viperinos.

En la hora suprema de haberlo dado todo, dirán que eres un ambicioso.

En el momento en que tu corazón se sienta totalmente abandonado, te pedirán los más viles servicios.

¿Vuelves el rostro para que no te vean, a pesar tuyo, llorar? ¿Por qué? ¿Es que piensas, aún, en ti mismo? ¿Sufres todavía de la injusticia, cuando, en realidad, se trata sólo de un problema tuyo?

¡Qué trabajo le cuesta al hombre desprenderese del hombre!

¡Déjales que se abatan sobre tu vida como chacales, déjales reírse de tus sueños, déjales abrir, a todos los vientos, el secreto de tu corazón!

Sufre, que te arrojen a las bestias de la envidia, de la calumnia, de las bajezas. Soporta, sobre todo - y nada te mortificará más que ello - , que, en el trance en que no puedas más, y tus rodillas se doblen y tus ojos busquen en el aire una mirada, y tus brazos una mano amiga, entonces, cuando estés pendiente de esa palabra y de esa mirada, la palabra caerá sobre ti para deshacerte, y la mirada para hacerte sufrir; acepta, en fin, que los que quieren aniquilarte sean los que más cerca tenías, aquellos a quienes te habías abandonado, aquellos a quienes tan ingenuamente amabas, sin reservas, sin una sola reticencia.

Tus ojos tienen una angustia más patética que un grito. ¡No grites, empero! Espera a que todo lo que ayer sufriste se renueve mañana. Acéptalo de antemano. No te vuelvas, siquiera, al oír, detrás de ti, ese atroz murmullo. Bendice los golpes que recibas. Ama a los que vendrán después. Te serán más útiles que los corazones que, en verdad, te aman.

Tal vez encontrarás un día, o acaso has encontrado ya, esos afectos que te llegan a ti como una bocanada de aire puro como el perfume de las flroes campestres.

Hasta que, a fuerza de sufrir, no hayas aprendido a prescindir de ellos, no los gozarás dignamente.

Los hubieras perdido, sin duda, si no hubieras pagado, cien veces, su precio, sin la menor seguridad de obtenerlos.

Ya no cuentan para ti.

Arrójalos de tu pensamiento.

Mas, si algún día reaparecen, goza de ellos, como de uno de esos paisajes sublimes que se ven al pasear. Son un detalle. No habías venido para ver esto, no; te llamaban otras cosas: el aire, la luz de las altas cimas...

Respiras ya mejor. Ahora espera, en paz, la veradera alegría, las grandes nieves de la conciencia, blancas, brillantes, sin la mancha de una sola pisada, mudas en un dulce silencio... No pienses sino en ellas, no mires más que a ellas, apresúrate y llega, ligero, puro, lleno de sol.

Siente tus debilidades y tus faltas; arrepiéntete de ellas, y sólo de ellas. Tu orgullo, tu renombre, los ímpetus de la vanidad de las horas, ya lejanas, de la partida, todo esto arrójalo más allá de las rocas...

¿No has oído cómo se rompían, rebotando...? ¡Bien muerto está todo ello! La amargura y el abandono, en lugar de indignarte, serán tu sostén por el camino que se abre; esos perros que aúllan guardarán el rebaño de tus pensamientos; sin ellos, ¿qué sería de ti?: tendrías que detenerte, te perderías, sin rumbo. No pierdas ni un instante. Estás, aún, muy lejos. Y debes llegar hasta arriba...

Cuando alcances esas inmensidades puras, se hará un gran silencio detrás de ti. Todos los que gritaban apostrofándote, los que te odian, los que querían aniquilarte a pesar de sus sonrisas, todos los que te seguían por el camino, pero para golpearte, se darán cuenta, bruscamente, de que detrás de ti, ellos también han llegado arriba, a las nieves puras, al aire nuevo, a los horizontes recortados sobre el cielo... Entonces olvidarán su odio y te mirarán con ojos maravillados de niño. Habrán descubierto lo esencial. Sus almas se habrán alzado hasta las cimas que jamás se hubieran atrevido a aceptar como meta, si las hubieran visto. Pero se lo impedía tu espalda, la espalda que ellos golpeaban.

Entonces la victoria será tuya... Podrás, después de haber dado hasta tu último esfuerzo, caer, con los brazos en cruz, desde la gran cima, y rodar, con los guijarros, hasta el fondo del lejano abismo. Todo habrá terminado. La victoria será tuya. Volver a bajar ya no tendrá importancia; habrás dejado la vida con el último esfuerzo, pero los otros estarán allí, al borde de las inmensidades, virginales, de su redención...

¡Canta! ¡Que tu voz resuene en los valles profundos!

No te arrepientas de tus lágrimas.

Lo más duro está ya hecho. ¡Ahora, resiste y resiste! ¡Aprieta los dientes y pon una mordaza a tu corazón! ¡Y sube!
Extraído del Foro NacionalSocialista Ortodoxo.

28th SS Freiwilligen Panzergrenadier División

Uno de los aspectos más interesantes del fenómeno de la colaboración de ciudadanos no alemanes con la Alemania nacionalsocialista durante la Segunda Guerra mundial fue la aparición del fenómeno de miles de voluntarios que optaron por servir en él ejercito alemán.
Se encuadraran tanto en las fuerzas armadas convencionales (Wehrmacht, Kriegsmarine, Luftwaffe) pero también con lo que se convirtió en el mayor ejercitointernacional y político jamas visto hasta entonces ni ahora: Las Waffen SS (1).
Durante la primera etapa de la Ocupación alemana estos no se habían preocupado por reclutar voluntarios belgas francófonos. En cambio en Flandes el reclutamiento de voluntarios para las Waffen SS se había iniciado ya en fecha temprana antes del comienzo de la guerra contra la URSS (SS Standarte "Westland"), esto se debía a los parámetros raciales y culturales que seguían manteniendo Ios dirigentes de la Orden negra que soñaban con formar una gran federación germánica en Europa, tras la guerra y por el momento valonia no formaba parte del mapa germánico (2).
Algunos valones servían en unidades de apoyo o en las unidades flamencas pero eran una minora. Seria con la Operación Barbarroja cuando los valones podrán reorganizar su derrotado ejercito y enviar unidades al frente ruso. El movimiento voluntario valón tiene varias características que le hacen propias, en primer lugar su participación se desarrolla en una unidad homogénea toda la guerra, con voz y estructura de mandos francófona, nunca alemana como le ocurriera los demás nacionalidades voluntarios (incluso la flamenca), en segundo lugar no podía comprenderse sin la atrayente personalidad de León Degrelle que dirige el movimiento voluntario.
El día después del estallido de las hostilidades en el Este los dirigentes rexistas se apresuraron a solicitar a la administración militar alemana (Militarvenwaltung) la autorización para formar un cuerpo franco de voluntarios belgas para combatir al Bolchevismo al lado de los alemanes. El encargado de estas gestiones, fues Degrelle se encontraba por aquel entonces en París, fue el Director general de asuntos del movimiento, Fernand Rouleau. Las autoridades alemanas les autorizaron a integrarse como unidad semiindependiente en las unidades de la Wehrmacht en idéntica situación a Francia, Croacia o, incluso, España. Los voluntarios procedentes de países de la órbita germánica fueron, sin embargo, encuadrados bajo la dirección de las Waffen SS (Noruega, Dinamarca. Holanda), actitud no siempre bien acogida pues no se les respetaba su identidad nacional.

