La Raza Aria versus la Raza Judía



Adolf Hitler decía que si existía un antípoda del Ario ese era indiscutiblemente el Judío. El Ario es el creador y representante de todas las grandezas y bellezas del mundo, en materia de arte, política, filosofía, arquitectura, es el portaestandarte de la civilización.
El Judío representa una naturaleza completamente opuesta, el Judío no es capaz de crear nada, pues al igual que su "dios" Demiurgo todo lo copia y lo malforma. El Judío no tiene una cultura peculiar debido a que ha usurpado elementos de variados pueblos para inventarse una historia y un origen.
Los arios siempre manifestaron tolerancia por las creencias religiosas ya que era paganos, en el caso de los judíos, estos sacaron a flote toda su intolerancia monoteísta y sanguinaria del culto al totalitario Jehová, muchas veces masacrando a varios pueblos tal como ellos mismos lo escriben orgullosos en sus santas escrituras. El ario siempre conservó un sistema patriarcal obedeciendo las sagradas leyes naturales, tan sabias como despiadadas, manifestaba una naturaleza guerrera y abrazaba los valores supremos de honor, familia, lealtad y el principio del legado de la estirpe.
Los arios no conocían lo que era la usura, ellos vivían mediante el trueque y la negociación justa a favor de la comunidad, por el contrario es el judío quién propone sus costumbres insanas de usura practicando el crédito, el robo, la mentira y el engaño.

El judío gracias a sus métodos económicos marxistas o capitalistas corrompe el espíritu de un pueblo, incentivando al vicio y despertando el lado más oscuro de los hombres, decía el genio musical alemán Ricardo Wagner: "El judío es el demonio que corrompe a la humanidad”.
El Fuhrer eliminó el interés, el crédito y todas esas maniobras capitalistas judaicas para esclavizar al pueblo y plantó un sistema justo basado en ayudar de verdad al pueblo alemán. El judío siempre maneja las finanzas ya que solo mediante un sistema degenerado guiado por dólares, monedas y dinero electrónico puede llegar al trono de una nación, nunca gracias a virtudes propias. Hitler dice también que el triunfo de los movimientos judíos no se debe al talento de sus líderes judíos, sino a la incompetencia de los que defienden aquel país. El judío siempre ha vivido como un parasito de otros pueblos, succionando la vitalidad de las naciones y así es también como ha seguido la pista del ario siglo tras siglo.
El arte es la representación más profunda del alma y mediante esa virtud podemos apreciar la genialidad y divinidad de una raza entera, también podemos observar las abominables obras hechas por los judíos y por lo tanto a través de su arte degenerado observamos su depravación y diabólica naturaleza, es decir una malformación de la perfección y absolutismo ario.

En la imagen anterior observamos una genialidad del ario Da Vinci y en la derecha una pintura horrorosa del judío sefardí Amadeo Modigliani.

Ahora a la izquierda vemos una inspiradora obra del ario Dicksee y a la derecha una monstruosidad del judío comunista Picasso.

Ahora a la izquierda una maravillosa escultura del artista ario Arno Breker y al otro lado una depravada obra del judío Modigliani.

A la izquierda un espectacular paisaje realizado por Adolf Hitler y la derecha un gracioso dibujo del judío Modigliani, lo hemos citado ya que es un exponente propio del arte degenerado.

¿Cómo comparar unas fabulosas piezas musicales germanas de Bach, Mozart, Bethoveen y Wagner con esas horripilantes abominaciones ruidosas de músicos judíos?, de esa música degenerada nace el jazz y todo ese ruido que degenera al hombre. No es lo mismo leer un genial cuento de Tolkien o Julio Verne que leer por ejemplo un incoherente y horrible texto degenerado del judío Franz Kafka.
Ha quedado establecida la diferencia entre arios y judíos.