Saber Esperar (Joseph Göebbels)



"No hay nada mas sencillo, satisfactorio, y reconfortante que, a la cabeza de un joven grupo activista, practicar política de puño, hablar y actuar como manda el corazón, llamar sinvergüenza a un sinvergüenza y a un estercolero, estercolero, dar una bofetada de ser necesario a un mentiroso, traidor y canalla notorio, decir y también hacer lo que toda persona decente piensa y siente, en suma, proceder con toda franqueza.
Pero lo más difícil es como fiero lobo ponerse la piel de cordero, colocarse la máscara del hombre vulgar, ser indiferente entre indiferentes cuando por dentro arde un volcán, cuando día tras día y hora tras hora te persigue el diablo y quisieras a veces estallar en un insensato aullido de rabia por odio y sed de venganza.
Pero también esto debe ser aprendido. Un revolucionario debe poder todo. Prueba de espíritu revolucionario no es solamente el pegar, sino el pegar en el momento justo. Estar preparado es todo. Ir a parar a la cárcel, ser prohibido y derribado a golpes de cachiporra, eso al fin y al cabo lo puede cualquiera. Pero desencadenar pasiones volcánicas, despertar erupciones de ira, poner en marcha masas humanas, organizar el odio y la desesperación con cálculo glacial, por así decir con medios legales, esto distingue al revolucionario del subversivo. Ya sé que esto huele a compromiso. Pero decidme otro camino para ir al cuello del enemigo y cuando él quiere golpear, quitarse amablemente el sombrero y susurrar: ¿Qué te he hecho de malo?.
¡Sí, esto es insoportable!.
Pero más insoportable para el que está a la cabeza que para el que marcha en las filas. ¿Creen ustedes que a nosotros no se nos contraen alguna vez los dedos?. ¿No saben que nuestra pluma una y otra vez quiere escribir palabras distintas a las que permite el intelecto que analiza fríamente?. ¿Es que no oyen ustedes que la voz quisiera hablar de otra manera que la que permite la reflexión calculadora?.
¡Saber esperar! Esto es lo importante ahora.”

Joseph Göebbels.