Cuando se hace oficial la noticia centenares de voluntarios se presentan de inmediato en las oficinas de reclutamiento que se abren a lo largo de toda Valonia. Unos días mas tarde son ya mas de 1.200 los voluntarios que han superado las pruebas medicas considerándose "aptos para el servicio", de estos un 90°/c son fervientes militares rexistas, y se les cita a todos en Bruselas para el día 8 de agosto de 1941 para la partida. Tras la ceremonia de entrega de la bandera del cuerpo franco por parte de Degrelle los voluntarios desfilan por calles de Bruselas hacia la estación de ferrocarril, donde les esperan los vagones que les transportaran al campo de instrucción de Meseritz en Alemania. El cuerpo franco se organiza como batallón, en uniforme feldgrau del ejercito alemán lo que provoco ciertas protestas por parte de los hombres que esperaban poder combatir con uniforme belga. Este mismo problema se había suscitado en todas las unidades nacionales que se estaban formando ese verano de 1941, pero era imposible que se portasen uniformes nacionales a menos que el país de origen estuviera en guerra con la URSS (3). Se formaron tres compañías de fusileros, una de ametralladoras pesadas y una de estado mayor, al mando del capitán valon Georges Jacobs, un veterano de la Primera Guerra mundial. Su ayudante era el Capitan Lucien Lippert. El 20 de agosto llego otro contingente de voluntarios valones.
El 22 de agosto los voluntarios prestaron el juramento de fidelidad, según la tradición militar alemana, al comandante de las fuerzas armadas, es decir Adolfo Hitler. Para evitar suspicacias los voluntarios decidieron prestar juramento a Léon Degrelle, como su lider, unos días mas tarde. León Degrelle estaba entre los voluntarios como un recluta mas, habia rechazado el puesto de oficial que le habían ofrecido las autoridades alemanas. Y tras ocho semanas de instrucción los instructores alemanes consideraron que estaban listos pare partir hacia el frente. Esto alegro enormemente a los voluntarios, que temían que la guerra acabase antes que llegasen ellos!

Recibieron la denominación de Wallonische Infanterie Bataillon 373 de la Wehrmacht y a mediados de octubre los valones inicia su marcha hacia Ucrania, el frente Sur.
El dos de noviembre, ya habían comenzado a dejarse sentir el frío invierno que se avecinava, desbancaron en la estación de Dnjepropetrovsk para seguir la marcha a pie hasta las posiciones que se les había asignado. Para frustración de los voluntarios se les ordeno mantener unas posiciones en la retaguardia donde operaban unidades de partisanos soviéticos, una tarea harto desagradable pero necesaria donde tuvieron las primeras bajas, entre estos el primer caído.
La inactividad, en diciembre fueron trasladados a los cuarteles de invierno, y el extremo frío (48" bajo cero) hizo que numerosos voluntarios solicitasen la baja, por lo general los de mayor edad, entre ellos varios oficiales y el comandante del batallón. Un oficial alemán, el Capitán von Lehe, se hizo cargo de la unidad provisionalmente mientras que el Primer teniente Lippert lo hacía de facto hasta que llego el capitán Pauly. Mientras Degrelle intentaba desesperadamente que llegasen nuevos voluntarios para evitar que la unidad quedase tan reducida que no pudiera seguir manteniendo su condición de unidad autónoma.

A finales de enero la unidad se traslada a la primera línea del frente donde es asignada como unidad de apoyo al primer batallón SS del regimiento "Germanía", una unidad de elite compuesta por voluntarios europeos de la división "Wiking". Los rusos habían roto el frente y avanzaban rápidamente por Samara. Los valones reciben la misión de defender una aldea llamada Gromovaja-Balka el día 17 de febrero. Durante días la artillería rusa bombardea la aldea y los rusos hostigan a los valones pero no se produce el temido asalto. E1 28 de febrero los rusos atacaron la aldea iniciándose la primera gran batalla de las muchas en que se verian envueltos los voluntarios valones, pero dejemos que sea el mismo Degrelle quien lo narre.
"El 28 de febrero de 1942... a las seis de la mañana, dos regimientos, cuatro mil hombres, apoyados por catorce tanques cayeron sobre nosotros. Eramos apenas quinientos, sin un solo blindado.
Saltando a la pata cola ( la tenia escayolada N.d T.), me asome a la ventana: En filas compactas avanzaba una masa formidable de rusos. Al principio pense que eran voluntarios croatas vestidos mas o menos con los mismos capotes violáceos. Pero no: los obuses estallaban alrededor de ellos; la artillería alemana de refuerzo disparaba casi a quemarropa sobre aquellos millares de hombres... Mi compañía, desbordada, retrocedió sobre la segunda isba... Ocupe mi puesto de ametrallador... Eramos unos diez, instalados a veinte metros ante la segunda casa; yo me metí entre dos caballos muertos, duros como piedras, sobre los cuales las balas sonaban de modo extraño. El enemigo se había desparramado de este a noroeste, frente por frente de las dos isbas... asaltaban las casas defendidas por nuestros camaradas de la segunda compania. Habían estos derrochado prodigios de valor para contener al enemigo, para la avalancha acabo por sumergir los puestos avanzados. Sostenidos por oficiales sublimes, los hombres se hicieron matar en el terreno para retrasar el avance de la jauría. Rusos y asiáticos rebasaron las primeras casas al noroeste. Un degüello espantoso, en cuerpo, ensangrento el lugar..."
("La Campaña en Rusia" pag. 64)
Tras varias horas de intensos combates cuerpo a cuerpo los valones lograron detener, con la ayuda de stukas alemanes y un batallón que llego en su apoyo por la tarde, a los rusos que se retiraron. Habían caído numerosos oficiales y voluntarios. La Legión había tenido 172 bajas (62 caídos y 110 heridos) que representaba un 40% de los efectivos del reducido batallón. Fue citada en el orden del día de la división (la 100 división ligera) y 37 voluntarios fueron condecorados con la Cruz de Hierro de Segunda Clase por el valor mostrado en el combate. Entre los condecorados estaba León Degrelle que edemas fue ascendido a alférez. Durante varias semanas los valones se reponen de sus heridas, pero ya apenas si son doscientos hombres del contingente inicial de 860 que llego en el verano del año anterior a Meseritz. Pero nuevos voluntarios están por llegar y un grupo de 150 nuevos guerreros parten de Bruselas el día 10 de marzo hacia el campo de instrucción. Entre estos miembros de las juventudes rexistas, de apenas 17-18 años de edad que llenos de idealismo se van a lanzar a la gran aventura de la defensa de Europa, una lucha que pocos verán acabar y sus vidas Irán quedándose en las estepas y pantanos de la URSS. A su frente va John Hagemans, el "preboste de la juventud ", dirigente de las juventudes rexistas que ha redoblado sus esfuerzos por reclutar a los mejores elementos de su organización. Cada vez son mas los rexistas que desean partir para el frente del Este y los dirigentes del movimiento, tan faltos siempre de militantes activos en el frente interior, casi no les pueden contener, de hecho incluso ellos mismos parten. El tope mínimo de edad se redujo a los 16 años mientras que el máximo sé aumento a 45. Muchos jóvenes mentirán y falsearan sus edades para alistarse.

