El Antitabaquismo en el Tercer Reich



Los historiadores y epidemiologistas apenas acaban de empezar a explorar el movimiento anti-tabaco desarrollado en Alemania durante el gobierno de Adolf Hitler. Alemania tuvo el más fuerte movimiento antifumador del mundo en la década de los 30 y la primera mitad de la década de los años 40, con medias tales como la prohibición de fumar en lugares públicos, prohibiciones de anunciarse, restricciones para las raciones de tabaco para las mujeres, y la más refinada investigación mundial sobre los efectos del tabaco, aportando pruebas científicas de la ya evidente relación entre el tabaco y el cáncer de pulmón.

En la ultima década los historiadores médicos han aportado estudios que mejoran nuestro conocimiento sobre la medicina y la salud publica en la Alemania del III Reich. Sabemos gracias a ello que aproximadamente la mitad de los médicos del sistema sanitario público estaban afiliados al NSDAP.
Muchos lideres Nacionalsocialistas se oponían claramente al consumo de tabaco, como el Doctor Robert Ley, del Frente Alemán del Trabajo, siendo Adolf Hitler uno de los más férreos en su oposición.

El primer caso de un estudio controlado sobre la relación entre cáncer de pulmón y tabaquismo se llevo a cabo en Alemania en 1939. Esto fue posible con el respaldo de la Oficina Contra los Riesgos del Alcohol y el Tabaco, establecida en 1939 por el Doctor Leonard Conti, responsable de los Asuntos de Salud del Reich, al que había precedido en el cargo Gerhard Wagner. El Instituto de Investigación de los Riesgos del Tabaco, establecido en la Universidad de Jena, desarrolló un segundo estudio en 1942. Este Instituto fue financiado con 100.000 marcos del Reich provenientes de las finanzas personales de Adolf Hitler.

Además de investigaciones sobre el tabaquismo, también había muchas campañas de promoción de lo saludable de no fumar. Las Juventudes Hitlerianas y la Liga de Chicas Alemanas repartieron abundante propaganda anti-tabaco. En 1942 la Federación de Mujeres Alemanas (BDM) lanzó una campaña contra el consumo de tabaco y alcohol. El Frente Alemán del Trabajo también desarrollo muchas campañas donde se hacia hincapié en los efectos dañinos del tabaco para la salud.

Estas campañas estaban apoyadas también por una legislación, que prohibía fumar tanto a alumnos como a profesores en muchas escuelas. Se consideraba como negligencia criminal si los conductores involucrados en accidentes iban fumando. Se controló estrictamente la publicidad del tabaco, y se creó una discusión sobre si los pacientes con enfermedades derivadas del tabaquismo debían recibir el mismo trato que los pacientes con enfermedades no derivadas de el consumo de tabaco.

La lucha contra el tabaquismo fue solo uno de los asuntos de salud que recibieron atención por parte de la Alemania Nacionalsocialista. También se llevaron a cabo campañas contra el consumo de alcohol. Se recomendaba consumir frutas y verduras, pan integral y no abusar de las grasas. Una destacada figura de la medicina del III Reich, Erwin Klein, predijo que en el futuro se descubriría que el cáncer era un resultado de una dieta inconveniente. El consumo en exceso de nata montada era también particularmente desaprobado. El periódico oficial de las SS, 'Das Schwarzes Korps', hablo en una ocasión sobre los turistas alemanes en Austria que visitaban los cafés, que daban una imagen "Donde se podía pensar que la Gran Alemania se creo solo para que sus ciudadanos pudiesen atiborrarse de tortitas con nata montada". Un prominente slogan pro-militarista rezaba: "¿Poder de combate o nata?".

Otro factor sobre el que se mostró mucho interés de sobre la noción de que un ambiente intrauterino afectado por la nicotina y el alcohol tendría consecuencias en el desarrollo de los hijos. Un manual de salud de 1942 para mujeres embarazadas proclamaba: "Madres, debéis evitar absolutamente el alcohol y la nicotina durante el embarazo y la lactancia del vuestros hijos. Estos elementos dificultan, dañan y trastornan el curso normal del embarazo. Beber zumo de frutas"

A pesar de las campañas llevadas a cabo, entre 1933 y 1938 el consumo de tabaco en Alemania aumentó, con unas tasas de incremento superiores a las de Francia que desarrollaba campañas antitabaco menos activas. El consumo per capita de cigarrillos en Alemania entre 1932 y 1939 pasó de 570 a 900 cigarrillos al año, mientras que en Francia paso de 570 a 630 cigarrillos por año en el mismo periodo de tiempo.

