La Religión que profesaba Adolf Hitler



Es conocido que Adolf Hitler, a pesar de haber nacido bajo el seno de una familia Católica, nunca practicó la religión. Sin embargo a Hitler le encantaba visitar Iglesias. Siempre se fijaba entusiasmado en su arquitectura, las pinturas, esculturas... Incluso admiraba la organización de la Iglesia Católica, por haber perdurado durante tantos siglos. Impulsado por su amor al arte, visitó un gran número de iglesias, capillas y conventos. En una ocasión, al salir de una Iglesia, Hoffmann le fotografió bajo una cruz dorada del pórtico. Al fotógrafo le pareció una instantánea interesante y la publicó dentro de su libro "Hitler desconocido". Entonces Hoffmann fue acusado de haber presentado a Hitler como católico practicante. Como es sabido, dentro del partido existía toda una corriente en contra de la religión. El propio Hess le pidió a Hoffmann que retirara la foto de su libro. Sin embargo, Hoffmann era amigo íntimo de Hitler y le explicó al Führer lo ocurrido. Hitler le dijó: "Es cierto que visito las Iglesias. Lo que en ese día eran mis pensamientos, su foto no podría decirlo, ni es usted quien ha colocado la cruz por encima de mi cabeza. Déjelo, por tanto, tal como está; si el pueblo cree que soy devoto, eso no me ocasionará perjuicio alguno..."

Hoffmann explica que, aunque Hitler se refiriera en muchas ocasiones a la Providencia, no era un hombre religioso. Dijo que ciertamente parecía que el Führer estaba protegido por la Providencia puesto que fueron muchas las ocasiones en que salvó la vida. Antes de la llegada al poder, arrojaban a Hitler cientos de piedras a la cabeza y ni una le rozó. Según Hoffmann, que viajó con él miles de kilómetros, Hitler se libró de la muerte "por un pelo" muchas veces.
Hitler sin embargo, creía en sus intuiciones. Así pues, antes del suicidio de su sobrina Geli Raubal, Hitler se mostró muy inquieto. También decidió en una ocasión variar sus planes: Durante un discurso en la Bruergerbrauekeller presintió algo extraño y se marchó. Poco después explotó una bomba.
Al término de la guerra se suscitó una discusión en torno qué estadista moriría primero.
"Roosevelt caerá el primero", dijó Hitler, y esta muerte no hará cambiar nada.
Quince días después Roosevelt murió.

Algunos dichos de Adolf Hitler:

"Soy ahora, como antes, Católico, y siempre lo seré." (Adolf Hitler, al General Gerhard Engel, 1941).

"Estamos convencidos de que la gente necesita y requiere esta Fé. Por lo tanto hemos llevado a cabo la lucha contra el movimiento Ateo, y esto no sólo con unas pocas declaraciones teóricas: lo hemos aplastado."(Adolfo Hitler, en un discurso en Berlín, 24/10/1933).

"El hecho de que el Vaticano esté concluyendo un tratado con la Nueva Alemania significa un reconocimiento del Estado Nacionalsocialista por parte de la Iglesia Católica. Este tratado muestra a todo el mundo, clara e inequívocamente, que la afirmación de que el Nacionalsocialismo es hostil a la Religión es una mentira." (Adolfo Hitler escribiendo al Partido Nacionalsocialista, 22/07/1933; de "Hitler's Pope", por John Cornwell).

"Estoy convencido de que actúo como agente de nuestro Creador. Al combatir a los judíos estoy haciendo la voluntad del Señor." (Mein Kampf, Adolf Hitler).

"La grandeza del Cristianismo no estuvo en intentar negociaciones de compromiso con otras opiniones filosóficas similares del mundo antiguo, sino en su inexorable fanatismo al predicar y pelear por su propia doctrina." (Adolf Hitler, Mein Kampf, volúmen 1, cápitulo 12).

24) Pedimos la libertad en el seno del Estado de todas las confesiones religiosas, en la medida en que ellas no pongan en peligro su propia existencia o no ofendan el sentimiento moral de la raza germánica. El Partido, en tanto que tal, defiende el punto de vista de un Cristianismo positivo, sin ligarse a ninguna denominación determinada. Combate el espíritu materialista en el interior y en el exterior y está convencido de que una recuperación duradera de nuestro pueblo no puede tener éxito más que desde el interior, sobre la base del principio siguiente: El interés general prima sobre el interés particular.