Durante la primavera-verano de 1942 los valones, al mando del Teniente Primero Lippert, pero oficialmente comandados por el Capitán alemán von Rabenau, participan en el avance hasta llegar al Cáucaso. A finales de agosto la legión "Wallonie" participa en los duros combates de Tcheriakov donde la legión perderá el 25% de sus hombres, entre ellos el líder de las juventudes rexistas, el sargento John Hagemans, herido mortalmente en la cabeza. Su perdida fue un grave golpe pare los legionarios, especialmente los mas jóvenes. Pero poco después son relevados por la división "Wiking" y transferidos a una zona relativamente tranquila del frente en el sector de Pchich, hasta que son relevados y la gran mayoría de los voluntarios reciben un permiso bien merecido pare volver a Bélgica, aunque un centenar se quedan el Cáucaso al mando del teniente Closset hasta febrero de 1943.
Tras el importante discurso del 17 de enero de 1943 en Bruselas Degrelle se lanza a una campaña de reclutamiento de nuevos voluntarios, no solo en Bélgica sino también en Alemania, en las fabricas donde trabajan obreros belgas para la industria alemana. El éxito es considerable y en mayo de ese año la legión dispone de 2.000 hombres en el campo de instrucción de Meseritz al mando del capitán Lippert.

En junio de 1943 los dos mil voluntarios, tras intensas conversaciones de Degrelle con el Reichsfuhrer Himmler, son transferidos al campo de instrucción de las Waffen SS en Wildflecken en Turingia para ingresar como miembros de pleno derecho de las Waffen SS. A partir de ahora se recibirá la denominación de "brigada de asalto" (SS-Freiwilligen Sturmbrigade Wallonien) que además estaría motorizada con unos 250 vehículos. El capitán Lippert es nombrado SS-Sturmbannfuhrer (Comandante) pero bajo las ordenes de un oficial alemán de enlace, el SS-Obersturmbannfuhrer (Teniente Coronel) Wegener y Degrelle SS-Obersturmfuhrer (Teniente). Ese verano de 1943 numerosos aspirantes a oficiales valones parten para la academia de oficiales de las Waffen SS de Bad Tolz mientras que otro gran numero participa en los cursos para suboficiales de Warthegau. Los voluntarios reciben todo tipo de instrucción precisa para este tipo de unidad, ya motorizada y con las mas modernas armas de asalto. El 11 de noviembre la unidad esta lista y parte para el frente. Comienza la gran epopeya de los valones en las Waffen SS europeas y que les inmortalizara.
E1 17 de noviembre los vagones de transporte desembarcan a los voluntarios valones en la estación de Korsum, Ucrania, desde donde deberán unirse como una brigada independiente a la famosa división "Wiking" de las Waffen SS. Les fue asignado un sector en el río Olchanka, un afluente del Dnieper, con el batallón Narwa, compuesto por estonios de las Waffen SS, a un lado y otro del regimiento "Westland", compuesto por holandeses y flamencos en parte, en el otro. En los días que seguirán los valones se verán envueltos en los terribles combates de la que se denomino la bolsa de Tcherkassy. Los rusos cercaron a numerosas unidades alemanas y de voluntarios europeos pero gracias al valor de los mismos, en especial de los valones, se logro romper el cerco y en febrero de 1944 llegar a las líneas amigas salvándose así cerca de 50.000 soldados de una muerte segura a manos de los rusos. El tributo de sangre de los valones , habia sido inmenso. De los cerca de dos mil que se apostaron en las trincheras en noviembre tan solo quedaban apenas 600 hombres, habían tenido ¡un 75% de bajas! Casi mil camaradas yacían en la helada sierra de Ucrania entre ellos el comandante Lippert por lo que Degrelle, herido de gravedad había tenido que asumir el mando. Entre los muchos héroes valones que habían dejado en tan alto lugar el pabellón de los duques de Borgoña, la cruz de San Andrés que portaban los voluntarios, podemos señalar al joven suboficial Jacques Leroy que será gravemente herido en los combates del 15 de enero en los bosques de Teklino, perdería su brazo y ojo derecho pero se volvería a alistar tras superar un curso de oficiales de las Waffen SS mutilados. Como teniente comandaría una compañía en 1945 y recibirá la preciada Cruz de caballero de la Cruz de Hierro, al igual que Léon Degrelle, por la bravura mostrada en los combates en el frente de Pomerania.
Léon Degrelle recuerda con crudeza lo que supuso las experiencias sufridas en Tcherkassy y que bien valen como botón de muestra del valor demostrado por los valones:
"En los meses que siguieron yo también forcejearía cada noche, presa de horribles pesadillas, asestando puñaladas contra la pared, los muebles y cuanto me rodeaba en la sombra. Diecisiete combates cuerpo a cuerpo tenia librados en las tres semanas de cerco; mucho tiempo después, en las noches atormentadas, vendrían a perseguirme los rostros convulsos de tártaros, tschirgises, samoyedos y mongoles estranguladores a quienes cada día hube de disputar mi vida. Y aun hoy, cuando evoco esos días de pavor, esas muecas, esos cuerpos calientes y los golpecitos secos de mi pistola aametralladora, caliente, en lama no, siento como un mareo... "
Los supervivientes son reagrupados en Wildflecken mientras que se intensifica la campaña de reclutamiento de nuevos voluntarios para suplir las bajas habidas. Degrelle es llamado al cuartel general del Fuhrer y se le impone la preciada Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro. La propaganda de guerra alemana es eficaz y Degrelle logra convertirse en un héroe militar de los jóvenes europeos proalemanes. En abril de 1944 la brigada desfila en Bruselas ante una multitudinaria manifestación de adhesión popular tras ser ascendido Degrelle a SS-Sturmbannführer (Comandante). Mientras los nuevos reclutas valones son instruidos en el campo de instrucción de Heidelager, cerca de Debika (Polonia) pero en julio de 1994 la tensión en Estonia se hace insostenible y el Alto mando alemán debe echar mano de cualquier unidad que tenga a mano aunque sean reclutas recién llegados al campo de instrucción como estos jóvenes valones. Degrelle entra en cólera, pero la unidad de combate (unos 440 hombres) ya esta en camino hacia el frente y Degrelle parte inmediatamente hacia Estonia.
Entre el 19 de julio y 18 de septiembre de 1944 el grupo de combate lucha encarnizadamente en los bosques de Estonia, en el sector comandado por el legendario General Steiner y su III Cuerpo de ejercito Germánico de las SS que incluye a numerosas uni Daneses de la SS-Nederland y escandinavos de la SS-NordLand (4). Nuevamente los valones sufrirán perdidas elevadas, un 51 % de las bajas en tan solo ocho semanas de combates y Degrelle nuevamente es condecorado por Hitler, esta vez con las Hojas de Roble, una rara distinción para un voluntario no alemán. Al mismo tiempo se concedía la Cruz de Caballero al SS-Untersturmfuhrer valon León Gillis por la audacia y valor demostrado dirigiendo su seccion de cazatanques ante los blindados rusos en Dorpat. Seria aquí donde Esteren se volvería a encontrar con Degrelle al que había tenido en su sector del frente en 1942.

