La importancia de Argentina para la Economía del Tercer Reich



El Tercer Reich carecía de dos materias primas esenciales de una economia moderna y para el sostenimiento de una guerra: Hierro y Petróleo. Por lo que Argentina adquiria para el Tercer Reich una importancia estratégica crucial, ya que sus costas recónditas brindaban la posibilidad de abastecer a las naves alemanas de petróleo, alimentos y agua dulce, o mediante el artilugio de enviar petroleros a alta mar desde sus puertos en operaciones clandestinas.
En 1911 Alemania había creado la etappendienst, cuya misión era recoger información sobre buques mercantes y de guerra que amarrasen en puertos extranjeros donde la organizacion hubiera destacado agentes, y que en caso de guerra debian encargarse del abastecimiento clandestino de barcos alemanes. Durante la Primera Guerra Mundial ese servicio fue crucial para la escuadra alemana del Pacífico del almirante Graf Spee. Al terminar la guerra en 1918 la organizacion se disolveria, pero seria reactivada en 1927 por el almirante Wilwelm Canaris. A esta nueva organización se le había enconmendado en 1931 preparar instalaciones para reaprovisionar y reparar a los corsarios, submarinos y buques rompedores de bloqueo, además de informar sobre los movimientos navales de todas las naciones, envenenar la carga de cargueros enemigos y realizar tareas de inteligencia comercial y propaganda en la prensa local. Antes de la Segunda Guerra Mundial las operaciones del etappendienst se limitaron al abastecimiento de buques de guerra y al trafico de mercancias estrategicas. La organizacion no funcionaba en paises considerados enemigos de Alemania en caso de guerra. Operó principalmente en México, América del sur, Asia oriental y España.
El jefe local de la organización en Argentina era Dietrich Niebuhr, este ya habia estado en la Argentina en 1930 por negocios particulares con su primo Karl, que luego de la guerra se ocuparia de facilitar vivienda y ayudar en sus negocios a Josef Mengele. En 1932 Niebuhr recluta como agente a Thilo Martens, que fue otro de los tantos alemanes llegados a Argentina antes de la guerra para desempeñarse como hombre de negocios. Al empezar la guerra en septiembre de 1939, Martens se presentó a sus superiores en Berlín para solicitar su incorporación al servicio que pudiera prestar como marino. Entre sus acciones más relevantes puede contarse la fuga de algunos tripulantes del acorazado Admiral Graf Spee internados en Argentina luego de que el barco fuera hundido por su tripulación el 17 de diciembre de 1939 frente a Montevideo. A lo largo de la guerra Martens fue acumulando una enorme riqueza cuyo origen se desconoce, y que logro conservar designando al frente de su docena de empresas a individuos insospechables como colaboracionistas. Tanto los investigadores aliados como el espía alemán en Buenos Aires Ludwig Freude creían que Martens se ocupaba de introducir capitales Nacionalsocialistas a Argentina. Al parecer, el banco suizo Johan Wejrli & Company funcionaba durante la guerra como matriz de algunas sociedades anonimas argentinas instaladas de apuro y sin fines claros poco tiempo antes, entre las que se encontraban Stella, Seguritas y San Juan. Al principio de la guerra el Nacionalsocialismo se había propuesto la transferencia clandestina de fondos hacia el Río de La Plata para tareas de inteligencia, y luego salvar capitales de la confidcación aliada. Estas 3 empresas fueron fundadas entre diciembre de 1938 y agosto de 1939. Por otro lado, fue justamente la banca Wehrli la que se encargo de la venta a Hermann Göring de la fábrica de municiones que el empresario austriaco Fritz Mandl transfirió a Argentina. Después del conflicto, personajes como el famoso general de la Luftwaffe Adolf Galland, Hans Rudel o Adolf Eichmann acudieron a las oficinas de Martens para recibir transferencias de otros paises o para conocer el destino de viejos depósitos de bancos que habían sido cerrados. Todas estas personas, salvo Mandl, se habían fugado a Buenos Aires al terminar la guerra y frecuentaban el bar que quedaba a pasos de Corrientes 311.
Alemania tenía una fuerte escasez de recurso estrategicos. Una fuente posible era Asia a través de barcos rompedores del bloqueo aliado o de submarinos. Otra opción era el contrabando desde países neutrales hacia puertos controlados por la Wehrmacht. Martens desempeñó un rol fundamental en ese tráfico secreto. Bajo las órdenes de Canaris, debía construir depósitos clandestinos en la Patagonia para reabastecer barcos y submarinos. Los recursos transferidos al ettpendienst de Argentina ocuparon el segundo lugar en importancia despues de Mexico, en tercer lugar se ubica Tenerife.