Al igual que hoy en día, hay que tener en cuenta que las compañías tabaqueras ejercían un gran poder económico y político, y los activistas anti-tabaco alemanes se quejaban frecuentemente de que sus esfuerzos no se podían equiparar a los anuncios de "estilo Americano" que utilizaba la industria del tabaco. Los productores nacionales de tabaco neutralizaron toda critica mostrándose como unos de los primeros y fervientes partidarios del Nacionalsocialismo, y no hay que olvidar que las S.A (Sturm-Abteilung) manufacturaban sus propios cigarrillos de las marcas Trommler, Alarm, Sturm y Neue Front cigarettes en la fabrica "Sturm Zigaretten".

Así mismo, la industria tabaquera lanzó varios nuevos periódicos y revistas con el propósito de contrarrestar la propaganda anti-tabaco. Con una estrategia que repetirían en los Estados Unidos después de la II Guerra Mundial, algunos de estas publicaciones intentaban desacreditar al movimiento anti-tabaco calificándoles como "fanáticos" y "carentes de todo rigor científico".

También hay que tener en cuenta que el tabaco suponía una importante fuente de ingresos para el tesoro público. Entre 1937 y 1938 los ingresos provenientes de los impuestos y tarifas sobre el tabaco alcanzaron 1 billón de marcos del Reich. En 1941, como resultado de la unión al Reich de Austria y Bohemia, estos ingresos se incrementaron al doble. De acuerdo a la Oficina Alemana de Presupuestos Públicos, los ingresos del tabaco suponían 1/12 parte de los ingresos totales del Estado. Se decía que 200.000 alemanes vivían directa o indirectamente de la industria del tabaco, un argumento que fue rápidamente dado la vuelta por aquellos que decían que Alemania necesitaba trabajadores en industrias realmente productivas para la nación, personas que podían ser reclutadas entre las que trabajaban en la industria del tabaco.

Las políticas anti-tabaco en Alemania se aceleraron a finales de los años 30, y en los primeros años de la Segunda Guerra Mundial el consumo de tabaco ya había empezado a declinar. La Luftwaffe prohibió fumar en sus instalaciones en 1938, al igual que el Servicio Postal. La prohibición de fumar se extendió a muchos centros de trabajo, oficinas del gobierno, hospitales y casas de reposo.

El NSDAP prohibió fumar en su oficinas en 1939, y ese mismo año el jefe de las SS, Heinrich Himmler anuncio la prohibición de fumar para todos los policías uniformados y oficiales de las SS mientras estuviesen de servicio, lo que no impidió que, durante la guerra, uno de los regalos que entregaba Himmler a miembros de las Waffen SS que habían destacado, fuese una pitillera de plata con su firma personal.

También en el año 1939 la revista de la Asociación de Médicos Americanos reflejó un decreto de Hermann Goering donde se prohibía fumar a los soldados en la calle mientras estuviesen de servicio, en marchas y desfiles, y en los periodos de permiso. O de las principales ciudades alemanas prohibieron fumar en los transportes públicos en 1941, y en 1944 la prohibición se extendió a todas las ciudades alemanas, incluyendo a los trenes, viniendo esta iniciativa del propio Hitler, que estaba preocupado por la exposición al tabaco de las jóvenes conductoras. También se prohibió fumar en los refugios antiaéreos, aunque en algunos de ellos había zonas separadas para fumadores. Durante los años de la guerra los cupones de racionamiento de tabaco se denegaban a las mujeres embarazadas y a todas las que tuviesen menos de 25 años, y los restaurantes y cafés tenían prohibida la venta a sus clientas. Estas medias tenían como fin preservar la salud de las mujeres. A partir de 1943 se decreto la prohibición de fumar en público para todos los menores de 18 años. Todas estas políticas se enmarcaban dentro de una campaña que pretendía marcar "el principio del fin" del consumo de tabaco en Alemania.

La epidemiología sobre el tabaco Alemana en aquella época era la más avanzada en su época. Los doctores Franz H Muller en 1939 y Eberhard Schairer y Erich Schoniger en 1943 fueron los primeros en utilizar grupos de estudio siguiendo métodos epidemiológicos para documentar la relación entre el cáncer de pulmón y los cigarrillos, como hemos mencionado más arriba. Muller concluyo que "el importante aumento en el consumo de tabaco es la principal y mas notoria causa del incremento de la incidencia de cáncer de pulmón". Las enfermedades del corazón también se mencionaban como unas de las dolencias más graves producidas por el consumo de tabaco. En los últimos años de la guerra, se sospechaba de la nicotina como la causante de los fallos coronarios sufridos por un sorprendente número de soldados en el frente del Este. En 1944 un informe de un medico militar reflejo que 32 jóvenes soldados a los que había examinado una vez muertos en el frente por ataques al corazón habían sido todos "fumadores entusiastas". Este medico citaba en su informe al patólogo de Friburgo Franz Buchner que consideraba que los cigarrillos debían ser considerados "un veneno coronario de primer orden".