Este general recordara a Léon Degrelle en sus memorias con palabras elogiosas, escritas en un momento en el que Degrelle (1950) estaba exiliado en España y su elogio podria con llevar problemas para el que así expresase:
"Era un típico valón, apasionado, honesto, osado y de gran corazón. Se entusiasmaba y llenaba de fantasía fácilmente... Era el autentico motor de la Legión... Además tenia un talento natural de soldado... " ("Die Freiwilligen" 1958).
En septiembre de 1944 casi toda Bélgica estaba liberada por lo que los colaboracionistas tuvieron que abandonar el país y refugiarse en Alemania. Ello le permitió a Degrelle no solo reconstruir su brigada sino formar una división, la "28.SS-Panzer Grenadier División Wallonien" al recibir nuevos efectivos procedentes de los que huían del avance aliado. Nunca tendrá los efectivos propios de una división, apenas alcanzando los de un regimiento y varios batallones de apoyo. Entre las unidades de valones destaca la aportación de un grupo de, Españoles que servían en el regimiento 70 de la división al mando de tres oficiales españoles, restos de la Legión Azul al ser repatriada a España.
En febrero de 1945 la división combate en Pomerania contra los rusos en los desesperados intentos de frenar el imparable avance ruso sobre Europa. En tan solo dos meses la división quedara completamente diezmada nuevamente con un 50% de bajas mientras que la guerra acababa en Europa. La mayoría de sus oficiales caerían en combate. Es aquí donde Degrelle logra reunir a un centenar de voluntarios Españoles, en un intento de reponer desesperadamente los efectivos de su maltrecha unidad. Los españoles de la "Wallonie" combatirán bajo las ordenes del Teniente Ocana y el alférez Valdajos, nuevamente bajo las aspas de la Cruz de San andres, de tan hondas reminiscencias hispánicas. Degrelle seria ascendido poco antes a SS-Standartenführer (Coronel) el 20 de abril de 1945 y verbalmente a Brigadenfuhrer (General) por Himmler el 2 de mayo, sin que haya quedado constancia documental de dicho ascenso.
Otros voluntarios valones servirían así mismo en otras unidades alemanas, entre ellas la N.S.K.K. en la que servirían millares de valones en todos los frentes como unidades de transporte y apoyo a las unidades de la organización Todt e incluso en unidades de a Luftwaffe y en la Cruz Roja alemana que admitió en sus filas a mujeres valonas que sirvieron con valor en los hospitales de campaña en el frente. También destacar las unidades de voluntarios valones en las unidades de vigilancia y de apoyo a la policía (la Guardia valona) que en contadas ocasiones entraron en combate, aparte de las operaciones antiterroristas.

Notas:
1) Las Waffen SS, rama militar de la Orden negra que dirigía el Reichstuhrer Himmler, se convirtió durante la guerra en la "cuarta" rama de elite de las fuerzas armadas alemanas, pero con una impronta especial. En el servían cientos de miles de voluntarios no alemanes que portaban el uniforme de las SS, no por oportunismo político, ni deseo de servir a Alemania, sino por razones ideológicas y nacionales. Llego a tener cerca de un millón de hombres en sus filas. de los cuales cayeron en combate mas de 400.000.
2) Sobre los voluntarios flamencos recomendamos el trabajo del Prof. Carlos Caballero Jurado: "Cruces de Abedul" Ediciones García Hispan, Alicante 1990. Si bien existe una amplia bibliografía en flamenco sobre estos voluntarios, en especial los estudios realizados por el voluntario Jan Vincx, antiguo oficial en la Division SS "Wiking".
3) La historia militar de los valones en el frente del este ha sido magníficamente narrada por Jean Mabire en su trilogía que se cita en la bibliografía.
4) Sobre esta unidad, véase el trabajo de Erick Norling publicado por Ediciones García Hispan, Alicante 1990, "Viento del Norte. La división Norland Epopeya y muerte 1943-1945".
Extraído del Foro NacionalSocialista Ortodoxo.

La época de los lavados de cerebro (León Degrelle)

P) ¿Mientras los suyos se pudrían o morían en los calabozos, no fue relativamente mas envidiable su suerte personal?.
R) Me lanzaron a la cara, como lingotes de plomo, las mas inauditas acusaciones. Cualquier cosa valía con tal de flagelarme. Un diario belga como - ¡cristiana! - dedicó en 1945 toda su primera pagina, durante toda una semana, a acusarme de los delitos mas espantosos e imaginarios. Hoy la lectura de estos textos delirantes resulta casi cómica.

