Cerebros Rapados (Ramón Bau)

Poco podía imaginarse el inteligente Joseph Goebbels que la mayor victoria contra el Nacional Socialismo no sería obra de sofisticado material de guerra, ni siquiera de radicales medidas policíacas, sino simplemente de la capacidad de crear una moda: La moda de los skins.
Algo totalmente impensable hace unos años y hoy una realidad evidente. Primero se ha logrado hacer creer a la opinión pública que los skins son "nazis", posteriormente los skins (algunos sectores de ellos) se sintieron "nazis", y por fin han logrado que los "nazis" se sientan skins.
Se compara la fuerza de choque de la SA en los tiempos de Hitler con las actuales bandas de skins. Sorprendentemente nadie se avergüenza de comparar una fuerza superdisciplinada, formada casi toda ella por antiguos combatientes de la Primera Guerra Mundial, con esa horda desorganizada de skins cada uno a la suya. Algunos (supuestamente "Nacionalsocialistas") han llegado a afirmar que el partido de Adolf Hitler fue en su tiempo la vanguardia que atrajo a los más innovadores, a los intelectuales progresistas y que en cambio ahora el Nacionalsocialismo es símbolo de lo pasado caduco y atrasado, pero que de nuevo "con los skins el Nacionalsocialismo vuelve a ser moderno y se halla en la vanguardia otra vez". Suponemos a nuestros lectores suficientemente capaces de sacar sus propias conclusiones de tales afirmaciones, pero la verdad es que de una manera u otra - ¡y aunque parezca imposible! - hay algunos Nacionalsocialistas que intentan buscar el lado positivo del fenómeno de los "cerebros rapados". Aunque se mire desde el punto de vista que se quiera, por su forma de ser, hablar, vestir, actuar, pensar (caso de que piensen) y vivir, los Skin son precisamente la Antitesis del Nacional Socialismo. La prensa nos ha querido vender la imagen de que los "skins" son "nazis", y por algún motivo inexplicable los "nazis" "se lo han creído".