El 20 de Junio de 1940 Adolf Hitler ordeno que las raciones de tabaco fuesen distribuidas entre los soldados "de un modo que disuadiese a los soldados de fumar". Las raciones de cigarrillos estaba limitadas a 6 cigarrillos por persona al día. Con raciones alternativas disponibles para los no fumadores, como chocolate o comida extra. En ocasiones muy limitadas había cigarrillos extra disponibles para fumar, pero estaba limitados a 50 al mes por persona. Las raciones de tabaco no se podían proporcionar a las mujeres de la Wehrmacht. Una ordenanza del 3 de noviembre de 1941 aumento la tasas sobre el tabaco a un nivel tan alto como nunca había estado, siendo entre el 80% y el 95% del precio de venta, con el fin de aumentar el precio y desincentivar el consumo. Tras la muerte de Adolf Hitler tuvieron que pasar más de 25 años para que las tasas sobre el tabaco se volviesen a incrementar.

Los efectos netos de estas y otra medidas, como las lecturas por parte de médicos para desincentivar el consumo de tabaco entre los soldados, consiguieron reducir el consumo de tabaco entre los militares durante los años de la Segunda Guerra Mundial. Una encuesta efectuada en 1944 entre 1.000 miembros del ejercito mostró que mientras la proporción de soldados fumadores había aumentado (solo el 12,7% eran no fumadores), el consumo de tabaco había decrecido (un 14%). Más militares eran fumadores (de ellos 10 habían adquirido el habito durante la guerra, mientras que solo 7 lo habían dejado), pero la media de consumo por cabeza de cada soldado había bajado casi un 25% (23,4%) un consumo mucho menor que el de los años de preguerra entre el mismo colectivo. El numero de fumadores 'intensivos' (mas de 30 cigarrillos al dia) se había reducido del 4,4% al 0,3%, y desciendo similares se registraron para los fumadores de 'intensidad media'.

La pobreza de la posguerra provocó que el consumo no aumentase. De acuerdo a las estadísticas oficiales alemanas, el consumo de tabaco no volvió a los niveles de preguerra hasta mediados de los años 50. La caída fue muy significativa: El consumo alemán per capita descendía a más de la mitad entre 1940 y 1950, mientras que por ejemplo el consumo en los EE.UU. se doblo durante ese periodo. En Francia también aumento, aunque durante los cuatro años de ocupación alemana el consumo de cigarrillos descendió aun más que en Alemania.

Tras la guerra Alemania perdió su posición como la nación con unas campañas y una ciencia anti-antitabaco más agresiva. Tras la muerte de Hitler, muchos de los doctores que trabajaron en la campaña anti-tabaco o bien perdieron su trabajo o fueron silenciados. Karl Astelm director del Instituto de Jena de Investigación de los Riesgos del Tabaco, que era además el rector de la Universidad de Jena y oficial de las SS, se suicido en su oficina la noche del 3 al 4 de Abril de 1945. El responsable de los Asuntos de Salud del Reich, Leonardo Conti, otro activista antitabaco, se suicido el 6 de octubre de1945 en una prisión aliada donde estaba a la espera de juicio por su participación en el programa de eutanasia. Hans Reiter, presidente de la Oficina de Salud del Reich, que en una ocasión definió a la nicotina como "el mayor enemigo de la salud del pueblo" y "el estorbo numero uno de la economía alemana" fue internado durante dos años en una prisión americana, y posteriormente trabajo como medico en una clínica de Kassel, no volviendo jamás a ejercer en la sanidad pública. El Gauleiter Fritz Sauckel, la cabeza del movimiento anti-tabaco de Turingia y avalista en sus comienzos del Instituto de Investigación de los Riesgos del Tabaco, fue ejecutado el 1 de Octubre de 1946. Es sorpréndete que todos los esfuerzos para reducir y eliminar el tabaquismo en Alemania fuesen olvidados después de la guerra.

Claramente había unos vínculos considerables entre la promoción de unos estilos de vida sanos y la idea de defensa de la raza. El tabaco y el alcohol se consideraban como "venenos genéticos" que llevaban a la degeneración del pueblo alemán, ya que afectaban a la fertilidad y podían causar daño cromosologico. Quizás por este motivo, la promoción de hábitos saludables durante el III Reich no se ha dado a conocer al gran publico, que como resultado de 70 años de propaganda sigue pensando que todo lo "nazi" es malo y detestable por naturaleza.