Entretanto, en Madrid, el general Franco era bombardeado con acusadores informes destinados a aplastarme. Caían en los jardines del honesto caudillo como verdaderos obuses. Llegaron a enviar a Madrid a un emisario belga de Postim, un multimillonario de garlitos llamado Marquet, que había entrado en la política por la puerta falsa. Estaba empeñado en mi persecución, pues aun tenia el trasero caliente de los puntapiés que le di en 1936 para defenestrarle de su escaño de senador.
Franco llego a impresionarse por los cuentos de este aventurero, entonces propietario del Ritz y del Palace, los dos hoteles mas importantes del Madrid de 1945. El Caudillo llamo a palacio a su cuñado y ex Ministro de Asuntos Exteriores, Ramón Serrano Suner.

El Caudillo, que me había recibido con mucha amabilidad en enero de 1939, durante la guerra, no sabia bien si debía protegerme o enviarme a Bruselas para expiar mis delitos. El gobierno belga se había dirigido incluso a la ONU para que esta exigiera de España mi entrega, y no para ser juzgado - ¡eso a ningún precio! -, sino para fusilarme. Inmediatamente, desde el hospital, escribí a la ONU para ofrecer el trasladarme a Nueva York, con el fin de ponerme a su entera disposición.
A mi me hubiera encantado que el Tribunal de Nuremberg, en vez de ser un simple episodio, se hubiese convertido en un instrumento constante de examen - y en caso de culpabilidad, de represión - de los crímenes de guerra, pero fueran los que fuesen, y dondequiera que hubiesen sido perpetrados. Para ayudar a la estabilización de ese procedimiento yo me declaraba dispuesto a comparecer inmediatamente ante el areopago oficial que se estableciera - o confirmara - a tal fin.

El ministro belga Spaak era entonces secretario general de la ONU. Y previo la tormenta. Jamás recibí ni una linea de contestación.
P) Entre los motivos de extradición figuraba fusilamiento ejecutado en un pueblo de Bélgica durante la ofensiva de las Ardenas en diciembre de 1944. Se llama Bande.
R) No quisiera importunar con consideraciones personales. Es la historia de una época lo que les interesa, el desarrollo de una gran tentativa - la de Europa -, y no las vicisitudes de un ser aislado.

Lo que yo haya podido conocer y sufrir después de la segunda guerra mundial solo vale en la medida en que su descripcion y análisis aporten alguna luz sobre la época. Si yo he sido perseguido con un odio tan salvaje, si otros millares de personas lo fueron como yo, mi relato y sus relatos pueden ayudar a la comprensión de nuestro tiempo. Psicológicamente, esta caza del hombre después de la segunda guerra mundial quedara como punto de referencia para los historiadores. ¿Como se pudo odiarlos y perseguir así?, se preguntaran los chicos y chicas del año 2000. En 1945 algún mecanismo de la sensibilidad humana se averío. Yo quisiera que las precisiones que usted me pide sean simplemente un testimonio mas de la conturbación que mato entonces, en millones de hombres, el sentido del respeto debido a las convicciones de los demás y a su idealismo. Se pisoteo a los vencidos. Se les arrastro por el lodo. Se inventaron las peores infamias para aplastarles no solo política, sino también moralmente, sin darse cuenta de que los vencedores, si mancillan al vencido, se deshonran ellos mismos. Todo lo que pueda decirle de las persecuciones que he sufrido personalmente en la postguerra, no valdrá mas que situado en esta perspectiva histórica.

Volvamos, pues, a los fusilamientos de Bande.
Bande era un pequeño pueblo perdido entre los bosquecillos de las Ardenas. Desde principios de 1945 la prensa aireo a todos los vientos que yo había mandado fusilar a un grupo de civiles - veintiocho, creo - al comienzo de la ofensiva de von Rundstedt. Se levanto con ello un gran alboroto. Tanto que la misma Comisión de Crímenes de Guerra se ocupo de este asunto de Bande y ordeno realizar una investigación sobre el terreno. El informe oficial fue categórico: Los soldados que habían realizado innegables ejecuciones en ese lugar eran todos miembros de la Wehrmacht. Ni siquiera de las SS. Habían creado, equivocadamente o con razón, que se enfrentaban a miembros del maquis. Los responsables alemanes ni siquiera eran militares del antiguo Reich, sino alsacianos, franceses pues, mandados por un suizo. Eran policías encargados de operaciones de protección a través de la región ardenesa, en donde se habían tendido numerosas emboscadas a los soldados alemanes durante la retirada de septiembre de 1944. En un pueblo llamado Rendeux-Bas, entre otros, según relatos de la prensa belga de entonces, habían sido asesinados setenta y un heridos alemanes de los ejércitos en retirada.
En las Ardenas belgas no se habla mas que el frances. Esos alsacianos y ese suizo al servicio de los alemanes conocían esta lengua. Por ello fueron elegidos. De ahí su presencia en Bande. Por eso realizaron también ese fusilamiento tan expeditivo. La Comisión de Crímenes de Guerra, una vez realizada la investigación, publico en 1946, en la Editorial Thone de Lieja, los resultados de la misma en una pequeña publicación oficial. Ni la sombra de una acusación, ni siquiera la mas leve sospecha, apareció contra mi. Ni siquiera se citaba mi nombre. Y por otra parte, ¿como iban a citarlo? Ni yo, ni ninguno de mis soldados, estábamos entonces en Bande, como tampoco en las Ardenas, donde entramos algunos días mas tarde, al anochecer del 25 de diciembre de 1944. Los días anteriores al fusilamiento de Bande me encontraba yo en Viena, no de incognito, sino públicamente, como orador. Di allí un mitin internacional. La crónica del mismo apareció en varias columnas de todos los órganos de prensa. Hubiese bastado consultar, de una simple hojeada, la primera pagina de los diarios alemanes de entonces para evitar una acusación tan incongruente.

De todas formas, la investigación de la Comisión de Crímenes de Guerra puso fin a todo ello de forma radical. Emitido el dictamen, hubiera tenido que desecharse definitivamente la acusación. Pero todo sucedió como si jamas se hubiese emitido el veredicto de la Comisión. El informe que me dejaba totalmente libre de culpas, publicado por la mas alta autoridad en la materia, permaneció virtualmente desconocido para el 99 por cien de los belgas. Será inútil tratar de buscarlo en las bibliotecas publicas. Esta guardado con llave en la del Senado belga, y aun hoy resulta imposible para un historiador el consultarlo. Ni un solo diario belga publico diez lineas sobre este informe de la Comisión de Crímenes de Guerra.

Todo quedo en la sombra.
P) Se le ha implicado a usted igualmente en otros asuntos criminales.
R) Se me endoso también un segundo crimen de guerra: El asesinato del burgomaestre de un municipio de los alrededores de Bruselas, que se llamaba Petre, ocurrido la ultima noche de 1942. Precisamente esa noche - por algo era joven - estuve bailando hasta el alba en casa de un fabricante de galletas. A las nueve de la mañana saboreamos los croissants del Año Nuevo, alegres pero reventados por las decenas de kilómetros de foxtrot y tango. Durante esas horas de relajamiento, la verdad es que no nos preocupamos mucho del Petre en cuestión. En realidad, jamas vi a ese alcalde en toda mi vida. Ignoraba lo que hacia y donde vivía. Y. sin embargo, ¡yo era también el asesino! La noticia apareció en primera pagina en los diarios de la posguerra. Fue comunicada a todas las cancillerías. En los debates parlamentarios belgas, los portavoces de los partidos la siguieron comentando y difundiendo durante meses con una elocuencia capaz de partir en dos el mas robusto roble.
¿Y que ocurrió después?. Dos años después descubrieron a los responsables. Eran unos nacionalistas flamencos. Con ocasión del proceso, el tribunal reconoció sin rodeos que yo no había estado implicado en absoluto en la liquidación de ese pobre Petrel. Reacción de la prensa. ¿Dio cuenta al publico de esa conclusión judicial?. ¡En absoluto!. Los periódicos belgas continuaron durante años colgando el sambenito en el cuello, como un maldito cascabel de castigo.

P) ¿Y los judios?.
R) En este tema mi caso fue como el de otros muchos a los que endosaron sin prueba alguna mil fechorías antijudias. Fue la moda durante decenas de años. Conocía, por tanto, la canción. Un día llegaron a determinar la cifra: ¡Yo había matado a dos millones de judíos!
Es muy bíblico. En la Biblia, en efecto, manejando simplemente la quijada de un asno, Sanson extermino de un solo golpe a siete mil inoportunos. En una noche, el ángel de Yahvé liquidó a 185.000 filisteos. En Samaria y en Hebron, los israelitas llegaron a abatir en combate a un millón de enemigos. Los hijos de Ammon llevaron a la batalla 32.000 carros (¡once veces mas que Hitler en 1940!). Los cuatrocientos o quinientos animales sacrificados por Salomon en el Templo de Jerusalen se convirtieron milagrosamente en 22.000 bucyes y 120.000 carneros. Los matemáticos judios de los tenían una buena escuela.
En mi caso, no molesté a dos millones de judios, ni a doscientos, ni a uno solo. Cero, absolutamente cero. Jamas toque un pelo de ningún israelita, ni en Bélgica ni fuera de Bélgica. Dicho esto, si pudieron inventarse tales mentiras respecto a mi sobre los judíos, ¿que puede creerse de las otras mil historias difundidas a bombo y platillo por todo el mundo?

P) Usted recibe frecuentemente a enviados especiales de prensa radio y televisión, ¿los reportajes que difunden despues son objetivos?. Recogen con honradez sus declaraciones. o, por el contrario, ¿estan censurado o incluso deformados?.
R) Centenares de reporteros me han asaltado en mi exilio. Muchos de ellos lo ignoran todo. Jamas leyeron cuatro lineas sobre el tema que parecía interesarles. A veces son de una ingenuidad aplastante. Una vez pregunte a la hija de uno de los grandes bonzos de la relevision luxemburguesa, que quiso acompañar a Madrid a la tropa de asaltantes de mi intimidad: Me dió esta respuesta admirable: ¡Me habían dicho que usted era Lucifer!.
No llegaba a comprender que yo no blandiera en mi mano un tridente al rojo vivo. Al principio esto le decepciono. Al final me beso al despedirse. Era evidente que yo no olía a azufre.
El resultado siempre es el mismo. La entrevista o se entierra o se truce. Si el reportaje destinado a televisión resulta favorable, no sale en pantalla. Si, a la vista de los gastos realizados, hay que proyectar algo, se eligen de las diez o doce horas de declaraciones filmadas diez o quince minutos, evidentemente los menos comprometedores. Se dan cortes, se arreglan trozos y, gracias a supresiones y reconstituciones, se le hace decir a uno a veces todo lo contrario de lo que dijo. Pero esto no basta. Como todo sirve, en los estudios de adaptación le pegan a uno en los talones un lote de comentaristas y de locutores en off, que en cuanto se han pronunciado unas palabras le tratan a uno de embustero y de mitómano, o bien sacan en pantalla cualquier impreciso papel que se supone demolira vuestra retahíla. Ese documento, preferentemente alemán y casi siempre irrisorio, se lo debieran haber presentado a uno - al menos por simple honestidad - antes del debate, para que pueda dar sus explicaciones. Pero no, lo guardan prudentemente para arrearle a uno durante la emisión el garrotazo en la nuca. Como se esta ausente, no se podrá replicar nada.

Ante cualquier tribunal del mundo, es el acusado quien tiene la ultima palabra. En televisión quien la tiene es el locutor. Después de su intervención cae el telón y se queda uno con dos palmos de narices. No obstante, algunos montan a veces un reportaje mas o menos correcto. Entonces es sencillo: El reportaje no aparece y se guarda en sus cajas metálicas.
Un ejemplo concreto: En 1966, tras habermelo rogado por escrito el director de la Televisión belga de lengua francesa, recibí a uno de sus equipos. Estaba bastante extrañando. Me dije: Esos reporteros de television actuaban de buena fe, lo reconozco, pero no me eran personalmente favorables en nada. La principal animadora era incluso sobrina del diputado comunista Brunfaut. Hicieron su tarea con decencia. Resultado: Cuando los censores vieron que no había salido demasiado mal, la serie - ¡de cuatro horas! - paso en el acto a mejor vida.
Acaso esta entrevista para la television va a tener mejor suerte?. Me permito dudarlo...

P) ¿Por que va a ponerlo usted en duda?.
R) Para mi, la puesta en el indice de su emisión ha sido filmada al mismo tiempo que su película.
Usted ha recibido autorizaciones oficiales y decisivas antes de venir a entrevistarme. No lo dudo, puesto que usted me las ha enseñando. Pero tampoco tengo la menor duda de que serán anuladas. Ya lo verá. Jamás aparecerá en sus pantallas la punta de mi nariz. El publico no tiene el derecho de saber. Solo tiene derecho a la prolongación de decenas de años de mentiras. No me oirá. No me verá.
Si las multitudes tuvieran conocimiento de nuestros argumentos, el asunto podría estropearse para los farsantes y estafadores de 1945.
Usted es my simpático, usted y todo su equipo, con el ojo pegado en cada uno de sus aparatos y manejando diligentemente hectómetros de película. Pero estas acabaran como todas las demás, en sus cajas. A pesar de los millones gastados.

Es la ley. En 1945 se fabrico una falsa verdad. ¡Prohibido a todo el mundo el tocarla!.

¡Volverán las Banderas victoriosas! (León Degrelle)

León Degrelle ha dado en su corta y joven vida política y militar, mas de 2.000 mítines masivos.

Evidentemente no pueden más, al terminar la II Guerra Mundial en 1945, con nuestra derrota provisional, las democracias tenían el poder del mundo en sus manos. Nos habían aplastado.

Muchísimos habían caído en el Frente del Este. Centenares de millares de los nuestros habían sido asesinados en Italia, en Francia, etc. (104.000 patriotas franceses únicamente en el mes de Agosto de 1944). Las cárceles democráticas, por toda Europa, estaban llenas de prisioneros civiles. Hasta mis padres, de 79 años, murieron tras dos años del más cruel encarcelamiento, por el simple crimen de haberme dado la vida.

Para las democracias fracasadas de 1940, el año 1945 supuso el año de la venganza total, del robo total, del dominio total, Tenían las mas amplias seguridades de imponer a todos, en el porvenir, sus formulas de gobierno. Resultado, cuarenta años después: ¡El fracaso más espectacular!.

Para reemplazar a nuestra Europa carnal, fraternal y heroica, a lo único que han llegado es a una Europa miserable, de tenderos, con disputas sin fin sobre los tomates, las naranjas, la carne de cerdo... en un mercado cada año mas Común.
Pierden millares de horas, miles de millones de "Ecus", para, no llegar a nada mas que, abrazos hipócritas, luchas mezquinas, sórdidas, y montañas de millones de kilos de mantequilla que se pudren.

También se han podrido las conciencias. Ya no existen las virtudes familiares. Ya no existe la moral publica. Ya no existe un ideal, sea cual sea. Todo lo que las democracias vencedoras han parido, es un mundo materialista, a merced de cualquier lío internacional o de cualquier drama familiar o social.

La juventud, que nunca admitió la mediocridad, no admite ya este mundo sin luz y sin esperanza. Millones de ellos son pobres parados desesperados, se sienten inútiles. Muchos buscan una solución a su abandono en la droga o en el robo. Y, ¿por que no drogarse?, ¿por que no robar?, si el mundo que rodea a la juventud no es otra cosa que trampas sociales, engaños políticos, miseria y tinieblas. Los políticos de la postguerra y su clientela, tienen la vida agradable. Viajan, disfrutan de lujosos coches, tienen dinero, mucho dinero...

La masa, ella, esta muy lejos de la fiesta.
Los chicos, las chicas, ven su juventud perdida.
Ya dudan de todo
.

Cuando alguien nos llama "nazis", estos jóvenes se dicen: "¿Pero que han hecho realmente estos nazis?, ¿Como es que antes de la guerra mas del 90 por ciento del pueblo alemán votaba por Hitler?, ¿Que en su tiempo no quedaba ni un parado?. ¿Que los obreros habían visto crecer sus sueldos casi el cien por cien, que disfrutaban de vacaciones, y de casa con jardín, de un coche familiar (cuando en Europa únicamente los muy ricos tenían coche)?.

¿Que había ocurrido con los seis millones de lectores comunistas que tenia Alemania en 1933?. Si Hitler no hubiese llevado a cabo una revolución total a gusto de estos, y de todos no se habrían convertido al "nazismo".


En 1941, en el Frente Soviético, estos ex-comuistas alemanes, habrían podido con mucha facilidad. ¡Pasarse a las líneas de los Soviets!.

Se quedaron cumpliendo heroicamente con su deber. Fueron fieles hasta el ultimo momento. Los pocos que traicionaron - y no en el frente -, fueron cuatro burgueses amargados y unos militares y aristócratas incapaces o ambiciosos. El día de la muerte de Hitler, la casi totalidad del pueblo alemán loro, antiguos comunistas incluidos.

La juventud, que no tiene un pelo de tonta y que es sincera, se escandaliza de estos años de trampas democráticas y de quiebras democráticas: ¡Esta harta!.

Los izquierdistas más radicales, no tienen mas remedio que admitirlo. En "El País" del día 28 de Abril, se podían leer estas líneas del importante filosofo francés Jean Baudrillard, reconociendo la catástrofe:

"Vivimos ya en una sociedad transpolitica. Nadie tiene convicciones. Las gentes son agnósticas, sin ilusión. No hay pasión política (...) Las únicas peripecias interesantes consisten en dar un vuelco a la situación."

Los remeros cansados de las barcas democráticas semi hundidas, se dan cuenta de que su impunidad se acaba. Los pueblos ya no admiten mas engaños, los jóvenes quieren salir de su desesperación.
Que aparezca un hombre de fe, levantando con valor y talento popular el estandarte de la revolución , y le seguirán.

Ha bastado que aparezca en Francia un Le Pen, para ver a mas de cuatro millones y medio de franceses - entre los cuales se encuentran muchísimos jóvenes y obreros - empujar a la cuneta a los viejos partidos.

¡Volverán banderas victoriosas!

El Rex (Christus Rex)




Forzosamente, no podemos hablar de Rex, sin hacer referencia a su caudillo León Degrelle, porque sin duda alguna, el triunfo de este movimiento Nacional Revolucionario belga, obedece a la avasalladora personalidad del que fue su jefe que, con su entrega apasionada a la lucha, arrastró tras de si al pueblo belga que supo ver en él al hombre honesto, al soldado valeroso y fiel, al hombre idealista y místico que dedicaría su vida entera a la salvación de Europa.

Nace León Degrelle en el seno de una familia numerosa medio burguesa en la pequeña aldea de Bouillon el 15 de junio de 1906. Cursa los estudios primarios en el colegio de los jesuitas de Namur. Su infancia y juventud transcurren con toda normalidad, aunque muy joven despierta ya en él cierta inquietud por la literatura, la religión, la justicia social..., inquietudes que le impulsarán a matricularse en la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de Lovaina en 1925, publicar su obra "Jeunes Plumes et Vieilles Barbes de Belgique" en julio de 1928 y a debutar en el periodismo colaborando asiduamente a partir de Noviembre de 1929, en el diario "Le Vengtieme siecle".

Luchador infatigable y seguro de si mismo, se embarca en 1930 en la aventura de dirigir la editorial de Acción Católica Rex (de Christus Rex), que en 1933 pasaría a ser de su propiedad, y de la que nacería el semanario Rex que alcanzará en poco tiempo gran difusión en todo el país y que, a su vez se convertirá en el punto de partida del movimiento Rexista. Dentro de esta editorial fundará "Foyer" revista para la familia; "Soirees" revista de actualidad de las letras "Rex" revista literaria de categoría, y finalmente "Vlan" su primera publicación política, de cuyo equipo inicial ocuparán puestos en el Partido sus fieles colaboradores Victor Matthys y Jean Dennis.
La actividad editorial sigue proporcionando gran resonancia al Rexismo, y éste no desaprovecha el momento propicio en el que se encuentra, lanzando el 3 de mayo de 1936 la edición del diario "Pays Reel" de difusión nacional y poco más tarde el periódico "Nieuwe Staat" su homónimo en versión flamenca.
En enero de 1934, l´Action Catholique de la Leunesse Belge se separa del Rex. Por estas fechas, Degrelle emprende su batalla dialéctica, interviniendo en el turno de "ruegos y preguntas" en cuantos mítines organizan los partidos marxistas. Si ya era conocido por sus directos y osados artículos en la prensa, ahora, el pueblo belga tiene ocasión de hacerlo personalmente asistiendo a los enfrentamientos orales con sus oponentes políticos. Dotado de gran facilidad de palabra, mordaz, hiriente, claro en su exposición, su distinguido porte y sus elegantes ademanes conmueven al pueblo belga que le sigue apasionadamente en los mítines que celebra con asiduidad, ya apartir de 1935.

Ultra católico, no duda en arremeter públicamente contra el propio Partido Católico y, en especial, contra su Ministro de Estado Paul Segers; se querella contra la Banca Boerenbond por sus sucios negocios; y también contra el Partido Socialista, al que tilda de aburguesado y marxista, lanzando un ataque despiadado contra el Banco del Trabajo que perjudica las economias de los obreros socialistas que le confían sus ahorros.
Como consecuencia de los ataques contra el Partido Católico, el 20 de Noviembre de 1935 por Decreto Episcopal, el Cardenal Van Roey pide a los sacerdotes que no participen en las actividades de Rex y el 21 de Febrero de 1936, se anuncia la ruptura definitiva del Partido Católico con el Rex, condena que corroborará definitivamente Van Roey el 9 de abril de 1937, prohibiendo a los católicos que voten al Rex, e incluso que acudan a las urnas. Degrelle en sus numerosos mítines arenga al pueblo belga para que se una a las filas del Rex, exponiendo su programa que se basa fundamentalmente en los siguientes puntos:

- Potenciación de las virtudes humanas: La dignidad de la persona y la solidaridad de los hombres entre si.
- Potenciación y desarrollo de la vida espiritual del hombre.
- Lucha contra la degeneración a todos los niveles, tanto política como socialmente.
- Estabilidad y unidad.
- Gusto por el trabajo bien hecho.
- Orden.
- Sentido de la Patria.
- Justicia Social.
- Fomento de las grandes virtudes: Honor, Obediencia, Caridad, Responsabilidad, Sentido del Deber, Disciplina...
- Logro del Bien Común.
- Gobierno fuerte.
-
Fomento de la familia.
- Respeto para la mujer y la madre.
- Prestigio de las elites naturales.
- Jerarquía.
- Defensa del regionalismo.

Degrelle no se cansa de decir que el Rex es un movimiento espiritual, que no pretende explotar al hombre, sino que aspirar a salvar el país: Afirma que es un movimiento popular nacional que lucha para conseguir la paz social, lingüística y religiosa. Dada la existencia en Bélgica de las comunidades Wallona y Flamenca, el Rexismo concede vital importancia a aclarar su postura respecto al problema del regionalismo. Desea que ambas comunidades puedan desarrollarse libremente dentro de un Estado Federal. Su defensa del regionalismo se basa en la afirmación de que la región es la riqueza moral y espiritual fundamentales de un país, pero cada una de sus regiones, con su cultura, civilización y lengua, no puede vivir sin la confraternidad, necesitando, por consiguiente, cada región de la otra para su supervivencia. Para Rex, la región es la Patria de verdad, es allí donde se ha nacido, donde se ha formado y donde el hombre se ha enriquecido espiritualmente. Degrelle, lo mismo que el Nacional Socialismo, aspira a conseguir la Gran Unidad Europea que se logrará contando con la autoridad popular de un jefe que represente el interés general, y con la inestimable cooperación ciudadana que pondrá de su parte la fe, el ideal y la pasión social, que permitirán recobrar a cada etnia su propia personalidad y establecer la Gran Unión fraternal de todos los hombres de Raza Aria.
Plenamente introducido en la lucha política, participa en las elecciones legislativas de 24 de mayo de 1936, obteniendo 271.491 votos, que representan un 11,49 por ciento de votos a su favor.
Por esta época y llevado por sus inquietudes espirituales, Degreile escribe el que él mismo considera su libro más importante "La Revolución de las Almas", al que seguirá más tarde, y dentro de la misma línea "Almas ardiendo". En ambas obras se nos aparece un Degrelle profundamente sensible y religioso, optimista y tierno, un hombre que cree en la transformación espiritual del ser humano, un hombre que se rebela contra el materialismo, un idealista dotado de un elevado sentido poético que canta a la mujer y a la madre, a la infancia, a su inocencia, a su ingenuidad y sencillez de corazón que equipara a la limpia mirada de los animales; que enaltece a Dios confesándole su profunda fe y su arrepentimiento par no haber obrado en consecuencia con su Bondad infinita..., produciendo en el lector una reacción que contrasta grandemente con la visión que normalmente se tiene del hombre político actual, que no se preocupa en absoluto de esos valores espirituales que tanto enaltecen al ser humano y que lo alejan, afortunadamente, de lo puramente material.

A partir de 1936, se suceden los mítines y Congresos multitudinarios. Se firma el 8 de octubre de 1936 un acuerdo entre Rex y el Movimiento Nacionalista Flamenco Vlaamsch National Verbund, y en las elecciones legislativas es cada vez mayor el número de diputados que el Rexismo coloca tanto en la Cámara Alta como en el Senado. Sin embargo, el 10 de mayo de 1940 Bélgica es invadida, y con ello, se irá a pique la organización que Rex planeaba para reconstruir espiritual y materialmente su país. Degrelle, que a la sazón era diputado, es detenido, sin que le sirva para nada la inmunidad diplomática de que es acreedor en razón de su cargo. Conducido y tratado en condiciones infrahumanas al campo de Vernet (Pirineos Orientales Franceses), se salva milagrosamente de la muerte siendo liberado el 22 de julio de 1940, a petición del Mariscal Pétain.

El 8 de Agosto de 1941, Degrelle parte hacia el Frente del Este como simple Soldado raso, con el primer contingente de la Legión Wallonie. A pesar de que el propio Degrelle confiesa que la guerra era inútil y que no la quería por ser una guerra civil europea en la que no se podía ganar nada y se podía perder todo, a pesar de ello, parte para intentar salvar a Europa, porque Europa era para los bravos soldados de la Legión Wallonie un bien sagrado, una parcela de su propio patrimonio, de su propia Patria y da con ello ejemplo al mundo de que Bélgica es un país capaz.